¿Por qué necesitamos pintores en una guerra?

Campo de batalla después de un enfrentamiento. Imagen: cortesía del Imperial World Museum de Londres
Image caption La guerra siempre ha sido fruto de inspiración para artistas.

El gobierno británico envió recientemente a un grupo de pintores a las zonas de conflicto de Afganistán, ante el interés de los pintores de reflejar en un lienzo las situaciones de guerra.

Aunque podría parecer extraño que un gobierno envíe a un grupo de artistas a una zona de guerra, las obras que resultaron de este viaje son las últimas de una larga lista de arte de guerra que ocupa las páginas de la historia.

Cuando la guerra de Crimea estalló en el siglo XIX, la población británica (cuyo ejército participaba en el conflicto) quería saber no sólo el resultado de la batalla, sino también qué fue exactamente lo que pasó.

El objetivo era retratar la batalla, y la forma de hacerlo fue enviando a pintores e ilustradores, tales como Edward Angelo Goodall y Constantin Guys, cuyos trabajos fueron publicados en los principales periódicos y alimentaron el imaginario popular británico de la guerra.

Hasta que aparecieron las cámaras fotográficas más avanzadas y ligeras, pintores e ilustradores desempeñaron este papel.

Cualquier soldado durante la Primera Guerra Mundial podía plasmar sus impresiones en un lienzo si volvía del conflicto, pues para ese entonces llevar una cámara para tales propósitos era imposible.

El ilustrador Ronald Searle fue uno de los soldados al servicio del ejército británico que pintó sus experiencias después de haber sido capturado por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero en la era de la imagen, con la fotografía y el video, ¿Por qué se necesitan todavía artistas de guerra?

Destrezas afiladas

Image caption Jules George viajó a Afganistan para retratar los horrores de la guerra.

El pintor Jules George visitó Afganistán recientemente, como integrante de un grupo de artistas que el Ministerio de Defensa había integrado en unidades militares. George siempre había manifestado su deseo de pintar temas militares.

"Yo iba a alistarme en el ejército cuando era mucho más joven, pero decidí dedicarme al arte. Aunque siempre me atrajo la idea de combinar este interés con mi arte".

Después de contactar con el Ministerio de Defensa y ser seleccionado para el viaje, pintó ambientes hostiles durante los entrenamientos militares.

"Hice muchos dibujos que mejoraron mis habilidades artísticas", admitió.

Image caption Jules George completó cinco cuadernos de bocetos en dos semanas.

George se unió al segundo Batallón, en el regimiento del Yorkshire (Green Howards), y fue testigo presencial de una lucha armada.

"Estaba en la parte de arriba de un Mastiff (un vehículo armado) y empezó la ráfaga de tiroteos. Fui testigo de toda la escaramuza", aseveró.

Todo esto le dio al Jules George la oportunidad de experimentar cómo se ve la vida cuando está a punto de perderse.

"En un viaje como estos, lo mejor es hacer bocetos rápidos, con movimiento. Utilicé mi cuaderno de dibujos como una cámara. Confío mucho en el poder y la energía de los primeros trazos".

Única perspectiva

Image caption La guerra en Afganistán está siendo cubierta tanto por medios como por artístas.

Graeme Lothian fue enviado en el mismo viaje que Jules George. Lothian fue soldado antes de que un problema con su espalda le alejara del campo de batalla.

Él ve el papel del artista como un complemento al trabajo de los historiadores y periodistas, más puramente informativo.

"Es bueno estar allí, retroceder un paso atrás y mirar con distancia. Esto será historia un día, Camp Bastion será polvo. Nosotros estamos pintando historia".

Lothian cree que el hecho de llevar artistas a Afganistán demuestra un pensamiento progresista por parte del Ministerio de Defensa.

Image caption Graeme Lothian viajó a Afganistán como parte de la unidad médica.

"El ejército siempre ha negado la presencia de artistas, ahora en cambio, se aprecia un cambio de mentalidad. Hay una corriente que cree que los artistas son importantes", apuntó Lothian.

Por supuesto, habrá quien piense que llevar artistas a un conflicto puede ser una forma de hacer propaganda.

Sin embargo, George argumenta que "yo soy libre de retratar lo que considero son imágenes dolorosas. No juzgo lo que es correcto o incorrecto. Lo que retrato es la propia esencia del soldado".

El papel de la propaganda es algo muy comentado durante los conflictos mundiales, durante los cuales, se ha podido ver el despliegue de artistas escogidos por las fuerzas militares británicas.

Pero observando las pinturas sobre la Primera Guerra Mundial, es muy difícil distinguir el componente propagandístico de las mismas.

Image caption Los trabajos de artístas como Paul Nash están creciendo en popularidad.

John Singer Sargent´s Gassed, muestra una línea de soldados con los ojos vendados, unidos, y de movimientos lentos, en primer plano en contraste con un fondo de docenas de otros soldados heridos. A simple vista se retrata el severo peaje de la guerra.

CRW Nevinson's The Harvest of Battle, muestra soldados que se mueven con cautela por una escena horrorosa de charcas inmundas hechas por ráfagas de cáscara, cuerpos retorcidos y restos de alambres.

Paul Nash es también responsable de unas cuantas pinturas impactantes.

The Mule Track (1918) muestra el poder terrorífico de la artillería de la Primera Guerra Mundial, mientras The Ypres Salient at Night muestra la iluminación de una espeluznante sección del frente.

Creciente interés

Pero lo más extraordinario es el mensaje de su obra We are making a New World, que hace eco de ese tono de propagandístico. El mundo que se muestra en esta obra es una infernal zona devastada con árboles desnudos de hojas.

El trabajo de Nash esta siendo exhibido en Londres y está recaudando altas sumas en diferentes subastas.

Image caption The Mule Track se pude ver en el Museo de la guerra de Londres.

Todo esto es consecuencia de un aumento del interés por el arte de guerra, dice Richard Slocombe, un curador del Museo de la Guerra en la capital británica.

"La idea es mostrar el conflicto y luego interpretarlo. Muchos artistas sienten la necesidad de utilizar el arte como camino de exploración de sus propias emociones de la guerra", indicó.

Lo que más llama la atención de la historia de Nash es que él empezó a pintar como un soldado más del frente, fue herido y mandado de vuelta al frente como un artista de guerra. Con el consentimiento de sus superiores, el tuvo la libertad de retratar la guerra tal y como quiso.

Imágenes que nunca antes se habrían imaginado sobre el frente de batalla, dice Slocombe.

"No fue tanto lo que él pintó, como el hecho de que Gran Bretaña comisionara jóvenes artistas y les permitiera expresarse libremente. Gran Bretaña luchó por salvaguardar las expresiones individuales y la libertad personal", agregó.

"Ellos tienen el derecho de pintar lo que ven", dice Kevin Stratford, organizador de este viaje de artistas.

"Somos responsables. Lo que hacemos no es un secreto. Está en los medios todos los días porque el Ministerio de Defensa nos permite estar ahí", acotó.

Y los artistas afirman que su trabajo difiere del que hacen los medios de comunicación.

"Cuando termine el conflicto en Afganistán la siguiente generación no será capaz de entender lo ocurrido. Por eso es importante que quede constancia de ello", dice George.

La exposición estará abierta hasta el 9 de mayo.

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