Polémica por el velo islámico en España

Niñas que protestas usando velo islámico
Image caption Las niñas dicen que continuarán usando el velo islámico en solidaridad con su compañero de colegio.

“¿Por qué no podemos llevar la hiyab (velo islámico)? No es un capricho, es algo que hacemos de corazón?”, comentaba a BBC Mundo, Latifa, una de las chicas españolas de origen marroquí que se ha solidarizado con Nawja Malha, la niña que recientemente no fue admitida en un colegio madrileño por llevar el velo islámico.

Esta mañana cuatro de sus amigas asistieron al colegio con el velo en solidaridad y señalaron que Nawja se encuentra enferma y deprimida.

“Su padre nos ha pedido que no la visitemos por ahora. Le llevaron al hospital porque estaba mal de los nervios. Pero vamos a seguir con nuestra protesta”, señalaba Nadia, otra de las chicas.

Las menores asistieron al colegio Camilo José Cela de Pozuelo, a las afueras de Madrid, luciendo las hiyabs en medio de un avispero de micrófonos y periodistas que les acorralaban.

La directiva del colegio emitió un comunicado martes en la noche en el que ratifica la norma que impide el uso de gorros o elementos similares en las aulas de clase.

“Nawja está triste por la decisión. La hiyab es algo muy íntimo y simbólico, te la pones cuando tienes tu primera menstruación. Es como llevar un crucifijo”, decía una de las chicas a BBC mientras una periodista le acercaba una de las pegatinas con las que amaneció empapelada la entrada del colegio.

Opiniones divididas

“Stop Islamización”, señala el afiche (firmado por un grupo de ultraderecha, Democracia Nacional) sobre una silueta de una mezquita. “No me importa lo que diga. Eso es basura”, subrayaba Latifa con la voz temblorosa.

Las chicas lucían el velo hasta la entrada del colegio, una vez adentro se lo quitaron como si fuera una frontera. “Seguiremos así. Si nos ponemos el velo adentro tenemos muchos líos. Nos envían a un aula aparte”, comentaba Nadia. A su alrededor compañeros y vecinos murmuraban sobre el caso que ha puesto contra la pared al gobierno nacional y local.

“Nos da igual que vengan con el velo”, comenta a BBC un grupo de jóvenes. Otros, por su parte, estaban de acuerdo con la decisión del colegio. “¿Cuál es el problema de quitarse el velo en las clases? Que cumplan las normas, como todos”, señalaba un chico. A su lado uno de los alumnos enseñaba un cartel con el nombre del grupo rockero “Green Day”.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, del Partido Popular (partido de derecha), ha señalado que “no se debe llevar la cabeza cubierta en los centros educativos” pero que respeta la decisión de los colegios. De hecho, el 40% de los colegios de la comunidad impide entrar a las aulas con la cabeza cubierta.

El gobierno del socialista Rodríguez Zapatero tiene una posición ambigua al respecto. A través del Ministerio de Justicia ha señalado que “la libertad religiosa ampara la forma de vestir de la chica” (artículo 16 de la Constitución y Ley de Libertad Religiosa).

No obstante, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha señalado que “debe primar el derecho a la educación por encima de cualquier consideración”.

Dejar la hiyab o cambiar de colegio

Image caption La entrada del colegio amaneció empapelada con afiches con proclamas en contra del Islam.

El padre de Nawja, Mohamed Malha, se presentó más tarde al centro con un parte médico que señala que su hija tiene una depresión profunda. Según el padre, la niña pasó la noche en el hospital.

Mohamed, presidente de la pequeña mezquita de Pozuelo, ha señalado en diversos medios que apoya la libertad religiosa de su hija y “que tomará acciones legales” amparado en el artículo 16 de la Constitución española: Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley.

La Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes, por su parte, ha emitido un comunicado en el que pide “a la Comunidad de Madrid que intervenga de manera urgente para restituir el derecho fundamental de la educación a Nawja”.

Helena Visbal, trabajadora social de la zona, cree que se ha confundido todo. “El colegio dice que hay que respetar las normas. ¿Somos esclavos de las normas? Hay que entender que España ha cambiado, que ahora hay mucha población inmigrantes con otras creencias.

No podemos confundir un velo islámico con una gorra. Detrás del velo hay una religión. Hay que normalizar esta situación por lo que estás provocando es un señalamiento. Los musulmanes no son gente rara, son personas como todos”, decía a BBC Mundo.

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