R. Unido: Cameron recupera terreno

Candidatos británicos en debate televisivo
Image caption Cameron (dcha) habría recuperado el terreno perdido ante Clegg (izq), según las encuestas.

Los sondeos de opinión pública tras el segundo debate entre los líderes de los principales partidos políticos británicos, no han sido unánimes a la hora de proclamar un vencedor, aunque reflejan que el Conservador David Cameron ha recuperado terreno en la batalla electoral y el liberal Nick Clegg ha mantenido bien el tipo frente a los embates de sus rivales.

La encuesta de Yougov dio a Cameron un 36% de las preferencias, seguido por Nick Clegg, del Partido Liberal Demócrata, con un 32%, y en tercer lugar Gordon Brown, primer ministro y jefe del Partido Laborista, con un 29%.

A diferencia del primer debate, en el que todos vieron ganador a Clegg, las encuestas de este jueves reflejaron resultados contradictorios.

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ComRes vio ganador a Clegg (33%), seguido por Cameron y Brown, ambos con un 30%. El Canal 5 también dio ganador a Clegg, con un desmesurado 52%, seguido por Brown (31%) y luego Cameron (17%).

The Times y la encuestadora Populus, tras un prolongada demora, ofrecieron un resultado que parece un compromiso entre los sondeos previos: "empate" de Cameron y Clegg, ambos con un 36%, y Brown un distante tercero, con un 27%.

Disparidad entre votos y escaños

En cualquier caso, resulta evidente que Cameron ha recuperado el terreno perdido ante Clegg en el primer debate, mientras que Brown sigue tercero.

Pero la debilidad de Brown en los porcentajes no se refleja de igual forma en el número de bancas que esos porcentajes le darían en el Parlamento.

Si los porcentajes del primer sondeo de Yougov se repitieran en las elecciones del 6 de mayo, el calculador electrónico de la BBC nos da los siguientes resultados en bancas: Tories 270, Laboristas 253, Liberales 100, otros partidos 27.

Surge, de inmediato, la desconcertante diferencia entre el segundo lugar de los liberales en las intenciones de voto y su lejano tercer lugar en el número proyectado de bancas.

Esto se debe al peculiar sistema de votación británico, en el que cada una de las 650 circunscripciones consagra a un solo representante, sin importar la diferencia de votos.

Así, existe la posibilidad teórica de que un partido tenga la mayoría del voto popular en el plano nacional, pero el menor número de bancas en el parlamento, debido a que en cada distrito alguno de los otros partidos lo superó en votos.

Una encuesta anterior al debate había dado a los conservadores el 34% (254 bancas) de los votos, a los laboristas el 29% (283) y a los liberales el 28% (84).

Esto sugiere una de las principales características del sistema vigente: favorece netamente al laborismo (más bancas que los tories con menos votos) y perjudica en particular a los liberales, que casi con los mismos votos que los laboristas tendrían una representación mucho menor.

Debate más combativo

Image caption El debate giró en torno a asuntos internacionales.

El debate anterior, la semana pasada, fue ganado por el jefe liberal, Nick Clegg. En esta ocasión, los líderes comenzaron debatiendo asuntos internacionales y luego trataron importantes temas de interés general.

Para poder gobernar, según el sondeo de hoy de Yougov, tanto los conservadores como los laboristas requerirían el apoyo de los liberales para superar la barrera de las 326 bancas de mayoría absoluta.

En este debate, que se realizó en un estudio relativamente pequeño, los tres líderes se mostraron más combativos que en la oportunidad anterior.

El jefe conservador, David Cameron, estaba bajo una gran presión, ya que necesitaba demostrar su condición de favorito y principal desafiante del primer ministro Gordon Brown.

En el debate anterior, Clegg, jefe del partido minoritario, fue el más agresivo y dominó las discusiones, excediéndose en el tiempo de sus intervenciones e interrumpiendo a sus rivales. El público televidente, que no vio los esfuerzos del moderador para contener a Clegg, lo dio como ganador.

La necesidad de Cameron de mostrarse más agresivo precipitó uno de los momentos más tensos del debate, cuando el jefe tory denunció las "mentiras" del laborismo sobre la plataforma conservadora.

Los políticos británicos no se acusan mutuamente de mentirosos (no es "lenguaje parlamentario"), pero Cameron dijo que estaba "indignado" porque la campaña laborista lo acusaba de querer eliminar los pases gratis en el transporte para los pensionados y otras medidas similares.

Allí mismo, ante la nación, Cameron prometió respetar todos los beneficios que los laboristas dicen que su partido se propone eliminar.

Este momento fue uno de los más importantes, a juicio de este comentarista, porque por primera vez Cameron controló la situación y dejó en posición desairada a su rival, el veterano primer ministro.

Pregunta sobre el Papa

Image caption Nick Clegg salió victorioso del primer debate televisado, celebrado la semana pasada.

Brown inició el debate enfatizando su condición de líder veterano, conocedor de los problemas y de cómo solucionarlos.

Cameron destacó la necesidad de un "cambio real" (para diferenciarlo del cambio supuestamente frívolo preconizado por Clegg), con mayor responsabilidad de los gobernantes.

Tanto Brown como Cameron criticaron la propuesta de Clegg de revisar el sistema nacional de disuasión nuclear, que consiste en misiles disparados desde submarinos nucleares. La flotilla debe ser renovada, con un costo de muchos miles de millones de dólares.

Los liberales proponen un sistema menos costoso, pero no tienen los detalles claros. Laboristas y conservadores los acusan de oportunismo y de jugar con la seguridad nacional.

En el plano de las acusaciones, Brown repitió en varias ocasiones uno de los leitmotiv de la campaña laborista: los liberales son un "peligro para la seguridad nacional", por su hostilidad ante Estados Unidos, mientras que los conservados son un "peligro para la prosperidad", por su prédica "antieuropea" y sus planes para "retirar fondos de la economía".

Los tres líderes, normalmente bien preparados en todos los temas, se mostraron poco convincentes en uno de los temas propuestos por la audiencia: qué dirían al Papa en su próxima visita a Gran Bretaña.

La pregunta tocó específicamente los abusos sexuales a niños perpetrados por curas y personal laico de la iglesia, pero los políticos la esquivaron, explayándose en cambio sobre la diversidad de cultos y la necesidad de respetar todas las creencias religiosas, que no era el tema propuesto.

En el cierre del debate, Brown volvió a enfatizar su experiencia, recordando a la audiencia que él era quien tomaba "las decisiones", el que protegía la prosperidad, que sus dos rivales ponían en peligro.

Cameron reiteró por su parte la queja de que el primer ministro trataba de espantar al público sobre las verdaderas intenciones del Partido Conservador, y puso su prioridad en la familia y el repudio del fracaso.

Clegg cerró su intervención destacando la noción de "orgullo", con mucho énfasis, recordando a la audiencia que, si todos quieren, se puede.

Una vez más, un eco de Barack Obama.