Los Houma, nativos "manchados" por el petróleo

La jefa de la tribu de los Houma, Brenda Dardar
Image caption La jefa de los Houma, Brenda Dardar, teme que el derrame tenga peores consecuencias que los huracanes.

Brenda Dardar es la jefa de la tribu de los Houma, una comunidad nativa de Luisiana de poco más de 17.000 miembros, que hasta hace unos días estaba preparándose para la temporada de huracanes. Pero llegó el vertido de petróleo.

"Esto es diferente, sus efectos serán más devastadores que los huracanes", dice la líder de la Nación Unida Houma junto a uno de los bayous -meandros del río Mississippi- que suelen ser parte del paisaje de la comunidad a lo largo de la costa sur y sudeste de Luisiana.

"Hemos tenido mucha experiencia con los huracanes, pues sabes que el marisco vuelve después de la destrucción. No sabemos si éste seguirá aquí después del derrame", alerta Dardar desde el pueblo de Raceland, puerta a uno de los estuarios más grandes y ricos del mundo.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) calcula que una cuarta parte de la pesca del país llega desde esta parte del Golfo de México, con una industria valorada en US$1.800 millones.

Y los Houma, un pueblo nómada -"ciudadanos viajeros", como les llama Dardar- que se dedica principalmente a la recolectar marisco, saben que este ecosistema está en riesgo.

Como los miles de pescadores que trabajan en el Golfo de México, su modo de vida también se puede truncar por la posible llegada del petróleo procedente de la plataforma hundida Deepwater Horizon.

Según los equipos de limpieza federales, ya se han retirado un millón de galones (casi 3.800 millones de litros) de mezcla de agua y petróleo de la zona donde pescan muchos de los Houma, al este de Luisiana.

"Educación limitada"

Pero hay otros factores que, según la jefa de la tribu, les hace más vulnerables: viven dispersos en las parroquias (condados) de Terrebonne, Lafourche, Jefferson, Saint Mary, Saint Bernard y Plaquemines, a lo largo de la costa, y la comunicación entre distintas comunidades Houma es muy difícil por sus continuos viajes, explica.

Además, muchos Houma están trabajando como voluntarios en la lucha contra el derrame, colocando barreras para frenar el crudo y asistiendo en los barcos. Aunque eso sea positivo, señala Dardar, también es un motivo de preocupación.

"La educación de algunos de nuestros pescadores es limitada. Nuestro pueblo no tuvo derecho a acceder a estudios superiores hasta la firma de la Ley de Derechos Civiles (1964) así que tenemos que estar seguros de que los mayores sepan qué tipo de contratos están firmando", explica.

¿Excluidos de las indemnizaciones?

Dardar fue la primera en su familia en poder ir a una escuela pública tras el fin de la segregación en los centros educativos y ahora dirige una oficina de ayuda que entrega ropa, herramientas y comida en casos de emergencia.

Image caption Muchos Houma se han enrolado en los barcos pesqueros que trabajan en las labores de limpieza.

También ofrece asesoramiento sobre cuestiones legales desde su despacho, repleto de cestas hechas a mano, plumas y motivos indios.

La puerta de entrada está presidida por el emblema de la tribu: un cangrejo que, como los Houma, "es pacífico, pero está siempre listo para defenderse".

"En la historia, por nuestra falta de oportunidades para acceder a la educación o por nuestro carácter confiado, se han aprovechado de nosotros. Ahora no queremos que nuestros pescadores renuncien a ningún derecho", dice en referencia a posibles indemnizaciones en el futuro.

La petrolera British Petroleum (BP), que se ha declarado responsable del vertido, ya se está enfrentando a las primeras acciones legales de marineros en tierra por culpa del aceite.

Una de las prioridades de los nativos es lograr que sus pescadores puedan documentar dónde están sus bancos de pesca. La mayoría de los Houma no tiene registros ni datos de sus lugares de trabajo, asegura Dardar, y por tanto podrían quedar excluidos de estas compensaciones.

Después de padecer el paso de los huracanes Katrina, Rita, Gustav y Ike, la tribu tendrá que volver al "apoyo espiritual", que, según la jefa de la Nación, fue lo que siempre les hizo mantenerse a flote.

"Nunca vi flaquear los ánimos de nuestro pueblo tras el Katrina o el Rita", dice. "Quiero pensar que será igual esta vez, pero después de todo lo que nos ha tocado pasar, ya no estoy segura".

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