Última actualización: jueves, 6 de mayo de 2010 - 20:27 GMT

Derrame: ¿peor el remedio que la enfermedad?

Mancha de crudo en el Golfo de México

Los dispersantes fragmentan la mancha de crudo y facilitan su evaporación.

Una de las varias estrategias que British Petroleum (BP) está implementando en el Golfo de México para lidiar con el derrame de petróleo que se inició hace más de dos semanas, tras el colapso de la plataforma Deepwater Horizon, ha generado una ola de críticas entre científicos y ambientalistas.

Se trata del uso de dispersantes, una combinación de sustancias químicas diseñada para descomponer la mancha de crudo en pequeños fragmentos, antes de que llegue a la costa.

clic Vea: Radiografía de la mancha

Cuando el vertido deja de ser una mancha homogénea para convertirse en una suerte de "rompecabezas de crudo", puede evaporarse más fácilmente y ser consumido por las bacterias presentes en el océano, generando un impacto menor que el que causaría si llega a impregnar las costas.

Sin embargo, una de las desventajas de esta metodología es que los componentes químicos de los dispersantes pueden contaminar las especies que viven en el ecosistema marino y, en opinión de muchos científicos, provocar cáncer y mutaciones genéticas.

Es como en el caso de un enfermo. Sabemos que hay que suministrarle medicinas que quizá afecten su hígado o su pulmón, por eso debemos evaluar, en cada caso en particular, si el daño que pueden provocarle es peor que la enfermedad

Ricardo Aguilar, Oceana Europa

En su gran mayoría, los investigadores coinciden en que éste es un paso necesario, ya que de entre todos los males, la única opción posible es elegir el menor.

"Es como en el caso de un enfermo. Sabemos que hay que suministrarle medicinas que quizá afecten su hígado o su pulmón, por eso debemos evaluar, en cada caso en particular, si el daño que pueden provocarle es peor que la enfermedad", le dijo a BBC Mundo Ricardo Aguilar, Director de Investigación de la agencia ambiental Oceana Europa.

No obstante, muchos científicos creen que a veces se opta por esta metodología porque hace que los restos de crudo se hundan o permanezcan flotando en las aguas profundas y, al desparecer de la vista, crean la sensación de que el problema ha desparecido cuando, en verdad, ese no es el caso.

clic Vea: ¿Cómo se lucha contra un derrame?

Fórmula secreta

Lo que los ambientalistas cuestionan en este caso -en el que ya se han vertido al menos unos 600.000 litros de dispersantes en la superficie del océano y unos 22.000 en las profundidades marinas- es que las autoridades se niegan a revelar el contenido exacto de los dispersantes que utilizan.

La mancha

Mancha de crudo en el Golfo de México

La mancha de crudo amenaza con llegar a las costas. Su llegada podría provocar un daño ambiental sin precedente en la historia de Estados Unidos.

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Al igual que con la fórmula de la Coca Cola, las regulaciones comerciales le permiten a la firma que fabrica Corexit, el dispersante con el que se están rociando las aguas del golfo, mantener su fórmula en secreto.

Pero, si no sabemos qué tóxicos están incorporando al océano, dicen los ecologistas, ¿cómo podremos evaluar los riesgos que presenta para las especies del ecosistema marino y sus consecuencias a largo plazo?

A pesar de que Nalco, la empresa detrás de Corexit, afirma que el impacto negativo de su producto es bajo y que éste no contiene sustancias cancerígenas y su uso para limpiar los efectos de un derrame está aprobado por la Agencia Estadounidense de Protección Ambiental, distintas pruebas han demostrado que este dispersante puede acumularse en los tejidos de los organismos y así ingresar en la cadena trófica.

¿El precio? Un océano contaminado

Quema de crudo en el Golfo de México

Otra de las estrategias empleadas es la quema controlada del crudo.

Un detalle que también hicieron notar algunos científicos, entre ellos Mark Kirby, asesor del gobierno británico, es que por ejemplo, en el Reino Unido, las autoridades reprobaron su uso hace cerca de diez años después de que pruebas de laboratorio mostraran que es perjudicial para la vida marina y los pequeños organismos que habitan las costas rocosas.

Aunque Kirby deja en claro que este detalle puede no ser fundamental a la hora de evaluar su utilización en las aguas abiertas del Golfo de México, dada la diferencia de ambos entornos.

Por último, la gran demanda de dispersantes en las últimas dos semanas también es un factor de riesgo. Como las reservas de Corexit estarán llegando a su fin -dada la enorme cantidad que se ha utilizado para combatir el derrame-, los científicos temen que BP recurra las reservas acumuladas en los países en desarrollo que contienen sustancias aún más tóxicas que las aprobadas en Estados Unidos.

Al final, señala Richard Charter, asesor científico de la organización Defensores de la Vida Silvestre, "están tratando de mitigar el volumen del vertido con dispersantes, pero esto se paga con un aumento en los niveles de toxicidad" en el océano.

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