Irán/acuerdo nuclear: ¿Cuáles son las incógnitas pendientes?

Lula da Silva y Ahmadinejad
Image caption El acuerdo alcanzado necesitará la ratificación del los países del G-6, algo que aún no está claro.

Irán acordó firmar un pacto para el intercambio de material nuclear tras las conversaciones mantenidas el lunes en Teherán entre Mahmoud Ahmadinejad, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan.

Irán se comprometió a mandar 1.200 kilos de uranio poco enriquecido a Turquía, quien a su vez devolverá al país islámico uranio lo suficientemente enriquecido como para que pueda ser utilizado como combustible en su reactor nuclear con fines médicos.

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El acuerdo es similar a los planteados el pasado mes de octubre que, sin embargo, no llegaron a materializarse y trata de retrasar posibles sanciones a Teherán por el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas.

La firma de este acuerdo, sin embargo, deja en el aire muchas preguntas por responder.

La letra pequeña

La letra pequeña de las negociaciones va a ser examinada con mucho detenimiento y no poco escepticismo en las capitales del mundo occidental.

Según John Leyne, corresponsal de la BBC para Irán, el acuerdo original pretendía retrasar la capacidad de Irán de crear una bomba nuclear obligando al país a enviar su uranio enriquecido fuera y alargando así el período para alcanzar un acuerdo definitivo con la potencia islámica.

La cuestión clave ahora son los plazos del acuerdo. ¿Estará Irán dispuesto de verdad a entregar su uranio enriquecido antes de que se le envíe el nuevo combustible que necesita? ¿O es sólo una táctica de negociación para retrasar las nuevas sanciones de los organismos internacionales?

Tanto Turquía como Brasil tienen voto en el Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, pueden influir a la hora de decidir cualquier sanción.

Algo que Irán ha tratado de evitar moviendo todo su arsenal diplómatico en las últimas semanas, dice Leyne.

Sin embargo, enviar el uranio a Turquía simplemente no resuelve la cuestión porque el gobierno turco no tiene la capacidad de enriquecer el uranio suficientemente como para convertirlo en combustible para el reactor nuclear.

Negociaciones con el G-6

Image caption Las potencias occidentales siguen desconfiando de Irán y se muestran escépticas ante el acuerdo.

Para Paul Reynolds, corresponsal de asuntos internacionales de la BBC, Turquía, Brasil e Irán necesitan ahora negociar con el llamado G-6: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania.

Pero estos países mantienen temores de que Irán imponga condiciones que no pueden aceptar, convirtiendo el trato en un imposible.

Irán siempre ha alegado que quiere el uranio para fines pacíficos, bien energéticos o médicos. Pero los países occidentales desconfían.

Ahora la decisión está encima de la mesa de Rusia y Francia, quienes deberán enriquecer el uranio iraní para que pueda ser utilizado en su reactor. Y también de Estados Unidos, quien ha liderado la presión para imponer las nuevas sanciones.

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Y de fondo se encuentra la cuestión de saber cuánto uranio enriquecido posee Irán en estos momentos. En octubre pasado los 1.200 kilos constituían el 80% de todo lo que disponía, enviarlos fuera era una garantía de evitar la construcción de la bomba nuclear.

Pero desde entonces Ahmadinejad ha reconocido que siguió enriqueciendo uranio, a un ritmo mucho mayor.

Según afirma Jonathan Marcus, corresponsal diplomático de la BBC, el acuerdo planteado en octubre trataba de construir un ambiente de mutua confianza entre Irán y Occidente. Pero no trataba cuestiones básicas en la cuestión nuclear. Irán todavía no ha respondido a cuestiones claves acerca de sus actividades nucleares.

Y los países occidentales tampoco olvidan la determinación de Irán de continuar enriqueciendo el uranio a pesar de clara orden del Consejo de Seguridad de la ONU de que dejase de hacerlo.

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