La "cautela" de la Casa Blanca

Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca
Image caption Desde la Casa Blanca no creen que esto vaya a tener gran impacto en las relaciones con el mundo musulmán.

Al menos tres premios Nobel han condenado el asalto militar de Israel a una flotilla que llevaba ayuda humanitaria a Gaza: el sudafricano Nelson Mandela, la activista birmana, Aung San Suu Kyi y el ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

Muchos se preguntan por qué el actual Nobel de la Paz, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no se ha sumado a ese coro y hasta ahora sólo ha "lamentado" los 9 muertos que dejó lo que definió como una "tragedia".

Los frenos declarativos dejan en evidencia el difícil lugar en el que se encuentra frente al principal aliado de EE.UU. en el Medio Oriente, justo cuando la Casa Blanca se empeña en relanzar el estancado diálogo de paz regional.

La reacción en Washington ha sido cautelosa y, para algunos tardía, en buena parte porque el país vivía el fin de semana largo con el feriado del Día de los Veteranos, lo que dio al gobierno un espacio para organizar sus ideas.

Pero la cautela también puede deberse a que las relaciones con Tel Aviv pasan el peor momento de las últimas décadas, con claras desavenencias entre Obama y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y ahora, con esto, podrían empeorar.

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"Ayúdennos a ayudarlos"

A la hora de hablar del tema, los portavoces gubernamentales lamentan las muertes y se remiten a la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU la noche del lunes, en la que se pide una investigación del evento, aunque no condena la intervención armada israelí.

"Es un cambio porque otra Casa Blanca habría defendido a Israel. Obama está molesto, pero por razones políticas internas no quiere criticar a Israel fuertemente", aseguró a BBC Mundo, Mark Katz, especialista en Medio Oriente de la Universidad George Mason de Virginia.

Katz afirma que tras la parquedad oficial se percibe que en la Casa Blanca "no están para nada felices" y que, aunque no cree que vayan a desautorizar a Israel, "hay frustración porque el gobierno quiere que los israelíes nos ayuden a ayudarlos".

El mayor problema para la diplomacia estadounidense es el efecto que pueda tener el incidente en el relanzamiento del diálogo de paz o "de aproximación" -como se ha venido llamando- entre palestinos e israelíes.

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Image caption Protestas ante la Casa Blanca para pedir a Obama que condene el ataque israelí.

"Para la Casa Blanca el gran desafío es asegurar que las pláticas de paz continúan. No hay que perder la visión más amplia", dijo a BBC Mundo, Michael Weirz, analista del Centro para el Progreso Estadounidense, organización de estudios políticos de tendencia liberal.

"Como EE.UU. tiene mayores responsabilidades en esta región que otros países es muy importante esperar para fundar sus argumentos y posiciones políticas", explicó Weirz, quien rechazó que haya una actitud complaciente hacia Tel Aviv.

La pérdida de Turquía

Pero los riesgos no son sólo con el aliado israelí, sino con el llamado mundo árabe, al que el presidente Obama ha querido acercarse desde que asumió el poder.

En su rueda de prensa de este martes, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, rechazó que la estrategia de esperar y ver de su gobierno vaya a tener consecuencias para la política árabe del gobierno estadounidense.

"El presidente ha dedicado mucho tiempo a mejorar las relaciones con el mundo musulmán. No creo que esto vaya a tener un gran impacto", dijo Gibbs.

Para algunos, el que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, vaya a visitar Washington la semana próxima, como estaba previsto, puede entenderse como demostración de que los puentes que ha tratado de construir Obama resisten.

Sin embargo, lo que sí parece claro es que Washington ha perdido por ahora los buenos oficios de Turquía, cuyo gobierno laico es un factor moderado importante en el diseño de alianzas regionales.

En los últimos meses, algunos aspectos de la política de Israel hacia los palestinos han venido siendo cuestionandos por Turquía, país que era considerado su mejor amigo en la región.

Michael Weirz, del Centro para el Progreso Estadounidense, considera que los portavoces turcos han "exagerado" la reacción al incidente, pero reconoce que tanto israelíes como turcos han cometido errores diplomáticos que han empañado esa relación.

"No está en el interés de Turquía arriesgar la cooperación y amistad que ha construido con Israel en los últimos diez años, porque con la creciente influencia de Turquía crece su responsabilidad regional y debe mirar al conflicto a largo plazo, no reaccionar de forma exagerada", dijo Weirz.

Mientras tanto en Washington siguen las declaraciones prudentes que no parecen terminar de convencer o siquiera satisfacer a una buena parte del mundo.

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