El derrame y los huracanes

Derrame en el Golfo de México

Continúan los operativos en el Golfo de México para frenar el derrame de petróleo que se inició el pasado 20 de abril. Y con el inicio de la temporada de huracanes, muchos se preguntan si este fenómeno climático no empeorará aún más la situación en el terreno.

Los pronósticos meteorológicos anuncian para el Atlántico una temporada de huracanes -que empezó oficialmente el 1º de junio- "desde activa hasta extremadamente activa".

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por siglas en inglés) hay un 70% de probabilidades de que ocurran de ocho a catorce huracanes, de los cuales entre tres y siete podrían ser fuertes, con vientos de más de 180 kilómetros por hora.

Además del daño o las muertes que puedan llegar a causar -no vinculadas al derrame- el hecho de que pasen cerca de la zona del derrame tiene un impacto negativo.

Obviamente, un huracán interrumpiría los esfuerzos por detener el vertido, aunque la compañía petrolera británica British Petroleum (BP) dijo tener un plan para instalar un dispositivo para capturar el crudo que sale del pozo y que se puede conectar y desconectar aunque soplen vientos fuertes.

En la costa, la colocación de barreras para que el petróleo no llegue a tierra y las tareas de rescate de los animales contaminados se tornarían más problemáticas.

¿Pero qué efecto tendrán los huracanes sobre el crudo que está flotando en el mar?

Los vientos fuertes y el mar revuelto mezclarán el petróleo y el agua, facilitando el proceso de biodegradación, estiman los científicos de la NOAA.

Dispersante natural

Ed Overton, experto en estudios ambientales de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU, por sus siglas en inglés), está de acuerdo con este punto de vista.

"La concentración de crudo en un área muy pequeña es dañina. Pero si el crudo se esparce... la naturaleza puede lidiar con él más fácilmente. Las bacterias pueden degradar el crudo. Yo creo que los huracanes son los dispersantes de la Madre Naturaleza".

Pero también tiene un impacto negativo. Un huracán tiene el potencial de llevar el crudo hacia lugares que, de otra manera, no iría. Todo depende del recorrido de la tormenta.

"Un huracán que pasa por el oeste de la mancha podría llevarla hacia la costa", dice NOAA.

Esto, porque los huracanes se mueven en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Aguas mansas

Hasta el momento, las condiciones climáticas en el Golfo de México han sido relativamente buenas.

Image caption El daño que un huracán puede provocar depende de su dirección y trayectoria, entre otras cosas.

"El agua se ha movido muy lentamente, ha estado casi estancada", explica Chuanmin Hu, oceanógrafo óptico de la Universidad del Sur de Florida.

Sin embargo, los huracanes causan oleaje. Este movimiento del agua tiene el potencial de afectar no sólo el comportamiento del crudo en zonas más lejanas del Golfo, sino también de provocar consecuencias nefastas cuando toque las costas.

"El panorama podría ser poco alentador", dice Nan Walker, oceanógrafo de la LSU.

"Algo que nos preocupa es que como Luisiana tiene una costa baja, incluso una tormenta de categoría uno puede elevar las aguas a dos metros y medio o tres", indica.

"Existe la posibilidad de que el crudo llegue hacia adentro, en la costa, penetrando aún más en los pantanos. Esto hacría que el problema pueda tornarse mucho más grave", agrega Walker.

Oleaje

"Tienes que tener una barrera muy alta para frenar una ola de de tres metros", dice Walker.

"Otro problema asociado a los huracanes, es que las olas que se generan son enormes", añade.

Walker recuerda que el huracán Iván, de categoría 4, provocó olas de más de 23 metros.

Si llega a haber petróleo suspendido bajo el agua, olas de semejante magnitud podrían traerlo a la superficie, pero luego, es muy probable que se diluya, comenta la experta.

En cuanto a la formación del huracán, los científicos de la NOAA creen que el derrame no tendrá un efecto significativo.

El recorrido de los huracanes es difícil de predecir. Un sistema de presión que existe en la región puede alterar su camino, dice Walker. Si esta presión se sitúa en al norte, los huracanes pueden llegar a la costa este de Estados Unidos.

Si la zona de alta presión se expande hacia el sur o hacia el suroeste, las tormentas pueden viajar hacia el oeste, y tocar las costas de México y del norte del Golfo.

Pero además, no es sólo su recorrido lo que es difícil de predecir, también lo es su movimiento, su intensidad y la velocidad del viento, concluye la NOAA.

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