Tensa calma en el aniversario de la reelección de Ahmadinejad

Un grupo de manifestantes en Teherán
Image caption Videos en internet muestran imágenes de manifestaciones.

Con una fuerte presencia policial en las calles, Irán vivió este sábado el primer aniversario de la polémica reelección de su presidente, Mahmud Ahmadinejad, y las violentas protestas posteriores en un ambiente de tensa calma.

Pese al llamado de los dirigentes de la oposición a no salir a las calles por miedo a la represión, se registraron algunas manifestaciones esporádicas en la universidad Sharif de Teherán y en algunos cruces de las calles principales de la capital que se disolvieron sin causar disturbios.

Esta información no pudo ser constatada por los corresponsales por la prohibición a los medios extranjeros de cubrir las protestas, pero algunos videos en internet muestran algunas manifestaciones.

Numerosos agentes antidisturbios y miembros de las milicias radicales de voluntarios islámicos "Basij", patrullaron a lo largo de todo el día las principales ciudades. El corresponsal de la BBC Jon Leyne explicó que "el Gobierno de Ahmadinejad, claramente nervioso por el aniversario, montó un gran operativo de seguridad".

Lea: Por qué el tiempo juega en contra de Ahmadinejad

Además, indicó que el "Ministerio de Inteligencia envió un mensaje de texto a la población para advertir que cualquier acción ilegal y el contacto con la prensa extranjera sería tomado como un acto criminal".

Para Leyne, en esta jornada se ha visto una oposición debilitada y sin rumbo, mientras que la frustración aumenta en muchos ciudadanos iraníes.

Días antes, los líderes opositores Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karoubi decidieron cancelar las manifestaciones previstas para recordar el aniversario ya que, aseguraron, no querían ser responsables de la pérdida de vidas inocentes.

Fuera de Irán, pequeñas manifestaciones en favor de la oposición se celebraron en Tokio, Japón, y Roma, Italia.

Un año de las protestas

Image caption Un grupo de personas se reunió cerca de la embajada iraní en la capital japonesa de Tokio.

El 12 de junio de 2009, más de 46 millones de iraníes estaban llamados a las urnas para decidir la continuidad del régimen existente o la ruptura, representada por el reformista Mir Hossein Mousavi.

En unos comicios con una participación histórica (del 82%), el gobierno anunció la victoria de Ahmadinejad con el 63% de los votos. La oposición denunció fraude electoral y, de forma espontánea, miles de ciudadanos se lanzaron a las calles para protestar pacíficamente.

Como explicó entonces el corresponsal de la BBC en Teherán Jon Leyne, "fue un movimiento de ira de un enorme número de iraníes que sentían que Mahmoud Ahmadinejad les había robado las elecciones presidenciales".

Lea también: Diez muertos por protestas en Irán

El gobierno reaccionó reprimiendo las manifestaciones. Al menos 30 personas murieron y hubo miles de detenidos.

Al menos tres de los detenidos entonces murieron a consecuencia de las palizas que recibieron en la cárcel, como reconoció la Justicia iraní.

Para Ahmadinejad, todo fue un complot de Occidente contra el régimen.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.