Bélgica, en la cuerda floja tras las elecciones

El rey alberto y Bart De Wever
Image caption El rey Alberto inició contactos con diferentes partidos para tratar de formar gobierno.

Bélgica inició un proceso de negociación política en procura de formar un gobierno de coalición, tras el gran signo de interrogación sobre el futuro del país abierto con el triunfo electoral de los independentistas flamencos.

El rey Alberto II inició este lunes los contactos con diferentes partidos políticos para crear el quinto gobierno desde la última elección general de 2007, en una nación partida por diferencias lingüísticas y políticas.

En la lista de contactos del monarca figuró Bart De Wever, el líder de 39 años de Nueva Alianza Flamenca (N-VA), un grupo conservador que pregona la independencia de Flandes y que en las legislativas del domingo fue el más votado.

No obstante, se estima que se necesitaría un acuerdo entre al menos cuatro partidos para formar una coalición de gobierno, ante la falta de mayorías claras (el N-VA obtuvo 27 de 150 escaños en la cámara baja).

Los resultados electorales han avivado el riesgo de que se acentúe división del país y la incertidumbre sobre cómo logrará Bélgica su objetivo de reducir su deuda pública.

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"Trabajar juntos"

En una Bélgica de 10,5 millones de habitantes, todos parecen conscientes de lo difícil que será formar una nueva coalición de gobierno, aunque nadie parece apostar a una escisión inminente del país.

El nuevo gobierno debería nacer de un acuerdo entre los sectores con más bancas del norte, de lengua holandesa, y del sur francófono.

Entre las primeras entrevistas que mantuvo el rey Alberto también figuró el primer ministro saliente Yves Leterme y el líder socialista de la región francófona de Walonia, Elio Di Rupo.

Algunos analistas creen que Di Rupo podría convertirse en primer ministro, en la eventualidad de que su grupo forme una alianza con los socialistas flamencos y que De Wever decline ser candidato.

De hecho, De Wever, un historiador conservador al cual mira todo el país, ha hablado de la necesidad de "tender puentes", evitó y se mostró dispuesto a aceptar un primer ministro de Walonia.

"No es necesario que se quiera uno al otro para trabajar juntos", comentó, sin alusiones al independentismo.

Entre sus prioridades está lograr mayor autonomía para Flandes, donde viven cerca de seis millones de personas, y avanzar hacia una suerte de confederación con Walonia.

¿División definitiva del país?

Image caption Algunos analistas creen que Di Rupo podría convertirse en primer ministro.

Sin embargo, como indicó el diario La Libre Belgique, la pregunta es si De Wever "es realmente capaz de formar parte de un proceso de negociación con los francófonos", que miran con desconfianza el resultado electoral.

Uno de los temores francófonos es que un eventual proceso de ajuste en el gasto público y de reformas estatales impulsado por la N-VA afecte especialmente a la región de Walonia, menos rica que Flandes.

Pero Di Rupo también reconoció que los flamencos votaron por el "cambio institucional" y señaló que los socialistas son partidarios de una reforma del Estado.

Pese a esto, el riesgo latente es que las conversaciones se dilaten hasta que los mercados financieros pasen factura a la incertidumbre belga o la fractura definitiva del país parezca la única salida posible a la crisis.

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