Se agrava la crisis de refugiados en Kirguistán

Más de 250.000 personas se han visto desplazadas en el sur de Kirguistán por los violentos enfrentamientos entre las etnias uzbekas y kirguisas, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

ACNUR aseguró que por lo menos 75.000 personas de la etnia uzbeka han huido de sus hogares en Kirguistán hacia la nación vecina.

La ONU anunció el envío aéreo de provisiones a Uzbekistán, para asegurarse de que el país pueda hacer frente con la ola de refugiados. En la operación participa Rusia con asistencia humanitaria, incluyendo alimentos y frazadas.

A pesar de que lo pidió el gobierno interino de Kirguistán, una fuente del Kremlin dijo a la BBC que Moscú no estaría enviando tropas en este momento, aunque sí acordó donar helicópteros, otros vehículos y combustible para ayudar a estabilizar la situación.

Lea: ¿Qué está pasando en Kirguistán?

La violencia étnica que empezó en las sureñas ciudades de Osh y Jalalabad el jueves ha dejado por los menos 170 muertos.

La corresponsal de la BBC en Osh, Rayhan Demytrie, informa que hubo más enfrentamientos durante la noche y que no hay señales de que la tensión ceda.

El gobierno interino de Kirguistán, que asumió el poder después de que sangrientas protestas derrocaran a la anterior gestión, no ha dudado en acusar a los simpatizantes del depuesto presidente Kurmanbek Bakiyev.

Bakiyev, que ahora vive exiliado en Bielorrusia, todavía goza de un amplio apoyo en el sur del país, pero niega haber generado la tensión.

Mientras, su hijo Maxim huyó al Reino Unido, donde solicitó asilo, según pudo saber la BBC. Maxim Bakiyev voló en un avión privado al aeropuerto de Farnborough, en Inglaterra, donde solicitó inmediatamente asilo.

El gobierno interino de Kirguistán le acusa de financiar la revuelta con millones de dólares y pidió oficialmente al Reino Unido su extradición.

Violencia indiscriminada

Lynn Pascoe, un subsecretario general de la ONU, dio detalles de la situación en la nación asiática ante el Consejo de Seguridad y después dijo a los medios de comunicación que había subrayado la necesidad de "entrar con algo allá inmediatamente".

"Los refugiados también son de gran preocupación para nosotros, el que puedan cruzar la frontera", añadió.

"Lo que intentamos es llevarle a Uzbekistán la asistencia necesaria para que se sientan cómodos recibiendo refugiados adicionales".

Testigos en Osh y Jalalabad afirman haber visto filas enteras de viviendas incendiadas y cuerpos yaciendo en la calle.

Con anterioridad, el comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, manifestó que había evidencia de matanzas indiscriminadas -incluyendo niños- y violaciones.

Un portavoz de Pillay, Rupert Colville, también confirmó a la BBC que algunas de las muertes aparentaban ser indiscriminadas.

"Hemos recibido información de que no son accidentales, sino planeadas y dirigidas (...) No lo podemos probar en este momento, pero parece se un hecho".

Los refugiados uzbekos aseguran que vehículos blindados en Osh transitaban las calles de sus vecindarios disparando a los civiles y despejando el área para pandillas que venían detrás.

El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que la cifra de muertos no refleja la realidad, pues se estima que todavía hay cadáveres que no han sido recuperados de las calles en Osh y Jalalabad.

La etnia uzbeka forma 15% de los 5,5 millones de la población total de Kirguistán.

La gama de grupos étnicos en Asia Central que compiten por las riquezas y los recursos en países controlados por sus rivales ha sido descrita por funcionarios de la ONU como una "caja de pólvora".

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.