Los muertos en Kirguistán "podrían llegar a 2.000"

Roza Otunbayeva en Kirguistán
Image caption Roza Otunbayeva se reunió con funcionarios en Osh, en el sur de Kirguistán.

La líder interina de Kirguistán, Roza Otunbayeva, dijo que hasta 2.000 personas pudieron haber muerto a consecuencia de la ola violencia étnica que estalló la semana pasada en el sur del país, diez veces lo antes estimado.

Otunbayeva se encuentra visitando la región en un intento por calmar las tensiones entre las comunidades uzbeka y kirguisa.

Dos grupos internacionales de derechos humanos han exhortado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a enviar una misión para evitar la continuación de la violencia y establecer un corredor seguro para el suministro de ayuda.

Cientos de miles de personas han sido desplazadas de sus hogares.

La corresponsal de la BBC, Catherine Davis, informa que en la ciudad de Osh barricadas separan los vecindarios uzbekos de los kirguisos y los ecombros calcinados de las casas son un dramático recuerdo de la violencia.

Situación volátil

Image caption La violencia ha ido dirigida hacia la etnia uzbeka.

Ambas comunidades han vivido la una al lado de la otra durante siglos, aunque ha habido tensiones étnicas en el pasado.

Los uzbekos son la minoría étnica más numerosa en el sur de Kirguistán, al tiempo que hay pobladores de la etnia kirguisa viviendo al otro lado de la frontera en Uzbekistán.

Hoy en día, las dos son repúblicas independientes, pero sus fronteras fueron trazadas durante los tiempos de la Unión Soviética, de la cual formaban parte.

Nuestra corresponsal señala que los comerciantes están acostumbrados a cruzar la frontera una y otra vez, las familias tienen parientes a ambos lados, inclusive hay casas construidas sobre la misma división política. Esta combinación de factores hace la situación potencialmente volátil.

El sur de Kirguistán está densamente poblado por musulmanes. La vecina Uzbekistán es un estado férreamente controlado por autoridades seculares que tienden a acusar a militantes islamistas de los enfrentamientos.

Moscú también expresa temor del extremismo islámico. El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, advirtió que la inestabilidad en Kirguistán podría provocar una toma de poder islamista.

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