Derrame en el Golfo: ¿culpa compartida?

Derrame petrolero.
Image caption Vista aérea del lugar en donde estuvo la plataforma marina Deepwater Horizon.

El derrame petrolero generado por el accidente de la plataforma Deepwater Horizon el pasado 20 de abril no sólo se combate en las aguas del Golfo de México, sino también en los pasillos del poder en Washington.

A medida que las investigaciones van dando conocer lo que pasó aquel día, se han desatado recriminaciones entre las empresas que trabajaban junto a British Petroleum (BP), buscando salvar la eventual responsabilidad financiera -y hasta criminal- en el accidente que causó la muerte de 11 trabajadores y un desastre ecológico aún imparable.

Por eso, mientras BP y la Guardia Costera de EE.UU. trabajan para contener el derrame y limpiar las aguas y playas del Golfo, en Washington un ejército de relacionistas públicos trata de minimizar los daños de imagen y de patrimonio que podrían sufrir las empresas involucradas.

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BP frente al paredón

Todos miran a BP a la hora de adjudicar responsabilidades. Desde los pescadores del Golfo hasta la Casa Blanca. Todos han hecho duras críticas a la manera como la petrolera británica ha manejado la emergencia.

BP se ha convertido en "la empresa más odiada" del país, según los medios de comunicación estadounidenses, en los que constantemente se destaca además su condición de "extranjera", como si fuera una razón más para su "antipatía".

A ello han contribuido los errores en manejo de imagen de la compañía. El más reciente, el de su jefe ejecutivo, Tony Hayward, quien participó en una regata días después de presentarse ante un comité del Congreso, lo que algunos calificaron como una "actitud displicente".

Pero junto a BP hay al menos otras cinco empresas con participación, y por tanto posible responsabilidad, en el manejo de las operaciones del pozo Macondo, en el que estaba trabajando la plataforma Deepwater Horizon al momento del accidente.

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Difícil lavada de cara

Image caption La participación de Tony Hayward en una regata causó polémica.

Hace unas semanas BP lanzó una campaña publicitaria para ratificar a la ciudadanía que trabaja por controlar el derrame y que se responsabiliza por los daños ocasionados.

Pero el trabajo de cabildeo es más discreto, alejado de la mirada pública y realizado en los pasillos y oficinas del poder: en el Congreso, en las oficinas de regulación o en la Casa Blanca.

Según reporta este lunes el diario The Washington Post, grandes oficinas y grandes nombres han sido contratados por la mayoría de las empresas involucradas en el desastre para manejar sus relaciones públicas.

Sin embargo, el diario aclara que "es imposible medir el costo del cabildeo por ahora", aunque asegura en su nota que BP ha invertido US$20 millones entre enero de 2009 hasta marzo de 2010 en esos esfuerzos.

Fuentes vinculadas al trabajo de relaciones públicas en Washington dijeron a BBC Mundo que "no desearían estar" en el puesto de sus colegas que tienen que manejar el desastre de la Deepwater Horizon.

Hablando con condición de anonimato, aseguraron que la estrategia es complicada porque el problema crece diariamente, en la misma medida que el flujo de petróleo sigue fluyendo y llegando a las costas.

Uno de esos especialistas afirmó a BBC Mundo que "si yo estuviera en esa labor no trataría de 'lavarle' la imagen a mi cliente todavía", porque considera que se trata de "un trabajo muy cuesta arriba, dada la pésima imagen que sufren las petroleras en este preciso momento".

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Control de daños

Por lo pronto la estrategia de relaciones públicas y cabildeo de los participantes de la Deepwater Horizon estaría enfocada en la contención de daños, suministrando la información que los investigadores requieran y ejerciendo una política de total transparencia.

Image caption BP se ha convertido en "la empresa más odiada" en Estados Unidos.

Eso parece haber sido lo que motivó al jefe ejecutivo de una de ellas, Jim Hackett de Andarko Petroleum, a presentar un comunicado asegurando que la "evidencia demuestra claramente que esta tragedia era prevenible", acusando a BP de acciones y decisiones "irresponsables".

Andarko anunció además que cualquier ganancia que obtenga del petróleo recuperado será donada a grupos ciudadanos de la costa del Golfo de México que trabajan en ayudar a la recuperación de la economía local.

Las otras empresas asociadas al malogrado proyecto de BP no han hecho manifestaciones de este tipo, aunque han trascendido comunicaciones entre los socios en las que pareciera señalarse las acciones de la petrolera británica como la principal responsable del accidente.

Alan Hegburg, del programa de Enegía del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, quien antes trabajó en BP como gerente de relaciones gubernamentales, le aseguró a BBC Mundo que eventualmente las responsabilidades serán definidas en tribunales.

"Hay mucha especulación en la prensa sobre demandas y contrademandas entre los socios, pero todo va a depender de la relación contractual de BP con los otras dos compañías y me temo que todo eso va a terminar siendo discutido en cortes", aseguró Hagburg.

Así que, al final, podría importar mucho la buena cara que las compañías traten de poner ante la ciudadanía. Aunque contar con buena disposición en los pasillos del poder en Washington puede ayudar, si bien no con este problema, sí con los contratos del futuro.

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