España: controladores aéreos amenazan con huelga

Controladores aéreos
Image caption Un controlador aéreo en España puede llegar a ganar US$1 millón al año.

Sus vacaciones ya no solo dependen de su jefe sino de los controladores aéreos. En España acaban de declarar la primera huelga del sector en pleno verano en protesta por los ajustes de sueldo y descanso que ha establecido el Gobierno. El gremio se queja de un trabajo difícil y estresante mientras sus críticos los califican de privilegiados en un país de desempleados, en un año pueden llegar a ganar hasta US$1 millón.

Esta semana se decidirá la fecha de la huelga, pero previsiblemente será el 18 ó 20 de agosto, según la Unión Sindical de Controladores Aéreos, USCA. De esta manera se acentúa la crisis en el sector que ya venía arrastrando retrasos por lo que el Gobierno calificaba de "huelga encubierta" al presentarse casos de absentismo laboral en protesta por los ajustes.

El sector turístico es el primero que se ha llevado las manos a la cabeza. "Se tendrán que cancelar gran cantidad de vuelos y muchas personas, que tenían pensado pasar sus vacaciones en nuestro país, están comenzando a contemplar la posibilidad de marcharse hacia otros destinos", explica Felipe Navío, presidente de la Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA).

Desde la organización Controladores Aéreos sostienen que ni el Gobierno ni los turistas imaginan la responsabilidad y el estrés que manejan sus miembros. Un controlador señala el rumbo de varios aviones a la vez, los que despegan, los que aterrizan, separa aviones si se concentran en la misma zona del cielo, los reorienta si hay nubes o tormenta, todo en cuestión de segundos.

"Si a un cirujano le obligase el director a operar sin haber dormido bajo pena de despido sería un mal profesional si lo aceptase. Supongamos que de su trabajo dependen las vidas de 200 millones de personas al año, como en el caso de los controladores", subrayan.

Cambio de condiciones

Dentro del plan de ajuste económico, el Gobierno de Zapatero aprobó un decreto (ratificado como ley) que cambia las condiciones de trabajo de los controladores.

Image caption La reciente huelga de controladores en París afectó a miles de pasajeros.

Su jornada ha pasado de 1.200 horas anuales a 1670 y sus ingresos se han reducido un 40%, de un promedio de US$460.000 anuales (incluidas las horas extras) a US$264.000. Se reducen las horas extras y se amplía la jornada ordinaria.

El sueldo base de un controlador puede ser de US$224.000, pero con las horas extras duplica y hasta triplica esa cantidad. Para el ministro de Fomento, José Blanco, son sueldos inadmisibles en un país donde con altas tasas de desempleo y donde buena parte de los empleados no supera los US$23.000 anuales.

"De los cerca de 2.300 controladores que hay en España, 713 cobran entre US$460.000 y US$700.000, y 135 más de US$800.000", ha señalado el ministro.

Protestas del sindicato

Camilo Cela, presidente de USCA, tacha de demagógicas las declaraciones del ministro. "No le ha importado interpretar la realidad de un colectivo de forma grosera y esclavizar a un grupo de trabajadores con tal de tapar la nefasta gestión de una empresa pública", comenta el sindicalista.

El problema, subrayan en el sindicato, es que AENA (la entidad que gestiona los aeropuertos y que emplea a los controladores) "ha realizado inversiones que no han sido rentables. Han abierto muchos aeropuertos en lugares donde la gente no vuela y ahora tienen un déficit enorme". La deuda supera los US$19.000 millones.

El caso más preocupante del ajuste, agrega USCA, "es que, mientras a un conductor de automóvil se le recomienda descansar cada dos horas en un viaje largo, el Ministerio de Fomento considera que un controlador aéreo solo puede tener una hora y media de descanso en un turno de doce horas en torres atendidas por un solo controlador”.

Trabajo difícil y estresante

"Tienes que estar muy concentrado porque tienes que controlar cientos aviones con cientos de pasajeros adentro", comenta Andrés Torrecillas, director de operaciones de gestión del tráfico aéreo en Madrid.

Lo mas complicado, agrega, es cuando los pilotos se salen de las rutas preestablecidas para evitar las nubes o las tormentas. "Es más difícil planificar tu trabajo. En un día un controlador puede encargarse de las rutas de 5 o 6 aviones al mismo tiempo", detalla.

Pese al estrés, el puesto de controlador aéreo es ambicionado por sus sueldos. Para acceder a una plaza hay que presentar una oposición pública con varios exámenes y luego recibir una formación de unos cuatro años donde se recibe un suelo de becario (unos US$600 al mes). Luego, ya en la torre de control, los sueldos se disparan.

"Mi sueldo de los últimos años ha sido de US$460.000 y no es de los altos", comenta Francisco Capella, controlador aéreo crítico con la posición del sindicato.

"Los abultados salarios se han conseguido mediante la elevación de la demanda de controladores y la restricción de su oferta, fenómenos que no han sido ajenos a la presión sindical", agrega.

"Dada la limitación de horas a trabajar por convenio (1.200 anuales) se programaban grandes cantidades de horas extras. Se aprovechaba cualquier oportunidad para generar esos servicios adicionales y se hacía cola para hacerlos", detalla.

Para AENA, no obstante, la productividad de los controladores españoles es un 27% inferior al promedio europeo. El Gobierno considera que las horas trabajadas son insuficientes ante el incremento del trafico aéreo, mucho más ahora que se busca urgentemente consolidar un espacio común europeo después del caos que provocó el volcán islandés el pasado abril.

El Gobierno y AENA mantienen su intención de diálogo, pero la huelga de controladores es ya una realidad en el horizonte de las vacaciones veraniegas. El ministro de Fomento ha planteado la posibilidad de recurrir a controladores militares.

"Es increíble que los controladores concentren tanto poder", comenta el madrileño Jesús Águila después de llegar de un vuelo desde París. Allí le tocó la huelga de los controladores aéreos franceses.

"He tenido retrasos de varias horas al ir y al volver. El verano ya no es sinónimo de vacaciones sino de huelgas. Seguramente es un trabajo muy difícil y no lo querría para mí, pero también es cierto que son unos privilegiados por los sueldos que reciben", comenta.

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