Rusia pondrá en marcha planta nuclear iraní

Planta de energía nuclear de Bushehr
Image caption Ingenieros trabajan en la planta de energía nuclear de Bushehr.

Rusia anunció este viernes que la semana próxima dará un paso clave para la puesta en marcha de un reactor en la primera planta de energía nuclear de Irán.

Ingenieros de la agencia estatal de energía atómica rusa comenzarán a cargar combustible en la central de Bushehr.

La planta es desarrollada por especialistas de Rusia a orillas del golfo Pérsico desde que en 1995 Moscú firmara el contrato para su construcción por un valor de US$1.000 millones.

Un portavoz de la agencia nuclear rusa, Sergei Novikov, dijo que, aunque el 21 de agosto comience a cargarse el combustible nuclear, podría tomar hasta seis meses para que la central esté completamente en funcionamiento.

Rusia ha colaborado con las obras de Bushehr a pesar de las tensiones y las sanciones internacionales que pesan sobre Irán por su programa nuclear.

"Desde el 21 de agosto cargaremos combustible al reactor. Desde ese momento, Bushehr será considerada una instalación nuclear", afirmó Novikov.

Escepticismo

Muchos en Irán permanecen escépticos sobre el proyecto hasta que no vean a la central de Bushehr generando energía, luego de que el proyecto se iniciara hace 35 años, comenta el corresponsal de la BBC Jon Leyne.

Según el periodista, los iraníes creen que las interminables demoras en la obra civil tuvieron como objetivo extraerles dinero o bien se debieron a las presiones occidentales.

A fines de 2009, Rusia pospuso el lanzamiento de la central de Bushehr por "motivos técnicos".

El anuncio coincidió con las presiones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para que Irán revelara más datos sobre sus centrales atómicas. Pero cuando la planta comience a funcionar, será sin duda un momento de orgullo nacional y un evento que Irán festejará como muestra de que se puede sobreponer al aislamiento internacional, añade Leyne.

¿Peligro?

Rusia será la encargada de dirigir la planta de Bushehr, de proveer el combustible y de remover sus desechos.

Por esa razón, los expertos nucleares consideran que no existe un peligro inmediato de que el reactor sea usado para desarrollar armas nucleares.

Rusia es el principal proveedor de armas y tecnología de Irán. Sus relaciones con el país islámico se han enfriado en los últimos meses, ya que Moscú respaldó el recrudecimiento de las sanciones impuestas por Naciones Unidas para que Teherán abandone su programa de enriquecimiento de uranio.

Este apoyo de Rusia a las sanciones es visto como un paso clave para la efectividad de las medidas.

Irán insiste en que su programa de desarrollo atómico tiene fines pacíficos, pero algunas potencias occidentales temen que los líderes supremos del país -los ayatolás- escondan el propósito de fabricar armas nucleares.

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