Francia: ofensiva contra gitanos "no" es fascista

Niña gitana en un campamento de Francia
Image caption Antes de finales de mes el gobierno francés enviará a cerca de 700 gitanos a sus países de origen.

El gobierno francés negó que su ofensiva policial contra campamentos gitanos sea comparable a las redadas efectuadas durante la ocupación nazi, como sugirió un diputado del partido del presidente Nicolas Sarkozy.

Francia desmanteló recientemente 51 campamentos ilegales de gitanos y antes de fin de mes enviará unos 700 inmigrantes de esa comunidad a sus países de origen, dijo el ministro del Interior, Brice Hortefeux, este martes.

La ofensiva respaldada por Sarkozy en el marco de un endurecimiento de la política de seguridad francesa ha sido criticada por políticos de distintos partidos, grupos contra el racismo y observadores internacionales.

Jean-Pierre Grand, un diputado del partido de centro-derecha UMP de Sarkozy, definió los operativos en los campamentos gitanos como "rafles", palabra francesa que alude a las redadas contra los judíos durante la guerra.

El ministro francés de Inmigración, Eric Besson, rechazó este martes la comparación implícita realizada por Grand, vinculado al ex primer ministro Dominique de Villepin, rival político de Sarkozy.

"La gente es detenida, su identidad verificada y le proporcionamos dinero para volver en avión a su país de origen. Que alguien me explique cuál es el vínculo con las redadas de la Segunda Guerra Mundial", dijo Besson en la radio RTL.

Fletados

La decisión de evacuar 300 campamentos de gitanos en Francia fue anunciada por Sarkozy a fines de julio, después que miembros de esa comunidad atacaran una comisaría en un pueblo del centro del país.

El presidente francés anunció que los inmigrantes gitanos que tengan antecedentes penales serían enviados a sus países de origen, principalmente Rumania y Bulgaria.

Si bien se trata de ciudadanos europeos que pueden entrar a Francia sin visa, el gobierno de Sarkozy sostiene que pueden ser repatriados si carecen de empleo y permisos de residencia para quedarse en el país a largo plazo.

Hortefeux indicó este martes que el jueves partirá el primer vuelo para devolver gitanos a sus países de origen en aviones de compañías privadas fletados por el gobierno.

El ministro francés del Interior, que en junio fue multado por "injurias racistas" debido a comentarios que hizo ante un joven de origen árabe, negó que pretenda estigmatizar a la comunidad gitana en el país.

Besson, por su lado, reconoció que las personas repatriadas podrán volver a entrar en Francia, "puesto que esa es la ley".

Pero dijo que en el futuro se utilizarán técnicas biométricas para evitar que las personas cuyo regreso a sus países fue financiado por el gobierno francés puedan recibir esa ayuda por segunda vez.

"Racismo" y "xenofobia"

Image caption Nicolas Sarkozy fue criticado también por miembros de su propio partido.

La ofensiva francesa contra los gitanos ha generado protestas de esa comunidad, que incluyeron el bloqueo de un importante puente cerca de Burdeos el domingo con cerca de 250 vehículos estacionados.

El trato que reciben los gitanos en Francia también fue criticado la semana pasada por miembros del comité de las Naciones Unidas para la eliminación de la discriminación racial.

Esos observadores sostuvieron que Francia vive un "resurgimiento significativo del racismo y de la xenofobia" y cuestionaron la "falta de voluntad política" para enfrentar el fenómeno.

Las críticas apuntaron en general a la política de seguridad y de inmigración de Sarkozy, quien también propuso quitarle la ciudadanía a franceses nacidos en el extranjero que cometan determinados crímenes.

Varios analistas creen que Sarkozy, cuya popularidad se ha derrumbado, busca con estas medidas recuperar votos de la derecha francesa y distraer la atención del caso L'Oréal que generó una crisis en su gobierno.

El diario estadounidense The New York Times sostuvo en un editorial reciente que Sarkozy busca "avivar peligrosas pasiones anti-inmigrantes para obtener ganancias políticas a corto plazo".

A nivel doméstico las críticas también crecen.

Además de Grand, otros diputados de la gobernante UMP como François Goulard y Bernard Debré han expresado públicamente sus inquietudes ante el nuevo enfoque de seguridad e inmigración.

La eurodiputada verde Eva Joly acusó a Sarkozy de promover un "racismo de Estado" y sostuvo que buscar chivos expiatorios en materia de seguridad es una práctica "muy fascista".

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