Irlanda del Norte: conspiración permitió encubrir a sacerdote del IRA

El atentado de Claudy, Irlanda del Norte
Image caption Nueve personas, católicas y protestantes, fallecieron a consecuencia del atentado.

El gobierno británico y la Iglesia Católica conspiraron para encubrir la supuesta participación de un sacerdote en un atentado llevado a cabo por el Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés) en la década de 1970, asegura una investigación oficial.

Nueve personas -entre ellas un niño y dos adolescentes- murieron al explotar varias bombas en la población de Claudy, condado de Londonderry, Irlanda del Norte, el 31 de julio de 1972.

Ese fue un año particularmente turbulento por causa de la violencia entre católicos republicanos y protestantes unionistas en la región.

Y el informe, llevado a cabo por la Defensoría del Pueblo para asuntos policiales de Irlanda del Norte, afirma que aunque se sospechaba que el sacerdote James Chesney era un miembro del IRA que podía haber participado en la planificación del atentado, este nunca fue detenido debido a un acuerdo secreto entre el gobierno británico y la Iglesia Católica.

Image caption Chesney nunca fue arrestado o interrogado por la Policía.

Bajo el acuerdo, se decidió enviar al sacerdote a una parroquia en la República de Irlanda, muy cerca de la frontera con Irlanda del Norte.

Chesney, quien siempre negó ante sus superiores su participación en actividades terroristas, murió en 1980.

El actual secretario de Irlanda del Norte, Owen Paterson, señaló que el gobierno británico "lamentaba profundamente" que el rol del sacerdote en el caso nunca fuera investigado apropiadamente.

Investigación

En 2002, el Defensor del Pueblo de Irlanda del Norte, Al Hutchinson, comenzó a indagar sobre la investigación original.

Hutchinson encontró que, en 1972, detectives policiales habían determinado que Chesney era un líder del IRA que había estado involucrado en el atentado de Claudy.

Pero sus intentos por tratar de perseguir a Chesney se frustraron a raíz de un encuentro entre el entonces secretario de Irlanda del Norte, William Whitelaw, y el líder de los católicos de Irlanda, el cardenal Conway.

Durante el mismo se acordó enviar a Chesney a una parroquia en Donegal, justo en la frontera con la República de Irlanda.

El Defensor del Pueblo consideró que el entonces jefe de policía, Graham Shillington, tuvo conocimiento de la decisión, lo que en su opinión hace a la policía culpable de colusión.

Hutchinson considera que eso comprometió la investigación, lo que hizo que las autoridades le fallaran "a aquellos que fueron asesinados, heridos o afligidos" por el atentado.

El martes, el jefe de la Iglesia Católica en Irlanda, el cardenal Sean Brady, dijo que la iglesia no estaba involucrada en un encubrimiento de Chesney.

"Las acciones del cardenal Conway o de cualquier otra autoridad de la Iglesia no impidieron la posibilidad de una posterior captura e interrogatorio de Chesney", indicó Brady.

"Mal menor"

El corresponsal de la BBC en Irlanda del Norte, Mark Simpson, señaló que "como ahora todos los involucrados en el informe están muertos, sólo podemos especular sobre sus motivos".

Image caption Unas 500 personas fallecieron ese año por la violencia en Irlanda del Norte.

"La teoría que cobra más fuerza es la que afirma que la protección del sacerdote era el menor de dos males", agregó.

"Durante ese período turbulento en 1972, muchos creyeron que Irlanda del Norte estaba al borde de una guerra civil sectaria. Casi 500 personas murieron ese año", recordó Simpson.

"Si un sacerdote hubiera sido arrestado en conexión con la bomba de Claudy, esto podría haber empeorado las relaciones en la comunidad, integrada por poblaciones mixtas de católicos y protestantes", añadió nuestro corresponsal.

Por su parte, Hutchinson dijo reconocer que algunas de las decisiones adoptadas "deben ser consideradas en el contexto de la época", pero insistió en que la conspiración alcanzó la categoría de colusión.

La firma en 1998 de los llamados acuerdos del Viernes Santo pusieron fin a 30 años de choques entre católicos republicanos y protestantes unionistas en Irlanda del Norte, un conflicto que se cobró la vida de más de 3.500 personas.

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