Última actualización: lunes, 30 de agosto de 2010 - 17:16 GMT

La alegría de un funeral en Nueva Orleans

Robert Green cuelga una corona para sus familiares

Lunes, 30 de agosto

Para Robert Green el 29 de agosto es un día de luto, como para miles de personas que sufrieron las inundaciones generadas por el huracán Katrina. Hace cinco años, perdió en la misma fecha, con horas de diferencia, a su madre, de 71 años, y a su nieta de 3.

Green está dolido por él y por sus vecinos que también perdieron familiares y propiedades en el Noveno Distrito de Nueva Orleans.

Pero también está contento por quienes quedaron vivos y han vuelto para reconstruir casas y relaciones.

Por eso Green, un militar retirado a quien los eventos de Katrina transformaron en uno de los líderes naturales de la comunidad, organizó el domingo un funeral de jazz por las calles de su vecindario en memoria de sus seres queridos.

Todos los años, Green cambia una corona de flores que coloca en el tronco del árbol en donde encontró el cuerpo sin vida de su madre a unas cuatro cuadras de su casa. Hasta allá va Green a recordarla.

Mientras se congregan los asistentes el evento tiene un cierto aire solemne, que es cortado de pronto por el sonido de la trompeta y el redoblar del timbal que marca el inicio del funeral.

Inmediatamente el cortejo responde con palmas y bailes, y empieza una procesión danzante que más parece un carnaval que una conmemoración luctuosa.

Descargando la tristeza

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En el "jamming" o "descarga" de la banda de metales que sigue a los familiares se unen los vecinos y algunos curiosos que aprovechan para tomar la calle como pista de baile.

Es la famosa "segunda fila" de las marchas de Nueva Orleans: aquellos que aunque no conozcan a los deudos se suma a la procesión anticipando fiesta.

En este caso, en la segunda fila también hay deudos. Este es un funeral colectivo, porque se trata de la zona de la ciudad donde hace cinco años el desastre dejó la mayor cantidad de víctimas.

"Ves que hay alegría en el cuerpo, pero estamos tristes en el corazón porque hay gente que no está con nosotros. Así que bailamos por ellos", me dice Adele, una joven que también perdió a su madre durante las inundaciones que afectaron el distrito.

Aunque me es difícil compaginar lo doloroso del recuerdo con la alegría del evento, de pronto siento que lo que me dice Adele tiene sentido.

La música es contagiosa, pero hay en la manera de bailarla que recuerda que no se trata de una fiesta, que esto es un funeral.

Tras desandar la distancia del árbol del recuerdo hasta la casa de Green, la banda cierra su sesión, estallan los aplausos y corren las lágrimas.

Los vecinos se abrazan compartiendo el dolor de lo que les pasó cinco años atrás.

Funeral en Nueva Orleans

En Nueva Orleans los muertos se recuerdan con música.

Un funeral de jazz ayuda a explicar cómo han hecho muchos habitantes de la ciudad para reconstruir las vidas que les arrancó las aguas de Katrina.

La capacidad de crear música es lo que no se llevaron las inundaciones. Con música nutren el espíritu colectivo que se apuntala en la desgracia compartida.

Por eso con música celebran y recuerdan, y dan gracias por seguir en el planeta.

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