Le perdonan la pena de muerte y se suicida

San Quintín
Image caption San Quintín fue construida en el siglo XIX.

Un recluso en Estados Unidos se ahorcó en su celda menos de una semana después de que su sentencia a muerte fuera conmutada por cadena perpetua.

El hecho ocurrió en la cárcel de alta seguridad de San Quintín, en el estado de California.

Un portavoz de la institución penitenciaria informó que George Smithey, de 70 años, ató las sábanas de su cama a los barrotes de la celda para colgarse.

Smithey fue sentenciado por el asesinato de una mujer durante un robo en 1988.

A pesar de ser condenado a muerte, un juez dictaminó que, de acuerdo a criterios establecidos después de su juicio, Smithey sufría de deficiencias de aprendizaje y no debía ser ejecutado.

La sentencia le fue conmutada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Aire medieval

El modo de ejecución en el estado de California es por la vía de inyección letal, pero el condenado tiene la opción de escoger la cámara de gas si así lo desea.

El portavoz de San Quintín añadió que no está seguro si el recluso supo del indulto y no se encontró nota alguna.

El documentalista de la BBC, Louis Theroux, visitó hace dos años la legendaria cárcel construida en el siglo XIX.

Describió su aire medieval, peligroso y lúgubre como un mundo sui generis donde se vive una realidad adaptada a reglas de supervivencia establecidas por los propios presos.

Aunque la institución ofrece actividades educativas y recreativas, la mayoría de los sentenciados a cadena perpetua o pena de muerte están recluidos en su celda 23 horas del día.

Este es el entorno en el que se encontraba George Smithey y -con la conmutación de la pena de muerte- su perspectiva era seguir así el resto de su vida.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.