Israel/ANP: diálogo directo, pero sin un plan claro

Cada vez que un gobierno estadounidense hace un anuncio formal sobre las conversaciones de paz en Medio Oriente, provoca nuevas esperanzas. Quizás -sólo quizás- esta vez tengan éxito.

Image caption Clinton dijo tener como objetivo resolver el conflicto en un año.

Esta vez, el escepticismo llega a un máximo histórico. Las expectativas son bajas para el corto plazo y todavía mucho menores respecto al ambicioso objetivo establecido por Hillary Clinton de tener resueltas todas las cuestiones clave del conflicto palestino-israelí dentro de un año.

La declaración de la secretaria de Estado y su enviado especial, George Mitchell, fue abundante en aspiraciones pero escasa en detalles.

Cuando a Mitchell se le pregantó qué gran avance en las conversaciones preliminares indirectas había hecho posible que por fin se reanudaran las negociaciones directas, se refirió vagamente a esfuerzos acumulados y la comprensión de ambas partes de que es necesaria una solución de dos Estados.

En otras palabras, no hubo un progreso real en las conversaciones preliminares y los asuntos más espinosos (como Jerusalén, los refugiados, el agua, los asentamientos y las fronteras) siguen sobre la mesa, sin tocarse.

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Elecciones legislativas

Las discusiones tampoco parecen haber producido mucho en términos del formato que tendrán las conversaciones directas.

Según lo que dijo Mitchell, incluso la fecha y el lugar de la próxima ronda de negociaciones se debatirán en Washington durante las reuniones trilaterales que se realizan esta semana.

Image caption Muchos dudan que Abbas y Netanyahu puedan ponerse de acuerdo en tan corto plazo.

Ghaith al-Omari, de la fuerza de tareas de Estados Unidos en Cisjordania, dijo que no esperaba ningún avance en los primeros meses.

"La Casa Blanca destina la mayor parte de su energía a garantizar que las negociaciones no se derrumben, que ningún lado filtre información y que no se genere un ambiente desagradable", explicó.

"El gobierno quiere archivar esto para estabilizar la situación hasta después de las elecciones legislativas".

Los comicios legislativos que se realizarán en Estados Unidos en noviembre serán un punto clave para el Partido Demócrata, y el presidente Barack Obama quiere que la arena política esté calmada, incluyendo la política exterior.

Las conversaciones directas también ayudarán a aliviar la tensión que causará el fin de la moratoria del gobierno israelí sobre la expansión de los asentamientos judíos en la ocupada Cisjordania que caduca el 26 de septiembre.

Impulso

Así, el inicio de conversaciones directas entre los palestinos y los israelíes es un pequeño paso, con más de forma que de fondo. Pero podría ser significativo.

El gobierno de Obama espera que la reunión de este jueves pueda crear una sensación de urgencia -por el plazo de un año– pero también generar un nuevo impulso.

"Entrar en negociaciones políticas es políticamente costoso, pero una vez que se entra en ellas, no es es tan fácil salir. Es entonces cuando la retirada se vuelve políticamente costosa ", dijo al-Omari, un ex negociador palestino, acerca de los dirigentes palestinos e israelíes.

Pero para crear un impulso sostenible, la Casa Blanca necesita un plan y, a menos que los funcionarios de EE.UU. tengan un as bajo la manga, por ahora no se los ve seguros de cómo avanzar en ese sentido.

"Abandonados a su suerte, los dirigentes israelíes y palestinos de visita en Washington no lograrán avances", advirtió Daniel Levy, de la liberal New America Foundation y un ex negociador israelí.

"Fue el gobierno de Obama el que insistió en el formato de conversaciones directas como el camino a seguir, y la pelota está ahora en su cancha para lograr resultados", agregó.

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