Última actualización: jueves, 2 de septiembre de 2010 - 14:22 GMT

Medio Oriente: temas espinosos

Cuando se lanza la primera ronda de conversaciones directas entre israelíes y palestinos en dos años, BBC Mundo resume la postura de las tres partes respecto a los temas de mayor importancia en el conflicto.

TEMA ISRAEL PALESTINOS EE.UU.
Jerusalén

El gobierno israelí no está dispuesto a dividir Jerusalén, siendo éste el centro político y religioso de los judíos. Se basa en la ley israelí de 1980 según la cual, "Jerusalén, completa y unida, es la capital de Israel". Sin embargo, en el pasado ha habido algún margen para la maniobra. En las negociaciones de 2000 y 2007, el gobierno de entonces propuso intercambiar algunos distritos anexionados a la ciudad.

Los palestinos quieren Jerusalén Este -que estaba controlado por Jordania antes de ser capturada por Israel en el año 1967- como capital de un Estado palestino. En la Ciudad Vieja se encuentra el tercer lugar más sagrado para el Islam, la mezquita de Al-Aqsa, y la Cúpula de la Roca, desde donde creen que el profeta Mahoma subió al cielo montado en su corcel alado Buraq.

Estados Unidos no reconoce la anexión israelí de Jerusalén Este y mantienen su embajada en Tel Aviv. El presidente Barack Obama se ha opuesto a la construcción de casas israelíes en Jerusalén Este aunque antes de ser presidente dijo que dividir la ciudad seria algo "muy difícil de llevar a cabo".

Fronteras

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acepta que debería haber un Estado palestino y así como una retirada israelí de partes de Cisjordania (capturada por Israel en 1967) para que sea posible. Los israelíes ya se retiraron de Gaza. A Israel le gustaría que dentro de sus fronteras se incluyera Jerusalén y la mayor parte de los asentamientos judíos en Cisjordania.

Quieren que las conversaciones empiecen partiendo de que toda la tierra ocupada por Israel en 1967 le pertenece a un futuro Estado palestino. Y cualquier terreno que se le ceda a los israelíes deberá ser compensado a cambio por otras tierras.

Washington está de acuerdo con que el punto de partida sean las fronteras de 1967 pero no acepta que sea el final del proceso. También acepta que un intercambio justo de tierras tiene que ser la base para cualquier acuerdo.

Asentamientos

El gobierno de Israel insiste en quedarse con la mayor parte de los asentamientos judíos en Jerusalén Este y en Cisjordania. Cualquier variación de esta premisa, acabaría con la coalición que forma el actual gobierno. El problema más inmediato es que la moratoria que Israel estableció sobre los asentamientos en Cisjordania acaba el 26 de septiembre.

Teóricamente, a los palestinos les gustaría que todos los asentamientos fueran abandonados, como pasó en Gaza. Sin embargo, parece que aceptan la idea de que algunos tendrán que quedarse, pero lucharan en las negociaciones para conseguir que haya el menor número posible de éstos y para que haya un intercambio de tierras en compensación. Amenazan con dejar las negociaciones si la moratoria de Israel se acaba el 26 de septiembre.

De la misma manera que con la anexión de Jerusalén Este, Estados Unidos no reconoce la legitimidad internacional de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Pero Washington acepta la realidad de su existencia y exigirá un compromiso. También está intentando lograr una solución al problema de la moratoria.

Refugiados

Los israelíes rechazan la idea de que los refugiados palestinos de otras guerras deban tener el "derecho al retorno" a sus antiguos hogares. Dicen que es un mecanismo para destruir el Estado de Israel alterando el orden demográfico para restablecer un Estado Palestino. Por esa razón Netanyahu ha pedido que Israel sea reconocido como un Estado judío.

Formalmente, mantienen el "derecho a retorno", argumentando que sin él se estaría cometiendo una gran injusticia. Sin embargo, ha habido conversaciones regulares entre los propios palestinos para que este derecho sea compensado. Rechazan reconocer a Israel como un "Estado judío", argumentado que es innecesario y que de ser así, se ignoraría a los ciudadanos árabe-israelíes.

Washington entiende el rechazo israelí a que vuelvan los refugiados y espera que esto se resuelva compensado y subministrando ayuda a aquellos que no pueden volver a sus antiguas casas familiares.

Seguridad

El gobierno israelí teme que eventualmente un Estado palestino caiga en manos de Hamas y que pueda ser usado como un paso adelante para convertir el actual Israel en Palestina. Por ello, los israelíes insisten en mantener en gran medida el control de la seguridad, incluso en el valle de Jordán, y que el Estado palestino deberá estar casi desmilitarizado.

Argumentan que la seguridad vendrá una vez se llegue a la solución de los dos Estados y no al revés. Quieren el máximo de atributos de un Estado normal que puedan conseguir. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, teme que la dependencia de un Estado hacia otro se haga insostenible y fortalezca a Hamas.

Estados Unidos acepta la necesidad de seguridad por parte de Israel pero también la de los palestinos por un Estado. El objetivo de su diplomacia es la reconciliación entre las partes. No obstante, es improbable que acepte un Estado palestino que no surja de una negociación.

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