La violencia no cesa en Pakistán

Atentado en el noroeste de Pakistán
Image caption En poco más de una semana la violencia ha dejado un centenar de muertos.

Al menos tres escolares figuran entre la veintena de víctimas fatales de un nuevo atentado suicida en Pakistán, país que sufre una ola de violencia en medio de la tragedia ocasionada por las inundaciones.

La semana pasada, ataques suicidas en las ciudades de Lahore y Quetta dejaron casi un centenar de muertos en una ofensiva vinculada con la red Al Qaeda y el movimiento Talibán.

Según testigos, el responsable del atentado de este lunes estrelló un coche bomba contra una estación policial en el pueblo de Lakki Marwat, en noroeste de Pakistán. Sin embargo, antes de embestir el edificio chocó contra un autobús escolar.

Entre los muertos hay nueve policías.

El hecho originó daños materiales en varios edificios comerciales y en una mezquita.

Tragedias

Pakistán sufre desde fines de julio las peores inundaciones de su historia, que han sido calificadas por Naciones Unidas como "un tsunami en cámara lenta".

Las aguas han anegado la quinta parte del territorio, destruido más de un millón de viviendas y dejado más de 18 millones de damnificados.

A esta tragedia humana se suma una nueva escalada de violencia atribuida a Al-Qaeda y al Talibán, y amenazas de este último grupo de que "muy pronto" emprenderá ataque contra objetivos de Estados Unidos y la Unión Europea.

Syed Shoaib Hasan, de la BBC, dice desde Karachi que esta escalada parece poner fin a una tregua de facto entre los insurgentes y el ejército, luego de que las fuerzas de seguridad paquistaníes anunciaran en enero que no emprenderían nuevas ofensivas contra el Talibán.

A medida en que se retiran las aguas que anegan el país podría experimentarse un resurgimiento de la violencia, advierte Hasan.

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