La fiscalía iraní pide pena de muerte para el "Blogfather"

Irán cuenta con 22 millones de usuarios de internet y con 65.000 blogueros que analizan y critican la situación del país día a día. Ahora, el bloguero más influyente del país, puede acabar en la horca.

Image caption Se desconoce todavía cuándo saldrá la sentencia de Hoder.

Se llama Hussein Derakshan. En su país de origen y en la red se le conoce como Hoder, pero en el mundo entero es apodado como "Blogfather".

Después de que pasara 22 meses en la cárcel de Evin, el fiscal de Teherán, Abbas Jafari Dolatabad, presentó esta semana una petición para que a Hoder se le aplique la pena de muerte por horca. La decisión pende ahora del juez del caso, Abolghasem Salavati.

Según le explicó a BBC Mundo Solana Larsen, amiga del bloguero y editora de la red internacional contra la censura digital Global Voices, a Hoder se le acusa de "colaborar con los estados enemigos, crear propaganda en contra del gobierno islámico, insultar a la santidad religiosa y crear propaganda para grupos antirrevolucionarios".

BBC Mundo consultó a la embajada de Irán en España sobre el caso pero prefirieron no comentar nada sobre el tema.

Ejemplo

Nacido en 1975 y ex estudiante de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres (SOAS), Hussein tiene dos pasaportes, el canadiense y el iraní, pero su país natal no reconoce su segunda nacionalidad.

Para el vicepresidente de Internet Sans Frontières, Archippe Yepmou, la petición del fiscal iraní tiene un porqué.

"Quieren dar ejemplo con este caso. Hussein Derakshan es un valioso rehén diplomático al tener la nacionalidad canadiense", supuso, en conversación con BBC Mundo.

Sin embargo el gobierno de Canadá no se ha pronunciado al respecto. "No entendemos porque los canadienses no han hecho ningún esfuerzo diplomático", señaló Larsen.

El "Blogfather" y su evolución

Hussein es considerado el primer gran bloguero en Irán. En un país donde el 60% de la población es menor de 30 años, él fue el primero en explicar, con instrucciones en su página web y con un tono liberal y occidental, como crear blogs y sitios en internet.

Sus artículos de opinión fueron publicados en periódicos occidentales como el estadounidense The New York Times y tenía una columna de opinión en el diario británico The Guardian.

En sus inicios como bloguero, Hussein era un ferviente activista a favor de la libertad de expresión y era contrario al gobierno de los ayatolas. Sin embargo, con el tiempo, sus artículos se transformaron.

"Cambió mucho. Primero defendía la libertad de expresión pero luego trataba hacerle entender al mundo los porqués del gobierno iraní", explica su colega Larsen.

El largo proceso

Image caption Al principio del encarcelamiento de Hoder no se supo nada de él.

Hussein lleva casi dos años en la cárcel pero solo hace cinco que su juicio comenzó.

Todo empezó en 2006 cuando el bloguero viajó dos veces a Israel. Su intención era hacer reportajes para que sus "20.000 lectores diarios vean como la gente es realmente en ese país y como viven", explicó el blogero en su sitio web, que ya fue cerrado.

Cuando regresó, poco antes de las elecciones presidenciales, Hussein fue detenido.

"El fiscal está buscando la pena de muerte para él por dos razones: porque para ellos las visitas a Israel le hacen ser un espía, aunque nunca se haya visto a un espía que escriba a televisiones y a periódicos del país para anunciar que él estaba ahí. Y segundo porqué solía ser ateo", argumenta Archippe Yepmou.

Durante un año nadie supo de su paradero. "Ni su familia había podido ir a verlo", recuerda Larsen.

Bloguero: peligrosa actividad

"Tener un periódico online en Irán puede llevarte a la cárcel o pero aún, a la muerte", explica el portavoz de Internet Sans Frontières.

Según la plataforma contra la censura Threatened Voices en Irán, en un país donde las guitarras eléctricas o cantar en inglés está prohibido, hay en la cárcel 254 blogueros.

Después de China, Irán es el segundo país del mundo con más blogueros detenidos.

De hecho, Hussein no ha sido el único bloguero para el que se ha pedido la pena de muerte. La fiscalía también había solicitado la pena capital para la bloguera Sheida Jahanbin. Sin embargo hace dos semanas esta pena se cambió por un año de prisión y 74 latigazos.

Pese a la gran presencia de iraníes en la red que hacen oír su voz, la comunidad internacional sólo puede escuchar. "Lo único que podemos hacer es captar la atención del mundo y dar a conocer lo que pasa", se lamenta Larsen.

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