Bélgica: ¿cómo vivir 100 días sin gobierno?

Elio Di Rupo, izquierda, y Bart De Wever
Image caption Elio Di Rupo, izquierda, y Bart De Wever. Negociaciones infructuosas.

Bélgica, en el corazón de Europa, cumplió esta semana 100 días sin gobierno. La nación, además, sufre una crisis política que amenaza con su desintegración.

Los asuntos corrientes del país son administrados por un gabinete en funciones desde las elecciones del 13 de junio, a la espera de que los dos grupos más votados se pongan de acuerdo para formar un nuevo gobierno.

Pero, 100 días después, las diferencias entre los conservadores de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), de la región de lengua holandesa, y los socialistas francófonos son tan profundas como antes.

En la vida cotidiana de Bélgica nadie parece indiferente a la ausencia de un gobierno y, sobre todo, a la división entre flamencos y francófonos.

"Es un tema de discusión en todos lados, entre la elite pero también entre la gente común", explicó Katlijn Malfliet, decana de ciencias sociales en la Universidad Católica de Lovaina.

"Hay un escepticismo creciente en la población, donde la gente incluso bromea sobre Bélgica y su identidad, preguntándose si realmente existe tal identidad", dijo Malfliet a BBC Mundo.

El riesgo es real

Esta no es la primera vez que Bélgica vive semejante período sin gobierno: en 2007 debió esperar 194 días para que se formara una coalición que pusiera fin al virtual vacío de poder.

El denominador común de ambas crisis son las diferencias entre las dos principales comunidades belgas: la flamenca de la región rica del norte, de lengua holandesa y 6,5 millones, y la valona del sur, con 4 millones de francófonos y menos próspera.

Pero Malfliet sostiene que actualmente "la situación está peor que nunca" y existe una posibilidad de que el país se fracture definitivamente.

"El riesgo es real: debemos tener en cuenta un escenario posible donde Bélgica desaparece", afirma la académica.

Ese escenario cobró fuerza en junio, con el triunfo electoral de los independentistas de N-VA liderados por Bart De Wever, un historiador de 39 años, que obtuvo 28% de los votos.

Sus contactos con el líder socialista francófono Elio Di Rupo para formar un gobierno, impulsadas por el rey Alberto II, se complicaron por discrepancias sobre el traspaso de competencias a las regiones y las implicaciones financieras de un eventual acuerdo.

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Sentimientos de animosidad

El gabinete que maneja los asuntos corrientes de Bélgica está dirigido por el primer ministro saliente Yves Leterme, que llamó a las elecciones anticipadas de junio ante el derrumbe de su coalición de gobierno.

Eso implica que el país vive una falta de iniciativa gubernamental en temas de fondo y una parálisis de diferentes asuntos administrativos, aunque las regiones y comunidades manejan áreas como la educación o la cultura.

Colette Braeckman, periodista del diario belga francófono Le Soir, dijo que la crisis se vive de forma pacífica en la población, pero comienzan a notarse síntomas de fastidio que se reflejan en la vida cotidiana.

Por ejemplo, indicó que hay belgas francófonos que abandonaron su costumbre de ir a las playas del norte del país y optaron por ir a Francia u otros sitios para evitar darle "dinero a los flamencos".

En diálogo con BBC Mundo, Braeckman comparó la situación con lo que suele ocurrir en las parejas en crisis: "Cuando uno quiere irse es muy difícil, y al final el otro se cansa".

"Hay sentimientos de animosidad que no existían antes", dice Braeckman, quien agregó: "Es poco, pero puede ser el principio de algo más grave".

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