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En México "cada vez hay menos agua disponible"

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28 mar 2012 21:38 GMT

Alejandra Martins

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Irrigación de cultivos Foto SPL

O se introducen cambios drásticos en la agricultura a nivel global o no podrá alimentarse a las generaciones futuras, advierte un nuevo informe.

"Ya hay mil millones de personas en el planeta que están desnutridas. Y en 13 años la población global aumentará otros mil millones. Si vamos a generar alimentos suficientes para toda la población, tendremos que aumentar la producción agrícola en forma masiva", dijo a la BBCJohnBeddington, asesor científico principal del gobierno británico.

Beddington preside la comisión de científicos de 13 países que presentó este miércoles un informe con recomendaciones concretas sobre el impacto del cambio climático en la agricultura. El documento fue lanzado en la conferencia internacional "Planeta Bajo Presión" que se celebra esta semana en Londres.

Uno de los casos detallados en el informe es el de México, donde "cada vez hay menos agua disponible", según dijo a la BBC el Dr. AdriánFernández, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y uno de los autores del estudio.

Según Fernández, si no se toman medidas para hacer más eficiente el uso de este recurso vital "en grandes extensiones del país va a haber una situación no ya de baja disponibilidad sino de falta de agua" en las próximas décadas.

"Se están agotando"

El informe señala que más del 70% del agua consumida en México se utiliza en irrigación de cultivos, pero los "enormes subsidios al precio de la electricidad y del agua" han llevado a un uso extremadamente ineficiente.

El problema se agrava por la "tendencia muy acentuada a que cada vez haya menor disponibilidad de agua por dos razones que se suman", dijo Fernández a BBC Mundo.

Por un lado, se da el crecimiento poblacional, la urbanización y el uso ineficiente del agua en agricultura. El otro elemento adicional es el calentamiento global que está modificando los patrones de precipitación. "Hay menos lluvia y con el incremento de la temperatura por el cambio climático se retiene menos humedad en el suelo por lo que los cultivos empiezan a no ser viables", explicó el investigador.

"Ya hay estudios en México que demuestran que las áreas utilizadas para la producción no con riego sino con lluvias estacionales están disminuyendo rápidamente".

"Por otra parte, los mantos freáticos subterráneos se están agotando rápidamente. Hay menos agua disponible en el subsuelo y en la mayor parte de los acuíferos del país se está utilizando la llamada agua fósil, es decir, no agua de recarga que se renueva con la lluvia sino agua que tiene ahí en algunos casos cientos de años".

Subsidios

Para Fernández, uno de los elementos clave para hacer más eficiente el uso del agua es modificar el sistema de subsidios.

“No ha habido hasta ahora en México suficientes incentivos para hacer un uso eficiente del agua, porque con la intención quizá buena de apoyar la producción agrícola para combatir la pobreza y generar alimentos, históricamente el gobierno estableció una serie de incentivos y subsidios que han tenido una serie de impactos perversos", señaló Fernández.

"Además está demostrado que son subsidios altamente regresivos que favorecen a las personas de mayor ingreso y no a las más pobres".

El científico señala que al ser sumamente barato bombear agua para regar cultivos, en muchos sitios no se aplican técnicas de irrigación eficientes por goteo o aspersión. "De hecho hay un término en la agricultura que se llama agua rodada, eso significa abrir la llave y que corra por los canales de riego de manera absolutamente ineficiente".

Fernández señala que ya hay propuestas concretas en México, por ejemplo, de centros como el Instituto Nacional de Ecología, para introducir un "desacoplamiento del subsidio de la electricidad para bombeo de agua. En vez de que se regale la electricidad y el agua a los agricultores se propone que se les de por adelantado el dinero en la mano", con incentivos para que inviertan en sistemas de riego eficientes con el debido apoyo tecnológico.

Para Fernández, "los agricultores de pequeña escala no son los que están causando el problema ambiental, son los medianos y algunos grandes productores".

Sin precedentes

Si no se toman medidas para hacer más eficiente el uso del agua, "lo que va a suceder ya está claramente identificado y estamos hablando de las siguientes dos décadas".

"Va a haber en grandes extensiones del norte y especialmente del noroeste de México una situación ya no de baja disponibilidad sino de falta de agua", señaló el científico mexicano, agregando que habrá que pensar en transportar agua por largas distancias o introducir sistemas de desalinización de agua de mar.

"Va a ser mucho más costoso para todo el mundo si continuamos con esta tendencia, pero todavía estamos a tiempo de introducir políticas adecuadas como las que señala el informe", dijo Fernández a BBC Mundo.

La Comisión internacional de científicos, denominada Comisión sobre Agricultura Sostenible y Cambio Climático, formuló recomendaciones a nivel global en siete ámbitos, incluyendo la reducción del desperdicio de alimentos. (Ver recuadro).

El estudio destaca, por ejemplo, que "aproximadamente la tercera parte de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o desperdicia". También señala que todos los años se pierden en el mundo 12 millones de hectáreas de tierra cultivable debido a la degradación de suelos.

El impacto del cambio climático en la agricultura a nivel global ya es palpable, de acuerdo al informe. En Sudáfrica, por ejemplo, se prevé que debido al cambio climático el rendimiento de los cultivos de trigo caiga hasta en un 50%.

"La inseguridad alimentaria y el cambio climático ya están obstaculizando el bienestar humano y el crecimiento económico a través del mundo y estos problemas tienden a profundizarse", dijo Beddington a la BBC.

Fernández advirtió que "hoy está perfectamente desmostrado que se están presentando impactos del cambio climático, como incrementos en temperatura promedio y en frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos".

Para el científico mexicano, el desafío no tiene precedentes. "Por primera vez se tienen que diseñar esquemas productivos que cumplan simultáneamente con dos retos que se veían antes como contradictorios: producir más alimentos, pero no a costa de destruir mayores extensiones de terreno, es decir, sin aumentar el impacto ecológico".

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