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El futuro del turismo es halal

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2 sep 2012 18:35 GMT

Navid Akhtar

Para la BBC

Pareja musulmana

Temprano por la mañana me despierta un llamado telefónico. Es un viejo amigo de Malasia que me pide que le recomiende el mejor hotel halal en Londres, es decir, un establecimiento que cumpla con los requisitos del Islam.

Después de haber visto por televisión las celebraciones del Jubileo de Diamante de la reina Isabel II y los Juegos Olímpicos, decidió que esta ciudad era su próximo destino turístico para visitar con sus hijos y su esposa.

Su idea era quedarse en un hotel donde él y su familia musulmana pudieran sentirse a gusto. Es decir, donde cumplir con los rituales de su religión no fuese un inconveniente.

"¿Tienes alguna idea?", me dijo.

Le pregunté a varios amigos y miré varios sitios en internet pero no encontré nada específico. Lo más cercano a lo que él estaba buscando era un hotel para vegetarianos.

Pero la preocupación porque el desayuno sea halal (compuesto por alimentos aceptados y preparados según la ley islámica), no era lo único que tenía en mente mi amigo.

Quería un sitio en el que los trabajadores fueran considerados con las demás necesidades de su familia, como por ejemplo ayudándolos a encontrar la dirección de la meca en las habitaciones del hotel para rezar, ofreciéndoles un restaurante en el que esté prohibido el alcohol y quizá gimnasios con sectores exclusivos para hombres y mujeres por separado.

Tendencia

El de mi amigo no es un caso aislado. Él forma parte de una tendencia que está creciendo a nivel global: musulmanes de las grandes ciudades, con altos niveles de educación, muy viajados, con familias en distintos continentes, que buscan bienes y servicios que respeten y reflejen sus necesidades religiosas.

Y este nicho en el mercado está en aumento: la población mundial de musulmanes es de 1.800 millones y está creciendo rápidamente. Se estima que para 2025 constituyan un tercio de la población mundial.

Según un estudio de la consultora estadounidense Dinar Standar, durante el último año los musulmanes gastaron US$126.000 millones en viajes.

La cifra estimada para 2020 es de US$192.000 millones.

Hasta ahora los destinos favoritos han sido predominantemente los países de mayoría musulmana, como Egipto, Malasia y Turquía. Sin embargo, otros sitios no islámicos como Australia se han sumado recientemente a la lista.

Fazal Bhardeen, fundador y director ejecutivo de Crescentrating, una organización que hace clasificaciones de hoteles y aeropuertos de acuerdo a cómo se adecuan a las necesidades de los musulmanes, comenta que estos suelen viajar en grandes grupos familiares, permanecen en el lugar que eligen más tiempo y gastan más.

Para cualquier empresa sería un error ignorarlos.

Paraíso musulmán

Malasia, donde el 60% de la población es musulmana, lleva la delantera en cuanto a la oferta de servicios y productos halal.

Cuando visité Kuala Lumpur en abril, para el festival anual de la semana halal, me asombró la cantidad de productos que seguían estas reglas religiosas y que no eran comida: desde perfumes y ropa hasta pinceles y vajilla.

Pero una de las mayores sorpresas me la llevé cuando visité un complejo turístico en el Puerto Dickson, 90 kilómetros al sur de Kuala Lumpur.

Los chalets de lujo estilo balinés que miran hacia el estrecho de Malacca, rodeados de palmeras y arenas doradas son una postal del paraíso.

Cada chalet cuenta con una flecha en el techo mostrando la dirección de la Meca y varios coranes. El restaurante del hotel es halal y no vende bebidas alcohólicas.

Los apartamentos de lujo cuentan con piscina propia para que las mujeres musulmanas eviten las públicas.

El complejo tiene salas de rezo y hay muchas actividades para toda la familia. También ofrece paquetes especiales durante el ramadán, con desayunos que se sirven antes del amanecer y un bufet durante la noche para los días del ayuno.

Musulmanes de todo el mundo pasan sus vacaciones allí.

Creo que Londres podría mejorar enormemente su oferta, no sólo porque puede atraer a millones de turistas de todo el mundo sino también porque la mitad de los 2,1 millones de musulmanes británicos viven en esta ciudad, justamente en la zona donde se construyó el Parque Olímpico.

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