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¿Qué pasa hoy en los países de la Primavera Árabe?

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8 feb 2013 15:25 GMT

Redacción

BBC Mundo

Protesta en Egipto

Sidi Bouzid, la ciudad en Túnez donde hace poco más de dos años el joven Mohammad Bouazizi se prendió fuego en plena plaza pública y desató una revolución popular de indignación que se expandió por una gran parte del mundo árabe, está este viernes tomada por protestas.

El miércoles, un importante político de la oposición tunecina, Chokri Belaid, fue asesinado en la capital del país norafricano, lo que desató una nueva ola de indignación, huelgas y conflictos políticos en el país que vio nacer la ráfaga de revoluciones que derrocó a varios presidentes perpetuados en el poder por décadas en la región.

Vea también: Conmoción tras atentado a opositor del gobierno

Su funeral, este viernes, se convirtió en un evento multitudinario, no exento de episodios violentos.

Como en Túnez, en otros países árabes la vida posrevolucionaria ha estado dominada por la tensión política y social. Muchos de quienes se ilusionaron con la llegada de la democracia se han visto decepcionados. Aunque para algunos la esperanza sigue viva.

¿Qué está pasando en los países donde se dio la Primavera Árabe?

Túnez

En enero de 2011, un mes después de que empezó la revolución tunecina, el presidente Ben Ali, en el poder por 24 años, salió exiliado y fue remplazado por un gobierno interino.

Las elecciones de octubre dejaron al partido islamista de Ennahda en el poder, aunque no con mayoría amplia, y desde entonces la tensión en Túnez no ha desaparecido.

Dentro del partido no hay unidad, lo que esta semana quedó demostrado con los roces entre el presidente y el vicepresidente.

Aunque la división social en Túnez se podría entender como un conflicto entre islamistas y seculares, la situación es mucho más compleja que eso.

Dentro del islamismo hay facciones más radicales que otras. El atentado del miércoles, por ejemplo, fue condenado por el gobierno islamista. Pero la oposición, que en apariencia es secular, acusó al partido de incitar los asesinatos políticos.

Varias medidas -como promover las leyes en contra de la igualdad de género- han hecho pensar que el gobierno no es del corte islámico moderado que se pensaba, sino que la ley islámica se está imponiendo constitucionalmente.

Grupos de militantes salafistas, una rama del islamismo suní ortodoxo que exige la imposición de la sharia, han tomado fuerza en varias regiones del país. Se les ha acusado de llevar a cabo ataques a, por ejemplo, hoteles y centros turísticos donde todavía se vende alcohol.

Lea también: Túnez: la revolución que nadie vio venir en Occidente

Egipto

Las primeras elecciones después de que Hosni Mubarak, en el poder por 30 años, fue derrocado, dejaron al partido islamista de los Hermanos Musulmanes en el poder y Mohamed Morsi en la presidencia.

Aunque ha habido hostilidad durante los dos años posrevolucionarios, el momento de mayor tensión se produjo a finales de 2012, cuando el presidente impulsó un decreto que le ampliaba los poderes y despojaba a la rama judicial de impugnar sus decisiones.

Aunque Morsi anuló el precepto, esto no evitó que las protestas volvieran a la Plaza Tahrir.

El mes siguiente la Asamblea, dominada por islamistas, aprobó el borrador de una Constitución que restringe la libertad de expresión y fortalece el rol del Islam.

El referendo constitucional se aprobó en medio de violentas protestas de grupos seculares, muchos de ellos eximpulsores de la revolución a favor de la democracia, y denuncias de fraude.

Un año después de que enfrentamientos entre fanáticos de dos equipos de fútbol en la ciudad de Port Said dejaran 79 muertos, nuevas protestas en la ciudad de mayoría secular por la sentencia a los presuntos culpables de la tragedia -que según alegaban fue dictada por el gobierno islamista- dejaron más de 50 personas muertas el pasado mes de enero.

Lea también: "La revolución fracasó", dicen los manifestantes en Egipto

Libia

El presidente Muamar Gadafi, en el poder por 43 años, fue derrocado ocho meses después de que empezó la revuelta que pedía democracia. Durante ese periodo, una zona de exclusión aérea fue impuesta por la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTÁN) para impedir los ataques del ejército a los rebeldes.

El gobierno interino y el Consejo Nacional de Transición que están en el poder desde entonces se han enfrentado a la amenaza de diferentes grupos que apoyaban a Gadafi.

En septiembre de 2012, el embajador de Estados Unidos fue asesinado en Bengasi, la segunda ciudad del país. Estados Unidos cree que los autores del atentado, aparentemente militantes islamistas, usaron una película publicada en internet que se burlaba del profeta Mahoma como excusa para realizar el ataque.

El atentado hizo que el gobierno libio y EE.UU. aumentaran su persecución de militantes en la región.

Muchos, como el exsecretario de la ONU Kofi Annan, han dicho que la expansión de grupos islamistas en el norte de Mali, que en enero de 2013 llevó a la intervención de Francia en el país centroafricano, es un "daño colateral" del conflicto libio, pues muchos soldados malienses que trabajaban para Gadafi volvieron a su país cargados de un gran poderío militar.

Lea también: El conflicto en Libia, a fondo

Siria

El levantamiento popular contra el presidente Bashar al Asad, heredero de un partido que gobierna Siria desde 1947, ha dejado más de 60.000 muertos y 2,5 millones de refugiados en países vecinos en 23 meses de enfrentamientos.

Los adversarios del gobierno sirio han tenido dificultades para organizarse, aunque en noviembre pasado en Qatar firmaron un acuerdo de cooperación y se oficializó la creación del Consejo Nacional Sirio, que supuestamente reúne a la mayoría de opositores. Su brazo armado es el Ejército Libre de Siria.

Sin embargo, hay varios grupos que no se consideran parte de dicha coalición pero se oponen a Asad. Un ejemplo es Nusra, un poderoso grupo yijadista con sede en la ciudad Alepo.

Varias iniciativas de paz de la ONU se han visto frustradas. Las potencias occidentales le han exigido al presidente Asad que renuncie y han pedido la intervención de Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, Rusia y China, cercanos a Asad, han vetado todo intento de producir una resolución.

El jefe del Consejo Nacional Sirio dio un ultimátum al gobierno esta semana: si no negocian ya, no negocian nunca.

Vea también: El conflicto en Siria, en profundidad

Países del Golfo

Varios países árabes del Golfo Pérsico han sido escenario de enfrentamientos originados por protestas en contra de gobiernos que consideran no del todo democráticos.

Aunque Bahréin ha sido testigo de cambios en libertad de expresión y derechos humanos recientemente, en 2011 las manifestaciones inspiradas por la Primavera Árabe y perpetradas por grupos chiitas que aseguran ser discriminados dejaron decenas de muertos.

Los países del Golfo tienen grandes reservas de petróleo y se suelen considerar un bloque homogéneo, aunque no lo son.

Ni en Qatar ni en Arabia Saudita ha habido un movimiento masivo en la calle, en parte porque sus regímenes, que sin embargo no se eligen a través de elecciones generales, han logrado mantener la calma entre la población.

Kuwait, otro país petrolero, ha reprimido manifestaciones de una u otra forma. Varios miembros de la oposición han sido arrestados.

En Yemen hubo un levantamiento en 2011 y el presidente Saleh firmó un acuerdo para dejar a un lado su puesto después de tres décadas en el poder. El país, donde el grupo islamista al Qaeda tiene mucha influencia, tiene un gobierno de transición.

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