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Benedicto XVI: la sorpresa papal

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11 feb 2013 13:58 GMT

Redacción

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Papa Benedicto XVI

En un anuncio sin precedentes en casi seis siglos, el papa Benedicto XVI dimitió este lunes de su cargo de máximo representante de la Iglesia Católica. Su salida tendrá lugar, según el Vaticano, el próximo 28 de febrero.

El Sumo Pontífice justificó su decisión diciendo que, con 85 años de edad, estaba muy viejo para continuar.

El aviso sorpendió a Roma y al mundo.

El corresponsal de la BBC en Roma, Alan Johnston, asegura que la noticia "vino de la nada", pues no estaba circulando ningún rumor o especulación respecto a la posibilidad que que el Papa dimitiera.

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que incluso los asistentes más cercanos del Papa no sabían qué estaba planeando y no podían creerlo. Añadió que la decisión demostraba un "gran coraje" y "determinación"

"A su edad, mi hermano quiere descansar más", dijo Georg Ratzinger, hermano de Benedicto XVI.

La edad ya le había pesado antes

"Tras examinar repetidamente mi conciencia ante Dios, he llegado a la certidumbre de que mi fortaleza, debido a la avanzada edad, no es adecuada para el ejercicio del ministerio", dijo, en latín, el Papa.

Pero ya desde que era cardenal, Joseph Ratzinger estuvo a punto de jubilarse. Fue entonces cuando el papa Juan Pablo II murió, en 2005 y, a pesar de que -como él mismo lo ha dicho- nunca quiso serlo, se convirtió en Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Benedicto XVI tomó el timón de una de las tormentas más feroces a las que la Iglesia Católica se ha enfrentado en las últimas décadas, entre las que se destacan el escándalo de abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes y la filtración de los cables del Vaticano.

Y en esa filtración, el Papa tuvo literalmente un papel, debido a que los documentos que dejaron al descubierto un entramado de casos de corrupción dentro de la institución estaban en su escritorio.

La revelación llevó al arresto de su mayordomo.

Benedicto XVI, ¿ofensivo?

Según el cardenal Cormac Murphy O'Connor, anteriormente líder de la Iglesia de Inglaterra y Gales, el Papa es "cortés en todo momento" y tiene muchos talentos.

No obstante, habrá quienes lo recuerden por sus meteduras de pata, que han proporcionado munición a los críticos, tanto dentro como fuera de la Iglesia Católica.

Llegó a ofender a los musulmanes, judíos y protestantes tanto con acciones como con palabras.

Fue el caso de su desafortunado discurso en Alemania, en el que acusó a los líderes musulmanes en Alemania de no dirigir a sus jóvenes e hizo referencias a Mahoma y la violencia. Sus palabras provocaron la indignación del mundo musulmán que exigió una disculpa por insultar al islam.

La comunidad judía, por su parte, admitió sentirse ofendida cuando Benedicto XVI afirmó que el papa Pío XII, de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, fue "uno de los grandes hombres justos y que salvó más judíos que otra persona". Esto iba en sentido opuesto al sentir de la comunidad judía.

Sus seguidores argumentan que tales incidentes no dan fe de su propósito de mejorar las relaciones interreligiosa.

Efectivamente, visitó la Mezquita Azul de Estambul, la Roca del Domo en Jerusalén y rezó en el Muro de las Lamentaciones.

Asimismo, en 2011, el Papa señaló que no culpaba a los judíos de la muerte de Jesucristo en su libro sobre la vida de éste. La idea de la responsabilidad judía por la muerte de Jesús ha dividido las relaciones entre cristianos y judíos durante siglos.

En cualquier caso, hubo momentos en los que se cuestionó el tipo de asesoramiento que estaba recibiendo el Papa en sus relaciones públicas, lo que llevó, eventualmente, al Vaticano a contratar al periodista de Fox New, Greg Burke.

Lo que más importa

No obstante, para Benedicto, las meteduras de pata de relaciones públicas son quizás apenas efímeras preocupaciones frente a los graves desafíos a largo plazo para la Iglesia: la apostasía de la Iglesia de millones de católicos y la disminución del número de sacerdotes siendo reclutados en Occidente.

Según ha predicado, él siempre ha creído que la fuerza de la Iglesia proviene de una verdad absoluta que no se dobla con el viento.

Ese enfoque decepcionó a aquellos que sienten que la Iglesia necesita modernizarse y se desesperan por su intransigencia sobre el celibato sacerdotal o los preservativos.

Pero sus seguidores creían que esa era exactamente la razón por la que él era el hombre indicado para dirigir la Iglesia en momentos difíciles.

El hombre

Un hombre culto, el Papa Benedicto XVI fue un pianista consumado, con una predilección por Mozart y Brahms. También habla ocho idiomas, incluyendo alemán, Inglés, francés, italiano, portugués y español.

Joseph Ratzinger nació en 1927 en el seno de una familia bávara tradicional. Su padre era policía y muy religioso.

A la edad de 14 años, se unió a las Juventudes Hitlerianas, como se requería de los jóvenes alemanes de la época.

Durante la Segunda Guerra Mundial interrumpió sus estudios en el seminario de Traunstein (Alemania) cuando fue reclutado en una unidad antiaérea en Múnich.

Ratzinger desertó del ejército alemán hacia el final de la guerra y fue detenido brevemente como prisionero de guerra por los aliados en 1945.

Las ideas conservadoras del Papa se intensificaron por sus experiencias durante la década de 1960 liberales.

Enseñó en la Universidad de Bonn (Alemania) de 1959 y en el 1966 obtuvo una cátedra de teología dogmática en la Universidad de Tubinga.

Sin embargo, Ratzinger estaba consternado por la prevalencia del marxismo entre sus estudiantes.

En su opinión, la religión estaba subordinada a una ideología política que él consideraba "tiránica, brutal y cruel".

Más tarde sería un destacado activista contra la teología de la liberación, el movimiento para involucrar a la Iglesia en el activismo social, que para él era demasiado cercana al marxismo.

Al igual que su mentor, el papa Juan Pablo II, Benedicto XVI creía que existía una alternativa cristiana con las filosofías humanistas del siglo XX, como el marxismo, el materialismo y el liberalismo.

Su creencia de que prevalecería el Cristianismo se resume en su comentario de que "tiene que crecer (entre los fieles) de nuevo como el grano de mostaza, en grupos insignificantemente pequeños, cuyos miembros vivan en incesante combate contra el mal en el mundo, al tiempo que demuestran lo que es bueno".

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