"Cuando dejé de usar el 'smartphone' sufrí el síndrome de abstinencia"

Ari Shaffir Derechos de autor de la imagen Ari Shaffir
Image caption El comediante estadounidense Ari Shaffir perdió su smartphone y decidió no volver a comprarse otro.

Pasarse el día enganchado a la pantalla del teléfono inteligente es una adicción.

Existe, de hecho, una nueva palabra para describir la ansiedad o miedo irracional a quedarse sin acceso al celular: nomofobia (anglicismo que proviene de "no mobile phone phobia").

No está considerado un trastorno psicológico pero afecta a quienes la sufren en su día a día, según los expertos.

Según una reciente investigación publicada por la asociación Common Sense -que analizó más de 1.200 casos en EE.UU.- un 50% de los adolescentes en ese país se declara "adicto al celular" y cerca del 80% dice que revisa su teléfono cada hora.

Pero no todos son esclavos de sus smartphones.

Y si no, pregunten al comediante neoyorkino Ari Shaffir, quien después de perder su teléfono inteligente decidió no volver a comprar uno nunca más.

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Image caption ¿Somos esclavos de nuestros teléfonos?

Terapia de choque

Shaffir llegó 15 minutos tarde a su entrevista con la BBC.

"Suelo perderme a menudo", dijo cuando llegó, a modo de disculpa.

El actor, escritor y productor se encontraba en Escocia, actuando en el festival de artes escénicas Fringe de Edimburgo.

Pero no pudo buscar en internet cómo llegar al estudio de la BBC porque desde hace 20 meses ya no tiene smartphone.

Sentí el síndrome de abstinencia al principio, como el que sentí cuando dejé de fumar"

Ari Shaffir, actor y comediante

En diciembre de 2014, Shaffir comenzó a preocuparse sobre el tiempo que pasaba usando su celular, especialmente en redes sociales, y se estaba planteando abandonar su plan de datos para acceder únicamente a él cuando tuviera wifi.

"Noté que me distraía mucho chequeando constantemente las redes sociales, además de los emails y mensajes de texto", explica.

"Parte de eso lo necesitas para trabajar, pero lo demás es distracción. Si publicas una foto en Instagram no necesitas saber cuánta gente te dice '¡Me gusta!'. La gente está constantemente comprobando sus 'Me gusta'", dice Shaffir.

Por eso, cuando un día, accidentalmente, olvidó su celular en un taxi, decidió dejarlo de golpe (y no volver a comprar otro).

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Image caption Ari Shaffir dice que dejar su adicción al celular fue tan dificil como dejar de fumar

Los primeros seis meses fueron difíciles.

"Sentí el síndrome de abstinencia al principio, similar al que sentí cuando dejé de fumar", dice Shaffir.

Pero asegura que ahora duerme mejor, habla más con la gente y se siente más interesado por lo que ocurre a su alrededor como una persona "liberada del smartphone" y bromea diciéndose que se siente "superior" a sus amigos que están absorbidos por el celular.

"Me veo a mí mismo como un alcohólico sobrio, no puedo evitarlo", afirma.

"Muchos de mis amigos me dijeron: 'Simplemente, usa menos el teléfono'. Pero eso es como caminar con un paquete de cigarrillos en el bolsillo y decir que no fumas".

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Image caption Shaffir se siente "liberado" de su adicción al celular.

El psicólogo experimental Andrew Przybylski considera que esa comparación es un poco exagerada.

"No hay evidencia científica que refleje que los smartphones son adictivos en sentido clínico", le contó a la BBC.

Chocolate para el cerebro

Przybylski dijo que "todavía no existe ninguna investigación buena" que sugiera que el uso abusivo de las redes sociales causa cambios en el cerebro.

"En todo caso, la activación cerebral (que se produce por la adicción al celular) es análoga a la que se produce al tener una buena conversación con amigos o a comer chocolate", agregó.

Encuentro la idea de que debemos estar conectados y localizables todo el tiempo no sólo extraña, sino amenazante"

Steve Hilton, antiguo asesor de David Cameron

Shaffir no está tan seguro. Y no es el único.

Se dice que el actor estadounidense Bill Murray nunca tuvo un smartphone.

Y el emprendedor de Silicon Valley -y antiguo asesor de David Cameron- Steve Hilton escribió una nota pública sobre su decisión de no comprar ningún tipo de celular en los últimos tres años.

"Encuentro la idea de que debemos estar conectados y localizables todo el tiempo no sólo extraña, sino amenazante", dijo Hilton.

Hilton admitió que toma prestados los teléfonos de otra gente pero solo "cuatro o cinco veces al mes", las que "realmente lo necesita".

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Image caption Ann Makosinski nunca tuvo un smartphone.

Otro ejemplo es la joven inventora canadiense Ann Makosinski, quien a los 18 años dio una charla en TED explicando por qué nunca quiso tener un smartphone.

Como muchos otros, Makosinski argumentó que afectaba a su creatividad.

Etiqueta tecnológica

Para Ari Shaffir, necesitamos replantearnos la atención constante que prestamos al celular.

Tal vez el cambio esté a la vuelta de la esquina.

El smartphone es el dispositivo electrónico de mayor consumo en el planeta y la mayoría de la gente no puede vivir sin él"

Ben Wood, analista tecnológico

Un nuevo bar en Sussex, Reino Unido, acaba de "prohibir" los celulares, bloqueando la señal telefónica en su interior. Y Apple ha patentado una tecnología para evitar el uso de las cámaras de celulares en conciertos.

Mientras tanto, Shaffir utiliza su viejo Samsung Gravity 3, que tiene desde hace seis años.

"Puedes enviar mensajes, hacer la fuente más grande y más pequeña y cuenta con más de 10 politonos diferentes", bromea.

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Image caption ¿Realmente necesitas comprobar tu celular todo el tiempo?

"No puedes leer emails o ver una página web", explica.

¿Debería preocuparse la industria de los celulares inteligentes? El analista Ben Wood, de CCS Insight, cree que no.

"Los smartphone se han convertido en parte de la estructura social de hoy día", le contó a la BBC.

"Es el dispositivo electrónico de mayor consumo en el planeta y parece que la mayoría de la gente no puede vivir sin él".

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