El desconcertante prurito braquiorradial, la desesperante picazón en los brazos que confunde a los médicos

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Image caption Por mucho tiempo se pensó que se trataba de un tipo de dermatitis.

Lo único que sientes es piquiña en los brazos. No hay dolor, ni entumecimiento, ni debilidad. Sólo un picor crónico.

Los médicos intentan aliviarte en vano.

Finalmente te hacen una biopsia de la piel, pero la muestra es completamente normal.

Aunque está lastimada (lesiones, callos y marcas de arañazos), no tienes erupciones o problemas de la piel que podrían causar picazón.

Pueden pasar años e intensificarse de tanto que te rascas hasta sacarte sangre.

Pero recientemente, se han hecho estudios que indican que, aunque parezca extraño, la causa del problema, llamado prurito braquiorradial o PBR, es un daño neurológico, no cutáneo.

"Es una condición completamente ilógica y extraña", le dice a la BBC el dermatólogo Nisith Seth, quien tiene un interés especial en el PBR.

Síntomas engañosos

"Tienes una sensación de picazón en el medio del brazo que de alguna manera está conectada a los nervios de tu espina dorsal. Por eso es difícil de diagnosticar. Además la mayoría de la gente, incluso muchos doctores, no saben que existe".

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Image caption Los síntomas insinuaban otra cosa.

Uno de los problemas es que sus síntomas son similares a los de la dermatitis, así que causa confusión.

"Es muy fácil pensar que se trata de eczema, pues a menudo es peor en los brazos, particularmente en el doblez de los codos. Pero también se parece a la psoriasis y la urticaria", explica Seth.

Para contribuir a la confusión, por lo difícil que es evitar rascarse, la piel va adquiriendo las características de esos tipos de dermatitis: se pone más tosca, más seca, se descolora.

Además, muchos pacientes notan que se empeora con el calor y la luz del sol, como si fuera un sarpullido causado por fotosensibilidad.

¿Qué es entonces lo que está ocurriendo?

"Lo que pensamos que sucede es que los nervios que suplen la piel están alterados. Hay varias fibras nerviosas diferentes que emanan de la espina dorsal en el cuello y llegan a la piel. Estas fibras se pueden dañar de muchas formas", explica el dermatólogo.

"Lo que hay que tener en cuenta es que pueden lesionarse en cualquier lugar del camino, del origen al fin", señala.

"De manera que, aunque el daño se exprese a ras de piel, la causa puede ser que los nervios estén comprimidos por las vertebras en el cuello".

Eso es lo que indican estudios en los que los médicos usaron imágenes de resonancia magnética para examinar la columna cervical de pacientes que sufren de comezón crónica.

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Image caption El problema viene del cuello, no de la piel.

Descubrieron una marcada correlación entre la picazón y la compresión del nervio en el cuello. De hecho, el sitio exacto de la molestia en la piel correspondía precisamente con la ubicación en el cuello en la que el nervio reside y conecta la parte de la piel del brazo.

"Si te lo imaginas como un circuito eléctrico, tiene sentido. Conecta a tu piel, de manera que si tocas algo o algo te pica, ese sistema eléctrico le comunica esa sensación al cerebro. Si uno de los cables tiene una falla en algún lugar, la respuesta se altera", explica Seth.

Lo extraño, y lo que contribuyó a confundir a los médicos, es que cuando se trata de nervios dañados en otros lugares del cuerpo, los síntomas tienden a ser hormigueos o debilidad o adormecimiento.

"Lo que pasa es que la parte superior del cuerpo es mucho más sensible al tacto y a la picazón, pues así evolucionamos: necesitamos más sensibilidad en esa parte para funcionar. Es también común que la gente se queje de una sensación de comezón similar en la parte de arriba de la espalda (nostalgia parestésica), y también se le atribuya a un problema de la piel, cuando se trata de los nervios".

¿Y el tratamiento?

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Image caption En algunos casos, la fisioterapia ayuda.

"Hay ciertas cremas que pueden ayudar, muy básicas, con mentol o las que afectan las terminaciones nerviosas, que alteran la manera en la que los nervios responden a la picazón", señala el especialista.

"En muchos casos no son suficientes, así que los pacientes pueden tomar pastillas. El problema es que éstas pueden producir efectos secundarios", agrega.

"Además, siempre vale la pena investigar y corregir la causa subyacente. Los escáneres pueden ayudar. Luego, es posible que se pueda tratar con fisioterapia, aunque en casos extremos quizás sea necesaria una cirugía", concluye Seth.

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