La experiencia única de que te hagan sentirte dentro de tu libro o película favoritos

James Bond actor Daniel Craig Derechos de autor de la imagen Adam Berry
Image caption Los seguidores de James Bond pueden pagar (mucho) para sentir que están en la piel del famoso espía.

Has visto la película y has leído el libro, pero no es suficiente.

Si te fascinan las películas de terror, o los dramas de época, o las películas de espías, quizás eres uno de esos que sueñan con ser parte de la acción.

Una de esas personas que quieren sentir que han entrado en ese universo ficticio.

Para los cínicos, esto puede parecer un deseo muy particular, pero lo cierto es que se ha creado una industria global en los últimos años para permitir a un número creciente de personas que pasen una tarde, un día, un fin de semana o incluso una semana entera inmersos en el mundo de su libro o película preferidos.

Una de esas empresas es Secret Me (con base en Londres), que permite a los clientes simular que son James Bond.

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Image caption Los clientes de Secret Me han sido transportados a distintos lugares en helicóptero.

A los participantes los llevan en helicóptero o avión a lugares secretos de Reino y de todo el mundo, donde reciben entrenamiento de exmiembros de las fuerzas especiales y los servicios de inteligencia de Reino Unido.

"El programa estándar incluye combate sin armas, uso de armas, vigilancia, secuestro y negociación de rescates y bebidas y venenos", dice la cofundador de Secret Me, Sara Fazlali.

Pero con un coste de unos US$12.700 por un solo fin de semana y unos asombrosos 250.000 por semana (más de US$317.000), ¿no es lo que ofrece Secret Me una cara escapada para oligarcas y gestores de fondos de inversión con mucho ego y pilas de dinero para gastar?

Fazlali se enoja con la sugerencia.

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Image caption Secret Me también enseña a sus clientes cómo utilizar un arma.

"Es muy práctico", dice. "En el fondo subyace la psicología de qué tipo de persona eres, cómo piensas y, vitalmente, cómo reaccionas".

"Puede aplicarse a muchas situaciones de negocios, especialmente en una sala de conferencias donde se llevan a cabo las negociaciones en ambientes de presión. También enseñamos a jugar al póker, por la misma razón".

Pero a pesar de las habilidades útiles que aprenden los 50 o 60 clientes anuales de Secret Me, Fazlali admite que la exclusividad es también gran parte de su atractivo.

"Pueden sumergirse en un mundo que nadie más puede. Pueden tener todos los coches, los yates, los relojes del mundo, pero esta experiencia es única", afirma.

Belleza y elegancia

Más baratos, pero igual de envolventes, son los eventos basados en el periodo de la Regencia (desde finales del XVI hasta 1837) que organiza el Festival Jane Austen de Bath, en el oeste de Inglaterra.

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Image caption El baile de verano del festival Jane Austen Festival tiene un código de vestimenta del periodo de Regencia.

En un día de verano claro y agradable, 150 alegres bailarines avanzan a través de los cotillones que estaban tan de moda en 1811, el año en que se publicó "Sentido y Sensibilidad", de Jane Austen.

Es la noche del baile anual de verano y una de las participantes es Kristina Tanasichuk, quien junto con su hija Kalyna White han volado desde Estados Unidos para disfrutar de su pasión por Austen.

Image caption Kristina Tanasichuk y Kalyna White cruzaron el Atlántico para ir al baile.

Resplandeciente con un vestido de elevada cintura y recatados pendientes, Kristina dice: "Hemos venido a ver los lugares sobre los que hemos leído y a experimentar parte de la belleza y elegancia de ese periodo".

"Llevar ropa adecuada y hacer los bailes correctamente es parte de esto", opina.

Para las hermanas Claire y Rhonda Harris, de Birmingham, Inglaterra, las preparaciones previas al baile son importantes.

Derechos de autor de la imagen Owen Benson
Image caption Claire y Rhonda Harris empiezan sus preparaciones para el baile con mucha antelación.

"Nos pasamos el invierno decidiendo sobre la ropa, los adornos y los abanicos", explica Claire.

Rhona añade: "Hacemos nuestros vestidos y nos pasamos horas pensando en los materiales y de dónde sacar los patrones".

Las entradas al baile cuestan unos US$73.

"Fuertes vínculos"

El Cine Secreto (Secret Cinema) en Londres es otro negocio que permite a la gente sumergirse en su mundo de ficción favorito.

Los responsables programan proyecciones de películas y tardes enteras de disfraces, recreando escenas de filmes, y sobre todo, buscando la participación de la audiencia.

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Image caption La proyección de Dirty Dancing incluyó bailarines profesionales.

Unas 30.000 personas acudieron a su evento en homenaje a "Dirty Dancing" que se realizó durante seis tardes de julio en una zona del norte de Londres.

Decorado para parecer el resort de Kellerman's donde se grabó parte de la película en Castkills, Nueva York, los invitados disfrutaron de clases de baile, competiciones de hula hoop y minigolf.

Los eventos de Secret Cinema agotan las entradas a pocas horas de ponerse a la venta, y Miguel Hernando Torres Umba, su director creativo asociado, dice que el éxito se debe a la atención al detalle.

"El trabajo empieza con meses de antelación", dice. "Para Dirty Dancing creamos una narrativa previa, con una página web interactiva".

"Hay una estación de radio y los invitados se apuntan, reciben una nueva identidad y localización y pueden ponerse en contacto entre ellos".

Los precios más baratos de estos eventos suelen empezar con las £65 por entrada (US$82), un precio que ha recibido críticas.

Además, los invitados tienen que pagar también por su comida, bebida y algunas de las actividades.

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Image caption Los participantes disfrazados de pacientes de hospital en la proyección de Secret Cinema de la película 28 Días Después.

Torres Umba responde que estas quejas son injustas y que los precios reflejan el trabajo que se pone en la preparación.

"Son eventos de cinco horas con sonido y luces profesionales y cientos de actores y técnicos. El precio es similar a un evento en el West End (el barrio de los teatros de Londres), y con eso nos sentimos cómodos".

¿Por qué a tanta gente le gusta sumergirse de esta forma en sus libros y películas favoritos?

"El factor más grande es la empatía", dice Patrick Fagan, psicólogo del consumo.

"El cerebro tiene neuronas espejo. Si ves que alguien sufre, no sientes lo mismo, pero tu cerebro actúa como si fuera así".

"Esto sucede de forma similar al ver una película, la gente siente fuertes vínculos con lo que está pasando en la pantalla".

Y la nostalgia también juega un papel.

"La gente experimenta las películas como si fueran niños, y con frecuencia desarrollan vínculos emocionales y recuerdos asociados".

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