Negros contra blancos: el partido de fútbol que enfrentó a dos equipos separados por el color de la piel

Cyrille Regis (izq.) y Len Cantello (der.) antes del saque del partido en 1979 Derechos de autor de la imagen Laurie Rampling
Image caption Los jugadores de West Bromwich Albion Cyrille Regis (izq.) y Len Cantello (der.), antes del saque.

En 1979, el equipo de fútbol inglés West Bromwich Albion estaban buscando ideas para un encuentro de beneficencia para uno de sus más veteranos jugadores, Len Cantello. A alguien, no se sabe quién, se le ocurrió enfrentar a jugadores negros contra blancos.

Antes de seguir leyendo: esta nota contiene lenguaje gráfico que algunos lectores pueden hallar ofensivo.

Es una historia que, hoy en día, suena rara si no completamente horripilante, ¿cierto? En ese entonces, según lo recuerdo, parecía algo un tanto progresista. Después de todo nosotros -soy un seguidor vitalicio del West Brom- estuvimos a la vanguardia cuando se trató de poner jugadores negros como titulares. Parecía lógico llevar las cosas más allá y conformar un equipo enteramente negro.

A puerta cerrada, en el muy particular mundo del campo de entrenamiento, era algo que llevaba haciéndose durante un tiempo. "En los juegos de cinco contra cinco solíamos enfrentar a los escoceses y los negros contra los ingleses", recuerda Cyrille Regis, una de las estrellas del equipo negro. "Creo que la idea pudo haber surgido de allí".

Cyrille Regis, Brendon Batson y Laurie Cunningham eran nuestro magnífico trío de jugadores negros. Y Batson no recuerda polémica alguna. "Nadie nos llamó a decir: '¿No se dan cuenta de las implicaciones?' Nada de eso. Fue divertido, el vestuario fue divertido".

Derechos de autor de la imagen Laurie Rampling
Image caption Atrás, de izquierda a derecha: Ian Benjamin, Vernon Hodgson, Brendon Batson, Derek Richardson, Stewart Phillips, George Berry, Bob Hazell, Garth Crooks. Frente: Winston White, Cyrille Regis, Laurie Cunningham, Remi Moses, Valmore Thomas

Y todos los jugadores negros con los que he hablado sobre ese día recuerdan con emoción ese vestuario. No se puede olvidar que eran una minoría. Ahora, durante un único partido, tenían un salón sólo para ellos.

Se puede apreciar sin dificultad el horror de escuchar a miles de personas entonando abusos raciales, lanzando bananos la cancha. Peor aún, escuché con dolor a los jugadores recordar el absolutamente descarado asco que las hinchadas proyectaban hacia ellos.

Todo lo que puedo escuchar de un fanático del West Brom detrás de la portería es: 'Negro bastardo, encarámate en tu árbol, negro harapiento de mierda'"

George Berry, integrante del "equipo negro" en 1979

"Escuchabas todo, créeme. Lo escuchabas todo", cuenta Bob Hazell, uno de los jugadores prestados del Wolverhampton Wanderers para el partido.

"Todos los cánticos raciales los podías oír,sin dudas. Pero sólo se volvían negativos si permitías que te afectaran", apunta su compañero George Berry.

Y ahí yació la manera de soportar el abuso y utilizarlo para tomar impulso. "Te daba rabia pero aprendimos a canalizar nuestra furia y motivación", señala Regis, "para decir, 'Bien, vamos a demostrar lo buenos que somos'. Ésa fue la manera de lidiar con nuestra rabia, pensar cómo le podíamos hacer daño. Lo hicimos con nuestra habilidad".

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption George Berryn (der.) jugando para Wolverhampton en 1980.

Sólo ahora me doy cuenta de la fortaleza mental sobrehumana que estos hombres requirieron. Comparto con ellos un pensamiento que me agobiaba: "No pretendo ser irrespetuoso, después de todo ustedes son mis héroes de infancia -digo-, pero me parece quepor cada uno de ustedes pudo haber otros tres tan buenos como ustedes, si no mejores, que no tuvieron la fortaleza mental para sobrevivir el abuso".

"Ciento por ciento", contesta Regis sombríamente.

Uno esperaría que la experiencia de nuestros héroes negros hubiera educado a los fanáticos del West Brom sobre los males del racismo. Lo hizo y no lo hizo. No es así de sencillo.

Una vez entrevisté a Simon Darby, en ese entonces director en el centro de Inglaterra del Partido Nacional Británico (de extrema derecha). Sabía que era un aficionado del Albion y le pregunté quién era su jugador favorito de todos los tiempos.

"Cyrille Regis", me dijo de inmediato.

Vio mi confusión y lo que me dijo a continuación todavía me hiela la sangre. "Sólo porque es mi héroe no quiere decir que me gustaría que mis nietos fueran negros".

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Cyrille Regis, en la cancha en 1978.

Cuando le cuento a George Berry esta historia, recuerda cuando jugaba para el Wolverhampton en el estadio del West Brom.

"Estoy marcando a Cyrille durante un tiro de esquina. Y todo lo que puedo escuchar de un fanático del West Brom detrás de la portería es: 'Negro bastardo, encarámate en tu árbol, negro harapiento de mierda'. ¡Y estoy marcando a Cyrille Regis! Le digo al tipo que está gritando. '¿A quién le hablas, a mí o a Cyrille?' Cyrille sólo sacudió la cabeza".

Entre esa muchedumbre del West Brom, por supuesto, debía haber uno que otro aficionado negro. Los jugadores, por lo menos en la cancha, sólo estaban superados en una relación de 10 o 20 a uno. Para un aficionado negro, eran decenas de miles contra uno. "No sé cómo lo sobrevivieron", dice Regis, "realmente no sé".

Image caption Los jugadores, al inicio del partido, en una imagen de TV.

Muy pocos negros se atrevieron. Uno de ellos fue Bernie Noel, un amigo mío. Administra unos gimnasios en prisiones, un verdadero hombre rudo. Sus brazos tienen el grosor de mis piernas.

Él describe el horror del momento cuando los aficionados a su alrededor empezaban con los abusos raciales. "Te sentías parte de una familia compartiendo todo tipo de cánticos y algarabía. Hasta que empezaban a hacer sonidos de monos y a cantar 'Negro bastardo' a los jugadores o aficionados rivales. En esos momentos no podías sentirte más solo".

"Aunque en ese entonces", explica con cuidado, "sabías quiénes eran los racistas: estaban gritando por lo alto. Ahora miro a mi alrededor y pienso 'bien, algunos de ustedes todavía están pensando esas cosas pero ya no sé quiénes son'".

Image caption Dion Dublin con Ian Wright en el estadio de Crystal Palace

Luego vino otra generación de jugadores más contestatarios, con figuras como Ian Wright y Dion Dublin. "Les debemos tanto", dice Wright de sus antecesores. "Ellos tuvieron que mostrar la otra mejilla. Ellos eran como Martin Luther King. Yo fui más como Malcolm X".

"Pero imagínate que alguno de ellos en esa época, con todo el abuso que aguantaron, se hubiera lanzado contra la muchedumbre. ¿Crees que hubieran podido continuar jugando fútbol? Los hubieran metido a la cárcel por eso".

Es un buen argumento. Pero algunos sí lo hicieron: se enfrentaron.

Berry, por ejemplo, cometió un error que resultó en una anotación del rival Watford durante un partido de copa del Wolverhampton en su propio estadio de Molineux. Cuando abandonaba la cancha, un aficionado del Wolverhampton empezó a gritarle. "Uno de nuestros propios hinchas me llamó negro bastardo y una vergüenza de mierda para el club, diciendo 'Regrésate a tu país de mierda' y 'Eres un negrata' y todo lo demás".

"Mientras entraba por el túnel del Molineux, pensé: 'Esto no me lo aguanto'. Así que me devolví hasta la pista y lo enfrenté. Algunos de sus compañeros empezaron a reírse. Ahí fue, perdí los estribos. Salté dentro del grupo y le mandé un gancho de derecha y me arrestaron".

Derechos de autor de la imagen Laurie Rampling
Image caption Reunión de los jugadores de 1979. Atrás, de izquierda a derecha: Stewart Phillips, Ian Benjamin, Alistair Robertson, Tony Brown. Front row: Vernon Hodgson, Cyrille Regis, Brendon Batson.

Creo que podemos decir que George Berry habría sido un pésimo Martin Luther King pero, ¿quién lo puede culpar? Lo verdaderamente sorprendente es que todo se encubrió.

Berry no fue acusado de nada, las quejas del aficionado, si hubo alguna, cayeron en oídos sordos y el video de la TVdesapareció sin más ni más, según le contaron al jugador después.

Mi intuición me dice que todo ese incidente fue considerado demasiado incendiario para describir y que fue mucho mejor hacer de cuenta que nunca había sucedido.

Así como el partido de negros contra blancos se siente muy equivocado hoy en día, tal vez fue lo mejor que se podía hacer en la peor de las épocas.

A propósito, el partido terminó 3 a 2 para el equipo negro. Hubo muchos aficionados negros entre el público. No hubo ningún tipo de incidentes. Un día que todos disfrutaron.

Temas relacionados

Contenido relacionado