EE.UU.: ¿qué hay detrás de la inversión de US$50.000 millones de la compañía japonesa Softbank anunciada por Donald Trump?

Donald Trump y Masayoshi Son Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El anuncio del empresario japonés es un nuevo golpe propagandístico para Trump

Dos multimillonarios se veían muy contentos este martes al anunciarse una enorme inversión, estimada en US$50.000 millones, por parte de la firma japonesa Softbank en nuevas empresas tecnológicas estadounidenses.

Al hacer el anuncio, el presidente de Softbank, Masayoshi Son, compartía con el presidente electo estadounidense Donald Trump una sonrisa de oreja a oreja.

No es poco el dinero que Masayoshi Son ha apostado a la nueva relación.

Los US$50.000 millones son parte de una inversión por US$100.000 millones ya anunciada anteriormente, un negocio ideado antes de la elección estadounidense, así que algunos podrían argumentar que era dinero que en cualquier caso iba a dirigirse a Estados Unidos.

Pero Donald Trump se ha apresurado a presentar el anuncio del empresario japonés como una nueva victoria suya.

Sin duda será utilizada por el equipo del magnate como evidencia de que, incluso en momentos en que Estados Unidos se retira de acuerdos comerciales globales como el Acuerdo TransPacífico (TPP; por sus siglas en inglés), el país sigue siendo un buen destino para las inversiones asiáticas, como la que promete Softbank.

Cinco datos clave sobre Softbank

  • 1 La firma de tecnología fue fundada por el empresario japonés Masayoshi Son en 1981.

  • 2 En 2013 compró a la firma de telecomunicaciones estadounidense Sprint por US$22 mil millones, entonces la mayor adquisición de una firma foránea por japoneses.

  • 3 En 2016 adquirió por US$36 mil millones a la firma británica ARM, fabricante de microchips usados en smartphones como el iPhone.

  • 4 Ahora anuncia una inversión de US$50.000 millones en startups estadounidenses.

  • 5 Masayoshi Son es visto como un visionario que fue uno de los primeros en invertir en firmas como Yahoo y Alibaba.

AFP

Pero, ¿por qué Masayoshi Son, uno de los más excéntricos empresarios de Japón, está invirtiendo en los Estados Unidos de Trump en un momento en el que ese país parece interesarse menos en Asia?

Hay por lo menos tres razones.

1. El negocio de Sprint:

Softbank pagó US$22.000 millones en 2013 por una participación en la firma de telecomunicaciones estadounidense Sprint, la tercera operadora más grande del país en ese momento.

Pero esa inversión ha perdido cerca de US$7.000 millones a medida en que Sprint ha venido perdiendo terreno frente a sus competidores.

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Image caption Softbank ha venido expandiéndose internacionalmente.

Una de las maneras con las que Softbank esperaba volver a la rentabilidad para su inversión era comprando a T-Mobile, el principal competidor de Sprint en Estados Unidos. Pero el negocio se frenó luego de que las agencias regulatorias indicaran que no estaban a favor de la operación.

Lograr un acercamiento con el nuevo presidente al hacer un negocio que le genera buena publicidad a Trump podría ser una manera de "ablandar" a las agencias regulatorias en el futuro.

2. Buscar acceso a firmas tecnológicas estadounidenses

Japón ya no es en realidad el centro de innovación y tecnología que alguna vez fue, asegura Marc Einstein, de la firma consultura Frost & Sullivan.

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Image caption Softbank compró a la británica ARM a comienzos de año.

Einstein cubre el sector desde Tokio, y asegura que "Japón se ha quedado atrás en tecnología".

En ese sentido, estar en Estados Unidos y tener un pie en el sector le daría a Masayoshi Son acceso a la tecnología de Silicon Valley y, más importante aún, a lo que la gente ahí está pensando y haciendo, así como al futuro del internet de las Cosas.

3. Amigos multimillonarios

Es dificil ignorar la evidente camaradería que existe entre los dos hombres. "Ambos son multimillonarios, rebeldes y apostadores", asegura Einstein.

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Image caption Los dos magnates han mostrado química personal.

"Puedo imaginarlos sentados y teniendo una discusión positiva".

Según Einstein, los dos magnates "se entienden y hablan el lenguaje del otro", lo que sugiere que ambos comprenden el significado de un buen negocio.

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