El momento de la evolución que puede explicar los comunes dolores de cadera, hombros y rodilla

  • 27 diciembre 2016
Hombre con dolor Derechos de autor de la imagen Thinkstock
Image caption ¿Te duele la rodilla? No estás solo.

¿Eres una de esas tantas personas que sufre de dolores de hombros, cadera o rodillas? La razón puede ser más antigua de lo que te imaginas.

Científicos de la Universidad de Oxford creen que vestigios de la evolución podrían ayudar a explicar por qué los humanos sufrimos con tanta frecuencia esos dolores.

Y si las tendencias detectadas continúan, predicen que los humanos del futuro tendrán aun más riesgos de padecerlos.

Los científicos estudiaron 300 especímenes de distintas especies en un periodo de 400 millones de años para ver cómo los huesos fueron cambiando sutilmente a través de los milenios.

Los cambios se produjeron a medida que el hombre empezó a andar derecho sobre dos piernas.

Otros investigadores han detectado rasgos similares en los humanos.

Y han encontrado que algunas personas con tendencia a sufrir dolores en la parte baja de la espalda, por ejemplo, podrían tener espinas dorsales con forma más similar a la de nuestro pariente simio más cercano, el chimpancé.

Una "extraña disposición"

El doctor Paul Monk, que dirigió la investigación en el Departamento Nuffield de Ortopedia, Reumatología y Ciencias Muscoesqueléticas, estaba interesado en explorar por qué los pacientes que llegaban a su clínica lo hacían con similares problemas ortopédicos.

Derechos de autor de la imagen Science Photo Library
Image caption Huesos del esqueleto de Lucy, homínida de hace 3,2 millones de años.

"Vemos algunas cosas con mucha frecuencia en las clínicas hospitalarias, dolor en el hombro que sube hacia arriba, dolor en la parte delantera de la rodilla, artritis de cadera, y en gente más joven vemos que algunas articulaciones tienen una tendencia a salirse del sitio".

"Nos preguntamos cómo demonios hemos acabado con esta extraña disposición de huesos y articulaciones que permite que la gente tenga estos problemas", explica.

"Y nos dimos cuenta de que la forma de responder esto es mirar hacia atrás, a través de la evolución".

El equipo tomó escáneres detallados de unos 300 especímenes guardados en el Museo de Historia Natural en Londres, en Oxford y en la Smithsonian Institution de Washington.

Al juntar todos los datos, pudieron crear una biblioteca de modelos en 3D, y ver cambios en las formas de distintos huesos a través de millones de años.

Image caption La evolución del hueso del fémur a lo largo del tiempo.

A medida que las especies pasaron de moverse sobre cuatro piernas a pararse sobre dos, por ejemplo, los investigadores dicen que el llamado cuello femoral se hizo más ancho para poder soportar el peso adicional.

Y los estudios muestran que cuanto más ancho es el cuello femoral, más probabilidades hay de desarrollar artritis.

Los científicos aseguran que esta es una posible razón de por qué los humanos son susceptibles a sufrir tanto dolor de cadera.

El equipo usó luego sus datos para intentar imaginar cómo serán los huesos humanos dentro de 4.000 años, aunque admiten que hay muchas incertidumbres que no pueden ser tenidas en cuenta hoy en día.

"Lo interesante es que si intentamos trasladar estas tendencias hacia el futuro, la forma que viene es la de un cuello todavía más ancho, y por lo tanto una evolución hacia más y más artritis".

En el hombro, los científicos vieron que el hueco natural por el que pasan normalmente los vasos sanguíneos y los tendones, ha ido estrechándose a lo largo del tiempo.

Y eso hace que sea más difícil para los tendones moverse, y puede ayudar a explicar por qué algunas personas sienten dolor cuando estiran el brazo hacia arriba.

Image caption La forma del hombro cambiando con el paso del tiempo.

Con estas predicciones, los investigadores sugieren que los reemplazos de articulaciones en el futuro tendrán que ser rediseñados para acomodar estos cambios en las formas.

Pero no todo son malas noticias: un buen tratamiento de fisioterapia y una buena postura pueden mitigar los problemas de cómo estamos diseñados.

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