"Exploren sus pasiones (...) cometan errores, les está permitido", la emotiva carta de las hijas de Bush a las hijas de Obama

Jenna y Barbara Bush y Malia y Sasha Obama Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Jenna y Barbara Bush en 2012 y Malia y Sasha Obama en 2016.

"Malia y Sasha, hace ochos años en un frío día de noviembre, las recibimos en las escaleras de la Casa Blanca.Vimos tanto la luz como la cautela en sus ojos mientras contemplaban su nuevo hogar".

Así comienza la emotiva carta que las hijas del expresidente de Estados Unidos George W. Bush, Jenna y Barbara, le escribieron a las hijas del saliente presidente, Barack Obama.

"Dejamos nuestros trabajos en Baltimore y Nueva York, y viajamos a Washington para enseñarles la casa, para mostrarles el Dormitorio Lincoln y las habitaciones que llegaron a ser nuestras, para presentarles a todas las personas -los floristas, los jardineros y los mayordomos- quienes se dedicaron a hacer de esta casa histórica un hogar", continúa.

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Image caption Llegaron a la Casa Blanca siendo unas niñas. Se quedaron ocho años.

Barbara Bush es cofundadora y directora ejecutiva de Global Health Corps y Jenna Bush es reportera del programa de la televisión estadounidense Today.

Más adelante, en la misiva publicada en la revista Times, las mellizas escribieron:

"En ocho años, ustedes han hecho mucho. Han visto mucho. Se pararon en la entrada de la celda en Robben Island donde estuvo encarcelado por décadas Nelson Mandela, sus brazos estaban entrelazados a su padre".

"Viajaron a Liberia y Marruecos con su madre para hablar con jovencitas sobre la importancia de la educación, jovencitas que se vieron en ustedes, en sus padres, vieron en lo que se podían convertir si continuaban estudiando y aprendiendo.

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Image caption La familia Bush durante la juramentación presidencial en enero de 2005.
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Image caption Malia y Sasha en la primera toma de posesión de su padre, en 2009.
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Image caption Y en la segunda toma posesión en 2013.

"Asistieron a cenas de Estado, hicieron excursiones en parques nacionales, conocieron líderes internacionales y consiguieron reírse de las bromas de su padre durante el perdón presidencial del pavo del Día de Acción de Gracias, todo eso mientras eran niñas, iban a la escuela y hacían amigos.

"Las hemos visto crecer de niñas a mujeres jóvenes impresionantes con gracia y tranquilidad. Y a lo largo de todo eso, se tenían la una a la otra. Como nosotras.

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Image caption Michelle Obama en un viaje oficial con sus hijas a Italia.

"Están a punto de unirse a otro enrarecido club, el de los exprimeros hijos, una posición que ustedes no buscaron y que no tiene directrices. Pero ustedes tienen mucho que anhelar. Estarán escribiendo la historia de sus vidas más allá de la sombra de sus padres famosos, aunque siempre llevarán con ustedes las experiencias de los últimos ocho años.

"Nunca olviden la gente maravillosa que trabaja en la Casa Blanca".

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Image caption Como Malia y Sasha, Jenna y Barbara acompañaron a sus padres a muchos viajes.

En su carta, las hermanas Bush evocan sus recuerdos de Nancy, la florista de la Casa Blanca, y aseguran que aún están en contacto con el personal del Servicio Secreto que se les asignó para cuidarlas.

"Ellos fueron parte de nuestro crecimiento: estuvieron en las primeras citas, los primeros días e incluso un compromiso matrimonial y una luna de miel. Sabemos que no siempre fue fácil -ustedes dos y nosotras dos éramos adolescentes seguidas por hombres con mochilas- pero ellos paralizaron sus vidas por nosotras", recuerdan.

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Image caption "(...) consiguieron reírse de las bromas de su padre durante el perdón presidencial del pavo del Día de Acción de Gracias", dice la carta de las hermanas Bush.
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Image caption Y no dejaron de reírse.

"Disfruten la universidad. Como la mayor parte del mundo lo sabe, nosotras lo hicimos. Y ustedes no volverán a tener el peso del mundo en sus jóvenes hombros. Exploren sus pasiones. Aprendan a conocerse. Cometan errores, se les está permitido.

"Continúen rodeándose con amigos leales que las conocen, que las adoran y que las protegerán ferozmente. Quienes las juzgan, no las aman y sus voces no deberían tener ningún peso. Sus propios corazones es lo que importa".

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Image caption Las hermanas Bush les escribieron a las hijas de Obama: "Los viajes con nuestros padres nos enseñaron más que cualquier clase. Nos abrieron los ojos a nuevas personas así como a nuevas culturas e ideas".

"Tomen todo lo que han visto, la gente que han conocido, las lecciones que han aprendido, y permitan que todo eso ayude a guiarlas a dar un cambio positivo.

"No tenemos duda de que lo harán. Los viajes con nuestros padres nos enseñaron más que cualquier clase. Nos abrieron los ojos a nuevas personas así como a nuevas culturas e ideas".

Jenna y Barbara Bush cuentan en su misiva que conocieron a trabajadores del sector de la manufactura en Michigan, maestros en California, doctores atendiendo pacientes en la frontera birmana, niños que hacían fila en las calles de Kampala solo para ver al presidente de Estados Unidos, y niños con VIH esperando por recibir los fármacos antirretrovirales.

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Image caption Jenna junto a su madre, Laura, en un un hospital en Ruanda en 2005.

"Una niña diminuta que vestía un vestido color lavanda, el más elegante que tenía, se veía joven, pero no lo era. Era pequeña porque estaba enferma. Su madre reconoció que quizás no viviría para ver los fármacos surtir efecto, pero sus hermanos y hermanas sí lo harían.

"Tras conocer a esta niña, Barbara regresó a la escuela y cambió su carrera y su vida.

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Image caption Jenna y Barbara Bush en un evento a favor del desarrollo de las mujeres en 2016.

"Han pasado por la increíble presión de la Casa Blanca. Han escuchado las duras críticas a sus padres de personas que nunca los habían conocido. Estuvieron firmes en momentos en que sus preciosos padres quedaban reducidos a titulares.

"Sus padres, quienes las pusieron a ustedes primero y quienes no solo les mostraron sino que les dieron el mundo. Como siempre ellos estarán con ustedes cuando comiencen su nuevo capítulo. Y nosotras también".

Con esas palabras termina la carta.

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