La enfermera que cambió de carrera para dedicarse a atrapar caimanes de 4 metros

Christy Kroboth kissing a captured alligator Derechos de autor de la imagen Christy Kroboth

Christy Kroboth renunció a su carrera como enfermera dental para enfocarse en animales con muchos más dientes que los seres humanos: los caimanes.

Cuando comenzó a entrenarse para capturar caimanes era la única mujer en la clase, pero eso la motivó todavía más para demostrar que era capaz de saltar sobre uno de estos animales, muchas veces de su tamaño o más grandes, para cerrar sus mandíbulas con una cinta.

Kroboth compartió su historia con la BBC:

"Cuando obtuve mi licencia, solo hacía esto como un pasatiempo. Me iba a trabajar como asistente dental y atrapaba a mis caimanes en el tiempo libre.

Pero me hice conocida por atrapar vivos a los animales, así que ahora hago esto como un trabajo de tiempo completo.

He sido una verdadera amante de los animales durante toda mi vía. Y la culpa es de mi madre.

Cuando éramos pequeños, ella era la que detenía su auto, se estacionaba y ayudaba a tortugas o patos a cruzar la carretera.

Image caption Tras los reportes de que un grupo de golfistas estaba maltratando a este enorme caimán, llamaron a Kroboth para que lo capturara en Houston.

Donde vivo en el sur de Texas, tenemos muchos caimanes y hay grandes comunidades que tienen estanques artificiales con caimanes adentro.

Los propietarios de las casas de esa zona temían que estos animales atacaran a sus hijos o cazaran a sus perros, pero en los últimos 100 años solo ha muerto una persona a manos de un caimán, así que todo es superstición.

Estos animales han estado en el mundo desde los dinosaurios. Son fantásticos para el ecosistema, mantienen la vida acuática en armonía. Y de hecho, son muy tímidos y no quieren herir a nadie.

Pero mucha gente los ve como monstruos. Cuando me di cuenta de esto pensé, '¿qué puedo hacer para cambiar esta mentalidad'?

No puedes simplemente salir y atrapar a un caimán, porque estos están protegidos por el estado aquí en Texas. Debes tener una licencia especial y un permiso.

Me registré para ser una cazadora de caimanes y para conseguirlo tuve que realizar un entrenamiento muy completo.

Era la única mujer en el grupo y también la más joven.

Aprendimos sobre la normativa y las regulaciones, y luego el instructor nos dijo: 'Ok, ya aprobaron la parte del papeleo, ahora vayamos a la acción'.

Nunca en mi vida había tocado un caimán, y por un segundo pensé: 'No puedo hacer esto'.

Llamé a mi madre y le dije que no podía hacerlo. Obviamente, me contestó: '¡Vente a casa ya, no lo hagas!'.

Pero algo me dijo: 'Tengo que hacerlo, no solo por los caimanes sino para demostrarles a estos muchachos que puedo'.

Derechos de autor de la imagen Christy Kroboth
Image caption A veces, cuando los caimanes son pequeños, Kroboth los sube a su camioneta.

Corrí al estanque, atrapé al caimán, le cerré la mandíbula con una cinta y aprobé el examen. Fue uno de los momentos más felices de mi vida y la adrenalina que sentí duró todo el día.

El más grande que he atrapado medía cuatro metros y pesaba más de 408 kilogramos. Yo peso 54 kilos, así que me sobrepasaba bastante.

El animal estaba ciego y perdido en un estacionamiento, no podía encontrar su camino de vuelta al agua.

Usualmente los capturamos sujetando sus mandíbulas con ambas manos. Una vez que te sientes lo suficientemente cómodo, sueltas una mano para buscar la cinta en tu bolsillo y así cerrarle la boca.

Debes moverte rápido.

Pero este caimán era tan grande que mis manos no alcanzaban a rodear su mandíbula.

Traté de llamar a unos compañeros para que me ayudaran, pero eran las seis de la mañana y ninguno me contestaba.

Pude convencer a un policía a que me ayudara, pero no funcionó.

El truco era poner todo tu peso y sentarte encima del animal. Pero el policía no lo hizo sino que danzó alrededor del caimán, como cualquier persona sin entrenamiento haría.

Me di cuenta de que la estrategia no iba a funcionar. Me puse de pie para retroceder, pero el caimán me golpeó con la cola y me hizo caer justo al lado de su mandíbula.

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Christy Kroboth y un policía intentaron atrapar al caimán.

Llevábamos horas tratando de capturarlo sin éxito, así que tuve que tomar la decisión de llamar a un guardabosques.

Estaba triste porque los guardabosques usualmente no los atrapan, sino que los matan.

Pero no hizo falta que llegara.

Me llené de energía y pude sujetar sus mandíbulas con el brazo hasta envolverlas con cinta con mi mano derecha.

Era tan grande que tuvimos que pedir prestado un montacargas para levantarlo.


El caimán estadounidense (Alligator mississippiensis)

  • Ha habitado en Norteamérica por más de ocho millones de años
  • Se alimenta de pescado, anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos
  • Tiene un peso promedio de 360 kilogramos y mide unos cuatro metros

Creo que es muy importante que eduquemos a todo el mundo acerca de los animales que pueden habitar en su patio trasero y los ayudemos a entender que todos podemos vivir en armonía.

Tengo tres caimanes "educadores". Sus nombres son Cam, Taylor y Halo.

Los llamamos así porque los llevamos a las escuelas para enseñarles a los niños y maestros sobre seguridad en torno a estos animales.

Trabajo con ellos todos los días de mi vida, y como están acostumbrados no nos ven como una amenaza. Hasta pueden sentarse conmigo en el sofá a ver televisión.

A veces, cuando atrapo a algún caimán, alguna persona muy asustada cambia de opinión. Puede que me digan '¡Oh! Ahora entiendo su importancia. Me agrada, pongámosle nombre'.

Por eso es que me levanto cada día a hacer lo que hago".

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