De la guerra a la alfombra roja: el duro recorrido de una refugiada siria cuya historia estaba nominada a un Oscar

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Image caption Diplomáticos alemanes estaban esperando a Hala en el aeropuerto de Los Ángeles y el paso por migración fue relativamente sencillo.

"A veces envidio a los muertos, porque ya han encontrado un lugar donde establecerse".

Son palabras de Hala Kamil, mujer siria que hace dos años abandonó junto a sus cuatro hijos la castigada ciudad de Alepo y, tras una corta estancia en Turquía, se estableció en Alemania, país que los acogió como refugiados.

Desde la pequeña ciudad alemana de Goslar, Hala ha llegado hasta Los Ángeles, donde este domingo acudió a la 89ª edición de los Oscar.

El documental que cuenta su historia, Watani: My Homeland ("Watani: mi patria"), aspiraba a una estatuilla, que finalmente fue para el trabajo White Helmets ("Cascos Blancos"), también centrado en Siria.

BBC Mundo habló con ella y con el director de la película, Marcel Mettelsiefen.

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Image caption Este marzo la guerra en Siria cumple 6 años. Cuando Hala y los niños se fueron de Alepo, la ciudad estaba asediada y en ruinas.

Sin problemas en la frontera

La entrada de Hala Kamil a Estados Unidos fue sorprendentemente fácil y rápida.

La orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por la que se restringe el ingreso al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, puso en riesgo su viaje.

Sin embargo, tras el fallo judicial que dejó en suspenso la orden, Hala decidió asistir a la gala, a diferencia del director iraní Asghar Farhadi, que con su ausencia quiere mostrar su rechazo a las políticas de Trump.

"Quería estar aquí para hablar, para que la gente entienda lo que está pasando con mi país y con la población", le dice Hala a BBC Mundo.

"Es algo muy importante, no por mí sino por mucha gente que está sufriendo con esta vida y esta guerra".

"Para mí es suficiente poder llegar a este lugar con tanta gente famosa. Creo que muchos entenderán la verdad y entenderán mi mensaje".

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Image caption El alemán Marcel Mettelsiefen, director de "Watani: My Homeland", dice que Hala es una mujer muy fuerte con una misión.

Para el director del documental el hecho de tener a Hala Kamil en la gala de los Oscar es necesario: "Ella siempre dice que se cubre el cabello pero no el cerebro ni la boca".

"Creo que, sobre todo en estos tiempos con tantas realidades y verdades paralelas, conducir un tema complejo hacia una historia emocional quizás haga que la gente lo pueda entender", explica Mettelsiefen en conversación con BBC Mundo

Sacrificio por la revolución

El documental Watani: My Homeland sigue a Hala y sus cuatro hijos: Hammopudi, Helen, Farah y Sara, desde junio de 2013 hasta finales de 2015.

Al principio, el esposo de Hala y padre de los niños, Abu Ali, todavía estaba con ellos.

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Image caption Hala, Abu Ali y los niños vivían en primera línea de guerra en Alepo, la única familia en una zona castigada por las bombas que en el pasado fue un bullicioso barrio residencial.

Era comandante del Ejército Libre Sirio y en la película lo vemos combatiendo y consciente de la situación en la que ha puesto a su familia.

"Soy responsable de destruir el futuro de mis hijos, los he sacrificado por la revolución", afirma Abu Ali ante la cámara.

Mettelsiefen había seguido de cerca el inicio del conflicto sirio, que en marzo cumple 6 años.

Pudo viajar al país antes de que la guerra se agravara e hizo muchos contactos, entre los cuales estaba Ali.

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Image caption Marcel Mettelsiefen cuenta sobre Hala Kamil: "Ella siempre dice que se cubre el cabello pero no el cerebro ni la boca".

El realizador alemán quería hacer un documental sobre lo que sucedía en Siria desde los ojos de un niño y le preguntó al combatiente si conocía menores a los que pudiera grabar.

"Los únicos niños que hay aquí son mis propios hijos", respondió Ali.

Para Mettelsiefen fue muy especial que le presentara a sus hijos y su esposa, y sobre todo, que dejara que los grabara y acompañara.

"Me impresionó la forma de ser de esos niños, esa forma de abrirse en los momentos más bonitos, preciosos e íntimos", cuenta el director.

Corría el año 2013 y la situación se puso especialmente difícil con los secuestros a reporteros y periodistas gráficos, por lo que Mettelsiefen se tuvo que marchar.

Cuando regresó a Alepo un año después, la situación de la familia había cambiado totalmente.

Una huida dolorosa

En noviembre de 2013, miembros del autodenominado Estado Islámico se llevaron a Ali.

Nadie lo ha visto desde entonces.

Para Hala y los niños, no había razones para quedarse en Alepo, una ciudad asediada y en ruinas.

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Image caption Hala y sus hijos intentan construir una nueva vida en Alemania sin olvidarse de su patria.

La mujer decidió abandonar su país para comenzar una nueva vida en Alemania, pasando por Turquía.

"Aunque sea en una tumba, (los muertos) al menos no tienen que preocuparse por dónde vivir", dice Hala en el documental mientras avanza con sus hijos en un campamento turco lleno de barro.

Nueva vida en Alemania

Tras unos meses de espera en Estambul, la familia recibió los pasaportes y en abril de 2015 emprendió viaje hacia Goslar, una ciudad medieval alemana en la que están construyendo su nuevo presente.

"Tenía miedo de lo que podían pensar de nosotros, por ser musulmanes", indica Hala, que añade que le dijo a Mettelsiefen que si percibía odio o rechazo en Alemania, prefería regresar a la guerra.

"Pero la gente es muy amistosa y agradable, incluso me entienden cuando hablo en árabe, por mis ojos, mis expresiones, sienten lo que quiero expresar", le cuenta Hala a BBC Mundo.

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Image caption En 2015 Alemania recibió el mayor número de nuevas solicitudes de asilo de toda Europa: más de 476.000.

Para ella, estar en Los Ángeles y asistir a los Oscar es como un sueño, pero no necesariamente en el mejor de los sentidos.

"Todo esto está siendo como un sueño del que quiero despertarme", reflexiona.

Hala y Abu Ali veían la ceremonia de los Oscar en televisión desde Siria, antes de que la vida tomara este rumbo trágico e inesperado.

"Cada año nos quedábamos despiertos en la habitación para ver los Oscar", evoca.

"A él le importaban mucho, luego se iba a trabajar sin dormir. Si yo me quedaba dormida él me contaba todo lo que había pasado, se los conocía a todos".

Estar en Los Ángeles sin él llena a Hala de una profunda tristeza.

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Image caption Los hijos de Hala son los que más rápidamente se han adaptado a la nueva vida.

"Él es la razón de todo esto".

Pero cambia el gesto y asegura que, por lo demás, está más optimista: "Los niños van a la escuela, hablan alemán como los de allí, traducen para mí".

"Están felices, se sienten seguros, pueden hacer lo que quieran. Hace unos años no los dejaba solos, tenían que estar siempre conmigo porque me daba miedo que les cayera una bomba, no podían jugar o salir solos".

¿Y cómo está ella?

Aunque en el documental la vemos llorar la ausencia de su esposo, con quien estuvo casada 21 años, e incluso la escuchamos decir que "está muerta desde hace dos años", Hala sonríe y nos dice que todo está bien.

"Siempre estoy rezando y extraño mi patria, mi esposo, mi familia, mis amigos, mi casa", cuenta.

"Después de ese tiempo duro en Siria estaba muy cansada, quería descansar y no ver a nadie, solo tenía tiempo para mis hijos".

"Pero estoy sana y todo está bien para mí, es una nueva vida".

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