La indignación por la muerte de Grizz, el perro "policía" que mataron en un aeropuerto de Nueva Zelanda por interrumpir el tráfico aéreo

Grizz, el perro de raza mixta que mataron en Auckland. Derechos de autor de la imagen Avsec
Image caption El perro antidrogas tenía 10 meses y era de raza mixta.

Grizz tuvo un final triste y su muerte, a manos de las autoridades del aeropuerto en que estaba siendo entrenado, ha causado indignación en Nueva Zelanda.

El perro tenía 10 meses, recibía entrenamiento para trabajar detectando explosivos en el aeropuerto de Auckland y estaba bajo el cuidado del Servicio de Seguridad de la Aviación (Avsec, por sus siglas en inglés).

El portavoz de Avsec, Mike Richards, dijo que alrededor de las 04:30 a. m. hora local (15:30 GMT del jueves) Grizz estaba entrando en un auto de la unidad de perros estacionado en la zona pública del aeropuerto, cuando "algo" lo hizo escapar.

Derechos de autor de la imagen Facebook del aeropuerto de Auckland.
Image caption Uno de los usuarios que se indignó por la muerte de Grizz se pregunta si no pensaron en usar una pistola tranquilizante.

En ese momento, se había abierto una puerta que llevaba al área por donde transitan los aviones para dejar pasar un camión. Grizz logró atravesar esa puerta y llegar a la pista.

La "travesura" del animal impidió el despegue de 16 aeronaves y causó retrasos durante varias horas.

"Intentamos de todo"

Richards, de Avsec, dijo que realizaron un "esfuerzo masivo" para localizar al perro en la oscuridad y durante las dos primeras horas Grizz no pudo ser encontrado.

Cuando finalmente fue ubicado, "no dejó que nadie se le acercara y seguía corriendo por las pistas", contó.

"Intentamos de todo (para atraparlo): comida, juguetes, otros perros, pero nada funcionó", detalló Richards. Agregó que el área era "demasiado amplia y demasiado abierta" como para levantar cercas temporales.

Funcionarios del aeropuerto finalmente ordenaron a la policía disparar a Grizz.

Tranquilizante

La muerte de Grizz causó indignación y un aluvión de comentarios de indignación en la página de Facebook del aeropuerto. Muchos se preguntan por qué no se pudo disparar un tranquilizante al animal.

Un vocero del aeropuerto dijo que "no había pistolas tranquilizadoras en el aeropuerto y la policía tampoco las tenía".

El portavoz añadió que esos dispositivos serán parte de la revisión del incidente que realizará Avsec.

Derechos de autor de la imagen Facebook del aeropuerto de Auckland.
Image caption Otra usuaria cree que definitivamente hubieran podido conseguir una pistola tranquilizante. "¿A quién le importa si unos cuantos vuelos se retrasan?", se pregunta. "Ahora tienen que entrenar a otro perro para reemplazar al pobre Grizz".

La organización de derechos de los animales de Nueva Zelanda Safe se declaró "horrorizada por el asesinato innecesario de este perro".

"Se debió usar una pistola tranquilizante. Si no tenían una, hubieran podido pedirla al zoológico de Auckland", dijo un representante de Safe, según el periódico New Zeland Herald.

Sin embargo, Callum Irvine, jefe de servicios veterinarios de la Asociación Neozelandesa de Veterinarios, dijo al sitio web Stuff que tranquilizar a un animal era complejo.

"No hay acceso fácil a las pistolas tranquilizadoras en Nueva Zelanda e incluso si las autoridades hubieran conseguido una, hay otros factores, como la distancia a la que está el animal, su peso, edad y la cantidad de adrenalina que segrega su cuerpo", explica.

Advirtió que "un animal parcialmente sedado puede sentirse aún más angustiado y temeroso, y convertirse en un peligro aún mayor para los que lo rodean".

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