La curiosa y rentable afición de Adrian Fisher, uno de los diseñadores de laberintos más conocidos en el mundo

Adrian Fisher Derechos de autor de la imagen Adrian Fisher
Image caption Adrian Fisher ante uno de sus laberintos de espejo.

¿En qué momento decides dedicar tu vida a construir laberintos?

Adrian Fisher es el diseñador de este tipo de estructuras más importante del mundo. Desde 1979 ha creado más de 700 en 32 países diferentes.

"Me encanta mi trabajo", dice Fisher, de 65 años.

"Soy como un niño grande, que se dedica a crear cosas con las que las personas pueden jugar todo el día. ¿A quién no le gustaría dedicarse a ello?".

El señor Fisher ha pasado los últimos 38 años diseñando laberintos de todas las formas y tamaños desde su estudio de Dorset, situado en el suroeste de Inglaterra,

Aunque la gente demanda principalmente los clásicos de setos recortados, Fisher ha convertido campos de maíz en gigantescos laberintos y ha diseñado numerosos formados por cientos de espejos.

Ningún proyecto es sencillo, reconoce.

Los encargos demasiado pequeños o extravagantes no existen.

Pero, ¿cómo se convierte alguien en diseñador?

En el caso de Adrian Fisher, fue un golpe de suerte.

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Image caption Los laberintos de seto necesitan crecer durante años antes de poder ser inaugurados.

Contable primero

Construyó su primer laberinto con su padre cuando aún era un niño. Lo hicieron en el jardín para entretenerse.

"Nunca imaginé que podría acabar dedicándome a ello profesionalmente", reconoce.

De hecho, trabajó los primeros años de su vida laboral en la contabilidad.

Aunque siguió diseñando laberintos en su tiempo libre, su vida cambió a los 27 años, cuando conoció a la actriz británica Elizabeth Brunner y esta le encargó la construcción de uno para el jardín de su casa de Oxfordshire.

Conocida como Greys Court, la propiedad fue donada en 1969 por la familia de la actriz a la Fundación Nacional para Lugares de Interés Histórico, una organización conservacionista británica.

Una vez finalizado el proyecto, Fisher decidió dejar el mundo de la contabilidad y centrarse en su afición.

Su compañía actual, Adrian Fisher Design, cuenta con 4 empleados permanentes y otros 15 temporales, entre los que hay ilustradores, diseñadores y constructores.

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Image caption Adrian Fisher Design construye laberintos de todas las formas y tamaños.

En las últimas décadas, la evolución de la tecnología y, sobre todo, la llegada de internet han facilitado mucho el trabajo de Fisher.

"Como colaboro con animadores españoles y diseñadores asiáticos, herramientas como Skype me han hecho el día a día más fácil. Es como si estuviéramos sentados en la misma habitación", explica.

"Además, la tecnología me ha permitido conectar con colaboradores de todo el mundo y acceder a los mercados asiático y estadounidense".

"Esto nos ofrece flexibilidad para poder ajustar nuestros plazos y métodos de producción dependiendo del proyecto. La fabricación local, además, reduce al mínimo los aranceles que tenemos que pagar en algunos mercados".

El precio de los laberintos varía dependiendo de su forma y tamaño.

Mientras que algunos encargos para periódicos o revistas pueden estar por debajo de US$130, el coste de proyectos más grandes en los que ha trabajado Adrian Fisher puede dispararse hasta superar el millón de dólares.

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Image caption Los laberintos de Adrian Fisher Design están por todo el mundo, como este en la República Checa.

Además de dinero, para tener un laberinto hace falta paciencia, sobre todo si el elegido está realizado en un bosque de setos.

Y es que los macizos de vegetación pueden tardar varios años en crecer.

Un ejemplo de ello es el laberinto del Palacio Scone de Escocia. En su caso, las hayas con las que se construyó necesitaron 7 años para alcanzar la altura deseada por Fisher.

Negocio internacional

Más del 90% de los clientes de Adrian Fisher Design están fuera del Reino Unido.

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Image caption Fisher trabaja con animadores españoles y diseñadores asiáticos.

En lo que se refiere a la competencia, la compañía británica tiene cerca de 20 rivales en el mercado.

"Aunque muchos de ellos concentran su negocio en un tipo de laberinto. Nosotros, por el contrario, diseñamos muchos diferentes".

Antes de convertirse en el diseñador de referencia Adrian Fisher rompió varios récords. Entre ellos, el del laberinto más largo creado jamás en un campo de maíz, logrado en 6 ocasiones por su compañía.

Otro de sus laberintos, el de seto Mariposa erigido en la ciudad china de Ningbo, se convirtió a principios de este año en el más largo jamás creado con una superficie de 33.505 metros cuadrados y una longitud total de 8,38 kilómetros.

Una de sus competidores, la diseñadora Ania Choroszczynska, fundadora de la agencia de londinense Anya Fennet Design, asegura que Fisher ha llevado los laberintos "a otro nivel".

"En Adrian Fisher Design entienden las necesidades y las demandas de los clientes y crean diseños que provocan admiración", sentencia Choroszczynska.

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Image caption La compañía de Fisher ha logrado numerosos récords relacionados con la construcción de laberintos.

Sus laberintos, sin embargo, también pueden provocar pánico, algo que Fisher entiende.

Cuando se inauguró en 1988 el laberinto de árboles de tejo que construyó en el Castillo de Leeds, en la ciudad inglesa de Kent, Fisher guió por el recorrido a un cortejo real en el que se encontraba la princesa Alexandra, prima de la reina Isabel II.

De repente, Adrian Fisher se perdió.

"Yo seguí confiado, guiando al grupo como si no pasara nada hasta que quedamos atrapados. Por suerte, supe encontrar la salida".

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