Del Empire State de Nueva York al rascacielos Shard de Londres: 5 inversiones emblemáticas que demuestran la ambición global de Qatar, la nación árabe sumida en una crisis diplomática con sus vecinos

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Image caption Qatar tiene la renta per cápita más alta del mundo: US$129.112 anuales.

Si se considera que en Qatar viven más de 2,3 millones de personas, pero sólo 290.000 son ciudadanos, entonces uno de cada 10 qataríes es millonario.

Pero incluso si se cuenta a toda la población, Qatar es el país con la renta per cápita más alta del mundo: US$129.112 anuales, según el Fondo Monetario Internacional.

Ahora la nación árabe se encuentra sumida en una importante crisis diplomática, después de que seis países cortaron relaciones diplomáticas con ella, acusándola de estar creando inestabilidad en la región.

Arabia Saudita, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Libia acusan al país de apoyar a grupos terroristas, incluyendo el autodenominado Estado Islámico (EI) y al Qaeda, lo que es negado categóricamente por Doha.

La fortuna que atesora Qatar procede, sobre todo, del gas natural, producto del que Qatar es el primer exportador a nivel global y tercero en reservas.

Pero el país también puso en marcha hace unos años una transformación estructural destinada a reducir su dependencia en el gas natural y diversificar su economía.

Y sus vistosas inversiones dan una buena idea de lo ambiciosa que es la pequeña península y su interés por hacerse cada vez más visible en el plano internacional.

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Image caption El jeque Tamim bin Hamad Al Than, actual emir de Qatar, en una foto reciente con Donald Trump.

Para manejas esas inversiones, las autoridades del país crearon en 2005 Qatar Investment Authority (QIA), un fondo soberano de titularidad pública especializado en inversión internacional que posee el 100% de Qatar Holding, el vehículo inversor del país, y el 50% del Banco Nacional de Qatar.

Y aunque también le apuesta al país, el fondo QIA -que desde 2009 recibe entre US$30.000 y US$40.000 millones anuales por parte del estado- invierte sobre todo en los principales mercados internacionales: Europa, Estados Unidos y Asia-Pacífico.

Aquí algunas de las más vistosas inversiones de Qatar.

1. Inmuebles: del Shard al Empire State

El fondo soberano QIA parece tener un interés especial en el sector inmobiliario de Londres.

Esto lo ha llevado a invertir más de US$16.000 millones en infraestructuras, propiedades y bancos de la capital británica durante la última década.

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Image caption Vista de The Shard, el edificio más alto de Gran Bretaña.

Muestra de ello fue la compra por valor de US$906 millones de una parte del Parque Olímpico de Londres.

Pero además, el estado qatarí es dueño de The Shard, el rascacielos más alto de Gran Bretaña (y cuarto de Europa).

Y el país árabe también es propietario del mítico almacén Harrods y dela antigua embajada de EE.UU. en Londres, que adquirió en 2009 por US$664 millones.

Qatar, sin embargo, también invierte fuera de Gran Bretaña.

En agosto de 2016 el QIA compró US$622 millones en acciones del Empire State Realty Trust, la sociedad de inversión inmobiliaria dueña del Empire State Building y otros edificios en Nueva York.

2. Banca: Barclays y Credit Suisse

QIA también es el principal accionista externo del banco británico Barclays.

El fondo de inversión qatarí llegó a contar con algo más del 6% de las acciones del banco británico, pero en 2009 su subsidiaria Qatar Holding vendió 35 millones de acciones, lo que redujo su participación en la entidad hasta un 5,8%.

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Image caption En la actualidad, Qatar posee casi el 6% de las acciones de Barclays.

Ese mismo año, Qatar y Barclays cerraron un acuerdo mediante el cual el estado árabe se comprometió a invertir US$250 millonesen el fondo de recursos naturales del banco británico.

QIA, además, tiene el 6,17% de las acciones de Credit Suisse.

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Image caption Qatari Diar compró la sede de Credit Suisse en Londres por US$517 millones.

Y para consolidar su participación en este banco suizo, la empresa inmobiliaria estatal Qatari Diar -fundada por la QIA en 2005- compró la sede del banco suizo en el barrio londinense de Canary Wharf.

El precio de la operación ascendió a US$517 millones.

3. Deportes: un Mundial y el Paris Saint Germain

Estamos "en contacto regular con Qatar", dijo ayer la FIFA después de que Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Yemen y Maldivas anunciaran la ruptura de relaciones con el país, sede del mundial de fútbol de 2022.

Qatar 2022 es el centro de una calculada estrategia destinada a poner al país en la órbita internacional a través del deporte.

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Image caption FIFA: "Estamos en contacto regular con Qatar".

Además de haber convertido a Qatar en el primer país árabe que acogerá la máximo competición internacional de fútbol, la estrategia pasa por organizar multitud de eventos deportivos en territorio qatarí.

A lo largo de 2017 Qatar organizará 72 competiciones, 39 de ellas internacionales, entre las que destacan la Copa del Mundo de Gimnasia Artística o la Diamond League de Atletismo de Doha.

Asimismo, la QIA ha tratado de diversificar sus inversiones entrando en el mundo del patrocinio futbolístico.

Aunque durante años trató de adquirir un club de fútbol de la Premier League inglesa, las negociaciones con clubes como el Everton o el Manchester United nunca llegaron a buen puerto.

Ante las dificultades encontradas en Gran Bretaña, entre 2011 y 2012 laQIA se convirtió enel único accionista del Paris Saint-Germain.

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Image caption El presidente del Paris Saint Germain, Nasser Al-Khelaïfi, es la cara visible de Qatar Sports Investments.

Su actual presidente y propietario, Nasser Al-Khelaïfi, es la cara visible de Qatar Sports Investments (filial de QIA), preside la Federación Qatarí de Tenis y la cadena de televisión de pago Bein Sports, filial de Al Jazeera y propietaria de los derechos de retransmisión de numerosas competiciones deportivas en varios países.

Y, claro está, muchos también están acostumbrados a ver el nombre de Qatar en la camiseta del FC Barcelona, gracias al patrocinio de Qatar Airways.

4. Aerolíneas: Qatar Airways (y un poquito de Iberia y British)

La capital de Qatar, Doha, es uno de los centros de conexión internacional más importantes de Oriente Medio.

La culpa de que se haya convertido en un destino clave para las líneas aéreas de todo el mundo la tiene, sobre todo, la aerolínea estatal qatarí, Qatar Airways.

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Image caption Qatar Airways posee el 9,9% del holding IAG, propietario de Iberia y British Airways.

Fundada por la familia real en 1993, Qatar Airways cuenta con más de 20.000 empleados y une más de 125 destinos internacionales desde Doha.

Considerada la segunda mejor aerolínea del mundo -por detrás de Emirates- por la auditora británica Skytrax, Qatar Airways fue, durante cuatro temporadas, patrocinador oficial del FC Barcelona.

En 2015 la aerolínea adquirió un 9,9% del holding IAG, resultado de la fusión de Iberia LAE y British Airways, por US$1.700 millones.

Como resultado de la crisis en Oriente Medio, Qatar Airways anunció ayer la suspensión inmediata de todos sus vuelos con destino a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin hasta nuevo aviso.

La decisión llegó horas después de que la mayoría de aerolíneas del Golfo Pérsico (Etihad, Emirates, Saudia, Air Arabia y FlyDubai) suspendiera sus vuelos a Qatar.

5. Medios de comunicación: el imperio de Al Jazeera

La familia real qatarí es dueña de un imperio mediático.

En 1996, el poderoso emir Hamad bin Jalifa Al Thani -cuya fortuna ronda los US$2.000 millones- aportó US$140 millones para fundar el imperio mediático árabe Al Jazeera, hoy en día propiedad de Qatar Media Corporation.

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Image caption Según Al Jazeera, 310 millones de personas ven el contenido de la televisión qatarí en 100 países del mundo.

Con más de 300 millones de espectadores en todo el mundo, el objetivo de la televisión estatal Al Jazeera es extender la influencia global del país.

En las últimas horas, Arabia Saudita, consciente del poder del grupo mediático, decidió cerrar las oficinas de Al Jazeera en su territorio.

En un comunicado, el ministro de Cultura y Medios de Comunicación saudí justificó su decisión alegando que Al Jazeera "promueve las acciones de organizaciones terroristas" y apoya a los rebeldes hutíes en Yemen.

Asimismo, acusó al medio de comunicación de "intentar dividir a la población de Arabia Saudita".

Un ejemplo de cómo las ambiciones de influencia qataríes son parte de su problema actual.

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