La madre que le ahorró unos US$28 millones al sistema de salud británico

Rebecca y su hijo David Loo Derechos de autor de la imagen SHARON DOORBAR
Image caption David, que ahora tiene 17 años, tuvo que esperar casi cuatro meses por una una ortesis de pie y tobillo.

El detonante fue una operación innecesaria que dejó a su hijo David incapaz de caminar.

Fue esa experiencia la que llevó a la británica Rebecca Loo a movilizarse.

"Estaba furiosa. Me consumía la ira. Pensé: o hago algo o me da una crisis nerviosa", le dijo Rebecca, de Staffordshire, a la BBC.

Ella es una de las 300.000 personas que se han comunicado hasta ahora con un grupo independiente de vigilancia de la salud en Inglaterra.

Su indignación ante el servicio de ortopedia, que falló claramente en la atención a su hijo, hizo que las autoridades acabaran reorganizando totalmente la manera como los niños acceden a las botas, prótesis y abrazaderas que les dan movilidad.

Ahora los niños de Inglaterra no tienen que lidiar con las largas esperas que afectaron a David.

Pero el acceso para los pacientes no es el único beneficio: las autoridades sanitarias del país creen que los cambios introducidos a raíz de la experiencia de Rebecca podrían ahorrarle al sistema 22 millones de libras, el equivalente a unos US$28 millones.

17 semanas tarde

David sufría parálisis cerebral y como consecuencia tenía ciertas anormalidades musculares que le causaron una rotación interna del pie izquierdo.

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Image caption David se quedó inmóvil e incapaz de ir al colegio durante semanas.

Para caminar necesitaba unas botas especiales.

Pero con frecuencia no le entallaban bien o solían llegar con tanto retraso que para cuando las recibían ya le quedaban pequeñas o solo le valían durante unos meses.

Después David sufría de ampollas y heridas en los dedos de los pies mientras esperaba la llegada de una nuevas botas.

En 2009 un cirujano ortopédico recomendó que David fuera enyesado en serie para enderezar el pie.

Inmediatamente después de la operación David necesitaba que le pusieran una ortesis de pie y tobillo para mantenerlos derechos.

Pero tardó 17 semanas en llegar, así que David se quedó inmóvil a los pocos días de la cirugía.

Y eso tuvo un efecto enorme en la vida de este niño de 9 años, tanto para su desarrollo físico como para su bienestar emocional.

Tenía dolor y estaba enfadado.

Un catálogo de ineficacias

"No es que volviéramos a empezar, es que estábamos peor que al principio", dice la madre al pensar en aquellas semanas del postoperatorio.

Derechos de autor de la imagen Healthwatch
Image caption El hijo de Rebeca tuvo que esperar tanto por una abrazadera que al final tuvieron que repetir la operación.

Más tarde, David tuvo que volver a hacerse otra operación compleja, que su madre cree que habría sido innecesaria si el departamento de ortopedia hubiera trabajado adecuadamente.

Hablando con otros padres, Rebecca se dio cuenta de que su experiencia no era única. Otros habían pasado por situaciones similares pero no se había hecho nada para mejorar el sistema.

Así que juntos crearon una carpeta de evidencias, catalogando el terrible funcionamiento del departamento local de ortopedia.

"El servicio estaba descuidado y carecía de la financiación adecuada", describió Rebecca.

"A nadie le preguntaba quién estaba a cargo, nadie se había fijado en la manera en como se comisionaban los servicios", dijo.

Cuenta tu caso

El feedback de Rebecca acabó cambiando la manera en como esos servicios ortopédicos son comisionados, no solo en su área local sino, desde 2014, en toda Inglaterra.

"No haber actuado habría significado darme por vencida", dice ella.

"Yo no quería que otra familia tuviera que pasar por lo mismo que nosotros".

"A menos que escuches a los pacientes no puedes prestar un servicio que satisfaga las necesidades de esos pacientes", afirma.

Ahora, una campaña del grupo de vigilancia Healthwatch England bajo el lema #ItStartsWithYou (#empiezacontigo) quiere destacar que los comentarios que hacen los pacientes pueden marcar una gran diferencia.

"Yo animo a todo el mundo a hablar y a ayudarnos a hacer los cambios que todos queremos ver", dice Imelda Redmond, directora nacional de la organización.

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