Carl Rodrigues, el hombre que creó en su sótano Soti, la multimillonaria empresa de la que probablemente no has oído hablar

Carl Rodrigues Derechos de autor de la imagen Soti
Image caption Rodrigues cuenta que quería dedicarse a hacer algo que le diera placer.

Carl Rodrigues dice que su familia y amigos creyeron que se había vuelto loco.

"Todos pensaron que estaba demente", cuenta. "Decían: '¿qué le pasa? ¿está teniendo un momento hippie?'".

Rodrigues, un exitoso consultor tecnológico, se había despertado un día y había decidido renunciar a su trabajo.

En vez de hacer su lucrativo empleo asesorando a otros, resolvió que se retiraría a su sótano para desarrollar un exitoso producto de computación.

El problema -no menor- es que no tenía ni una sola idea.

Pero a pesar de la preocupación de su esposa y de las críticas de su suegra, que vivía con ellos, él estaba decidido.

Así que en 2001 se encerró debajo de su casa en la ciudad canadiense de Mississauga y empezó a soñar en grande.

"Mi objetivo era ver qué podía producir si hacía algo que me gustara mucho", cuenta.

Después de trabajar "como loco" y a todas horas durante un mes, formuló su primera idea.

Derechos de autor de la imagen Carl Rodrigues
Image caption Rodrigues creó una oficina en su sótano y desde ahí desarrolló Soti.

Pensó en idear un sistema de software que le permitiera a un usuario de teléfono celular controlar su aparato desde una laptop.

Llamó a su empresa Soti.

Las ventas de su sistema comenzaron a crecer lentamente hasta que un día, 12 meses después, recibió una llamada inesperada de una de las cadenas de supermercados más grandes de Reino Unido.

La empresa no quería venderle el sistema a sus clientes sino que quería incorporarlo a sus operaciones, para que sus empleados se pudieran comunicar mejor e intercambiar información.

Rodrigues, quien hoy tiene 55 años y es el ejecutivo jefe de Soti, recuerda: "Aún trabajaba desde mi sótano cuando recibí esa llamada".

"No creo que ellos se dieran cuenta de que estaban hablando con un tipo solo en un sótano así que cuando la persona me pidió hablar con alguien de ventas, hice una pausa y cambié el tono de mi voz", se ríe.

La venta fue un éxito y la empresa hizo una "compra gigante" de 20.000 unidades.

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Image caption Soti se especializa en sistemas de software para telefonía celular.

Desde entonces Soti nunca paró de crecer.

Y aunque la mayoría de las personas nunca escucharon nombrar a la empresa -porque le vende su tecnología a otras compañías y no directamente al público- hoy genera ganancias anuales de US$80 millones.

Esto, a pesar de que Rodrigues nunca usó inversores externos.

Su empresa es 100% propiedad suya y de su esposa.

Soti ha rechazado muchas ofertas de adquisición, incluyendo una de Microsoft en 2006 por una cifra no revelada.

El empresario canadiense afirma que su objetivo es que "Soti crezca lo más posible" en el mundo de la computación.

Nacido en Pakistán en el seno de una familia católica cuyas raíces provenían de la excolonia portuguesa de Goa, en la costa occidental de India, Rodrigues emigró a Canadá junto con sus padres y cuatro hermanos cuando tenía 11 años.

Fue su madre la que decidió abandonar Pakistán. Le preocupaba la creciente inestabilidad política y social en el país a comienzos de los años 70.

"Mi papá era feliz en Pakistán pero mi mamá quería que sus hijos tuviésemos un lugar lindo y seguro donde crecer, y que tuviéramos una buena educación", afirma.

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Image caption Carl (el más pequeño de los varones) se mudó a Canadá desde Pakistán a comienzos de los años ´70.

Como la familia hablaba inglés, Rodrigues cuenta que no tuvo problemas para acomodarse en Toronto.

Incluso le gustaba el clima, tanto más frío al que estaba acostumbrado.

"Moría por ver la nieve", recuerda. "Era esta cosa mágica que nunca había visto".

Tras graduarse de la escuela estudió ciencias de la computación y matemáticas en la Universidad de Toronto.

Luego trabajó por años como consultor, antes de lanzar Soti en 2001.

Hoy la empresa está valuada en más de US$1.000 millones y tiene 17.000 clientes empresariales en todo el mundo.

Emplea a 700 personas en 22 países.

La oficina central pasó del sótano de la casa de Rodrigues a dos edificios en Mississauga, que está en el borde de Toronto, en la provincia canadiense de Ontario.

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Image caption La empresa tiene 700 empleados en todo el mundo.

Según el periodista especializado en tecnología Martin Veitch, quien ha seguido la carrera de Rodrigues, el éxito de Soti se debe a que encontró una veta específica.

"Creo que Soti es un ejemplo de una empresa a la que le ha ido bien enfocándose en un nicho comercial", opina Veitch, uno de los editores del sitio IDG Connect.

"Muchos de sus rivales son gigantes que participan en muchos negocios tecnológicos", señala.

"Eso es bueno para los clientes que prefieren tener 'uno solo cuello para acogotar' pero otras empresas prefieren una compañía especializada", señala.

En cuanto a su estilo empresarial, Rodrigues afirma que le gusta que sus ejecutivos "se sientan como sus propios jefes".

"Estoy tan ocupado haciendo otras cosas que necesito que ellos sean sus propios CEO y manejen la empresa", explica.

Un problema que ha enfrentado su compañía es la dificultad para contratar a buenos programadores.

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Image caption Rodrigues quiere que sus ejecutivos se sientan como sus propios jefes.

Para resolver este problema tuvo que usar su creatividad.

Los avisos de búsquedas laborales de la empresa invitan a las personas sin experiencia en programación y sin títulos que prueben su suerte.

Por el momento contrató a 16 personas de esta forma, haciéndoles pasar por una serie de pruebas.

Soti también contrató a 20 programadores de Ucrania y los ayudó a mudarse a Canadá junto con sus familias.

Aunque Rodrigues ya no tiene que trabajar desde su sótano, aún sigue viviendo con su suegra, además de su esposa y sus dos hijos.

"Mi suegra no es una persona tímida", afirma, "pero creo que está satisfecha (con lo que logré)".

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