Dhahran, el extraño "pueblo californiano" construido en medio de la zona petrolera de Arabia Saudita

Cruce de avenidas en Dhahran, Arabia Saudita Derechos de autor de la imagen Ayesha Malik
Image caption En Dhahran viven más de 9.700 personas, todas ellas relacionadas con la petrolera Aramco.

La fotógrafa Ayesha Malik creció en un vecindario estadounidense de anchas avenidas llenas de palmeras.

En su barrio, los niños montaban en bicicleta por la calle, jugaban al softball y al baloncesto y se bañaban en la piscina todo el año.

Su padre y los de sus amigos se iban a la oficina por las mañanas y cuando llegaba el fin de semana disputaban partidos de golf y tenis en las instalaciones de la urbanización.

En diciembre, cuando se acercaban las vacaciones de Navidad, todos los vecinos competían por ver quién colgaba más luces y decoraba mejor la fachada de su casa.

La diferencia es que en Dhahran, que es como se llama la ciudad donde pasó su infancia y adolescencia Malik, las señales están escritas en árabe y en inglés y algunas mujeres llevan velo.

Y es que Dhahran no está en California, sino en la costa este de Arabia Saudita.

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Image caption Los vecinos de Dhahran decoran sus casas como si estuvieran en EE.UU.

De SoCal a Aramco

Ayesha Malik es hija de uno de los miles de trabajadores que han pasado por la sede de Saudi Aramco,la compañía petrolera más grande del mundo-según al revista Forbes- en los últimos 80 años.

Diseñada para alojar a los expatriados estadounidenses que cambiaron Estados Unidos por Arabia Saudita para trabajar en los yacimientos petrolíferos, Dhahran fue construida desde cero en la década de 1930.

Todo comenzó en el año 1932, cuando la entonces conocida como Standard Oil of California (SoCal) mostró interés en los suelos de Arabia Saudita tras descubrir yacimientos de petróleo en el vecino Barhéin.

A pesar de que el gobierno saudita contaba también con una oferta de la compañía Iraq Petroleum Co., otorgó una concesión a SoCal, que le permitía a la petrolera estadounidense hacer prospecciones por todo el país.

Si bien la empresa estadounidense no tuvo éxito durante las primeras perforaciones en el país, en 1938llegó el éxito.

Al séptimo intento SoCal encontró crudo en un pozo inmediatamente denominado Dammam 7, capaz de producir más de 1.500 barriles al día.

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Image caption En 1980, el gobierno de Arabia Saudita tomó el control total de Arabian American Oil Co. y en 1988 un decreto real cambió el nombre a Saudi Arabian Oil Co. (o Saudi Aramco).

Tras sellar un acuerdo de explotación con el gobierno saudita que implicaba la contratación de trabajadores locales, la compañía además comenzó a traer geólogos y profesional cualificado desde EE.UU.

El problema es que, pasados unos meses, los estadounidenses no lograban adaptarse a la forma de vivir y las costumbres del país.

Ante esta situación, los directivos de SoCal decidieron diseñar un complejo residencial donde los empleados y sus familias pudieran vivir como si estuvieran en casa.

Pasaron los años, aumentaron las perforaciones y llegaron cada vez más empleados desde Estados Unidos.

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Image caption Los hijos de los empleados de Aramco reciben clases desde hace décadas en las 11 escuelas que la compañía gestiona en Dhahran.

En 1944, la compañía pasó a denominarse Arabian American Oil Co. (Aramco).

De ahí surge el término "aramcons", que es como les gusta llamarse a sí mismos a los trabajadores expatriados de la compañía.

Aramcons, orgullosos de su pasado

Con una superficie superior a 36 kilómetros cuadrados, el complejo residencial de Dhahran alberga la sede de Aramco y cuenta con más de 9.700 residentes, todos ellos vinculados a la compañía.

Teniendo en cuenta que los empleados de la petrolera pueden jubilarse a los 60 años, cuando termina su vida laboral la mayoría de extranjeros vuelve a sus países de origen.

A pesar de ello, muchos siguen manteniendo el contacto con sus antiguos vecinos y comparten videos, fotos y recuerdos de aquellos años en foros como aramcoexpats.

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Image caption En Dhahran las mujeres pueden conducir y vestir como quieran en público.

Una antigua vecina de Dhahran, Ayesha Malik, acaba de publicar un libro, "ARAMCO: Más allá de los yacimientos de petróleo", en el que recopila las experiencias vividas en el complejo residencial que la vio crecer en la década de 1990.

En una entrevista que aparece en el libro, Malik no oculta lo feliz que fue su infancia en Dhahran.

"El toque estadounidense no es lo único que hace de este sitio un lugar tan memorable. Es la cosa saudí, es el encantador punto de encuentro que representa para los familiares y algo que no soy capaz de explicar".

Para las mujeres, explica Malik, Dhahran "era otro mundo, un mundo dentro de Arabia Saudita en el que podíamos conducir y vestirnos como queríamos en público".

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