Más allá de Einstein y Copérnico: por qué “las revoluciones científicas no existen y hay que rescatar del olvido a otras mentes brillantes”

Estatua de Copérnico Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption "En el caso de Copérnico, "la revolución tardó 300 años en establecerse. No fue de ninguna forma un cambio inmediato", asegura Scerri.

Copérnico, Darwin, Einstein.

En los colegios suele enseñarse el papel catalizador de genios. Mentes brillantes tan innovadoras que generan una crisis en la ciencia establecida y fuerzan el surgimiento de nuevos modelos o paradigmas.

Es un proceso descrito fundamentalmente en el célebre libro del físico e historiador de la ciencia estadounidense Thomas Kuhn, "La estructura de las revoluciones científicas".

¿Pero refleja esta visión la complejidad detrás de los grandes descubrimientos?

"No hay dudas de que el libro de Kuhn es extraordinario y ha sido descrito como uno de los más influyentes de la segunda mitad del siglo XX", asegura Eric Scerri, químico, filósofo e historiador de la ciencia y profesor de la Universidad de California en Los Ángeles.

"Pero en mis propias investigaciones veo mucha más continuidad que la que Kuhn describe", matiza Scerri.

"La noción de revoluciones bruscas siempre me pareció problemática. Para empezar, implica que las contribuciones de los que son vistos como little people o científicos pequeños no son importantes".

En su libro "Una historia de siete científicos y una nueva filosofía de la ciencia", Scerri relata las contribuciones de siete investigadores considerados "pequeños" cuyos aportes fueron en realidad muy importantes.

"Pasos pequeños"

Kuhn mismo estaba consciente de las contribuciones de "científicos menores" y las describe en otras obras menos conocidas, según Scerri.

Pero el debate en torno a la obra famosa de Kuhn se centra en "científicos como Albert Einstein, Niels Bohr o Charles Darwin y parece descuidar a la 'gente pequeña'".

Derechos de autor de la imagen Eric Scerri
Image caption El profesor de la Universidad de California Eric Scerri es químico y filosófo de la ciencia. Es considerado una autoridad mundial en la historia de la tabla periódica. www.ericscerri.com

Uno de los ejemplos destacados por Scerri es de la mecánica cuántica, que debe verse en realidad como "una serie de pasos pequeños en lugar de un gran quiebre".

"Cuando Niels Bohr publicó por ejemplo su famosa teoría sobre el átomo de hidrógeno en 1913, se basó en buena medida en el trabajo de John Nicholson, un matemático y físico británico", señaló Scerri a BBC Mundo.

"Bohr menciona a Nicholson al pasar, pero su contribución ha sido minimizada en la historia de la ciencia".

Otros "científicos menores" que cita Scerri en su libro son el economista Anton van den Broek, el físico Edmund Stoner y el ingeniero Charles Janet.

"Todos hicieron descubrimientos cruciales que fueron aprovechados por científicos más famosos como Bohr y Wolfgang Pauli".

Seis descubridores de la tabla periódica

La tabla periódica, generalmente atribuida al químico ruso Dmitri Mendeleev, provee otro ejemplo.

"La verdadera historia es que fue descubierta simultáneamente por seis científicos durante un período de siete años. Mendeleev fue el último de estos descubridores", señaló Scerri.

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Image caption Aunque la tabla periódica se atribuye al químico ruso Dmitri Mendeleev, "la verdadera historia es que fue descubierta simultáneamente por seis científicos".

El argumento usual es que Mendeleev merece mayor reconocimiento que los otros cinco porque predijo con éxito varios elementos que se descubrieron posteriormente.

"Pero los otros también dejaron espacios en la tabla para elementos no descubiertos y 9 de las 18 predicciones de Medeleev no se materializaron".

Entre los científicos injustamente "pequeños" de la historia también hay científicas que descubrieron elementos.

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Image caption La química alemana Ida Noddack descubrió junto a su marido el elemento renio.
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Image caption Y la física francesa Marguerite Perey, quien comenzó como asistente de laboratorio de Marie Curie, descubrió el elemento francio.

Un ejemplo es Ida Noddack, una química alemana que con su esposo descubrió el metal llamado renio en la década de 1920.

Y otro es la física francesa Marguerite Perey, quien comenzó como asistente de laboratorio de Marie Curie y descubrió sola el elemento francio.

Einstein y Copérnico

Incluso Albert Einstein y Nicolás Copérnico, tomados usualmente como ejemplos claros de revoluciones científicas, deben ser vistos en un contexto más amplio, según Scerri.

En el caso de Einstein, "hubo muchas contribuciones menores, por ejemplo, de compañeros universitarios e incluso de su primera esposa Mileva".

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Image caption "Max Talmud, un amigo de la familia, influenció a Einstein de niño. Y otra influencia fuerte fue su compañero de estudios Marcel Grossman, un matemático".

Por ejemplo, "Max Talmud, un amigo de la familia influenció a Einstein de niño. Y otra influencia fuerte fue su compañero de estudios Marcel Grossman, un matemático".

Para Scerri no hubo además desconexión entre la vieja teoría de Newton y la de Einstein, como señala Kuhn.

"Era perfectamente posible 'traducir' los viejos conceptos a los nuevos. Para quienes crecieron con la física de Newton no fue necesario un desplazamiento psicológico para hacer la transición hacia la teoría de Einstein".

En cuanto a Copérnico, la revolución tardó 300 en establecerse. "No fue de ninguna forma un cambio inmediato".

Según Scerri, reconocer a los "científicos pequeños" es importante en la enseñanza a cualquier nivel.

"La visión de que sólo los científicos famosos cuentan desalienta a los jóvenes a estudiar ciencia, porque parecen pocas las probabilidades de que harán una contribución genuina".

"Organismo viviente"

Scerri asegura que Kuhn mismo se orientó a un enfoque más evolutivo en la última parte de su vida.

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Image caption Evolución y no revolución. Para Scerri, "la ciencia es fundamentalmente un proceso unificado, parte de la evolución de la Tierra y del universo".

"Creo que la ciencia es fundamentalmente un proceso unificado, parte de la evolución de la Tierra y del universo, aunque a una escala pequeña podemos pensar que hay científicos individuales que compiten".

"De la misma forma, la evolución de los organismos vivientes es un proceso unificado, aunque a escala menor los animales se comen unos a otros".

Para Scerri, el desarrollo científico ocurre como la "evolución de un organismo gigante".

El filósofo de la ciencia llama a su visión Sci-Gaia, una analogía con la teoría de James Lovelock, quien sostiene que la Tierra, Gaia, es un organismo unificado y viviente.

"Yo prefiero la evolución a la revolución", señaló Scerri a BBC Mundo. "Y la evolución suele tener lugar en pequeños pasos incrementales".

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