Cómo era y qué pasó con el fabuloso Trono del Pavo Real del imperio mogol de India

Nader Sah a caballo en Delhi, posiblemente pintado por Muhammad Ali ibn Abd al-Bayg ibn Ali Quli Jabbadar. Museum of Fine Arts Boston. Derechos de autor de la imagen dominio público
Image caption Nader Sah venció al emperador mogol y llegó a Nueva Delhi a cobrar su recompensa.

Un día de marzo de 1739, a los residentes de Delhi los despertó un ejército invasor que estaba entrando a la ciudad.

Nader Sah, el dirigente de Persia, había vencido al emperador mogol Muhammad Shâh en la batalla de Karnal en febrero.

Ahora quería reclamar su botín: la gran ciudad de Delhi, la capital del Imperio mogol.

Según escritos de la época, Nader Sah cabalgó hasta la plaza central Chandni Chowk, desenvainó su espada y la enarboló. Los soldados que lo acompañaban lo vitorearon, pues sabían qué pasaría después.

Esa espada levantada era la señal para desencadenar el infierno.

Durante 57 días, los hombres de Nader Sah saquearon, violaron y mataron a lo largo y ancho de Delhi.

Al final, una de las ciudades más ricas y vibrantes del mundo quedó hecha trizas.

Nader Sah no sólo destruyó la ciudad sino que se llevó con él el símbolo del gran Imperio mogol: el Trono del Pavo Real.

Rodeado de vacío

El trono había sido sinónimo del poder y la opulencia de los mogoles.

Después de que el sha de Persia se lo robó, desapareció, dejando sólo la memoria de su pérdida.

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Image caption Sólo queda un vacío donde solía estar el espectacular trono.

"Cuando entras en ese salón de mármol es un momento muy conmovedor: estás rodeado de vacío", dice la historiadora de arte de la Universidad de Edimburgo Yuthika Sharma.

"Lo único que te guía es tu imaginación, que te dice cómo ese trono habría ocupado ese espacio y todas las magníficas telas que colgaban a su alrededor y las esferas de oro que lo enmarcaban".

Constructores de maravillas

Los mogoles eran una dinastía musulmana con raíces en Asia central. Rigieron en gran parte de lo que hoy en día es Pakistán y el norte de India durante 300 años, hasta que el último emperador mogol fue exiliado a Birmania por los británicos.

Los mogoles eran extraordinarios arquitectos. En su época se construyeron algunos de los monumentos más conocidos del sur de Asia, como el Fuerte Rojo de Delhi, la Badshahi Masjid o "mezquita del Emperador" en Lahore y, por supuesto, el incomparable Taj Mahal (Corona de los palacios) en Agra.

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Image caption Una de las obras por las que se recuerda el Imperio mogol.

El emperador que construyó el Taj Mahal en el siglo XVII fue Sha Jahan, el quinto monarca mogol, quien presidió el imperio durante uno de sus períodos más exitosos.

"Era un emperador muy ambicioso, que quería proyectar su visión en sus creaciones", señala Sharma.

Un trono como ningún otro

Para celebrar su reinado, Sha Jahan creó una nueva capital cuyo nombre le hacía honor: Shahjahanabad, que hoy en día sigue siendo el nombre de la antigua Delhi amurallada.

Sha Jahan quiso además un trono especial.

Una de las descripciones contemporáneas de la creación de tal trono es la de Abdul Hamid Lahori (d. 1654) quien en Padshahnama, la crónica del Emperador escrita como la historia visual oficial del Sha Jahan, escribió:

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Image caption El Sha Jahan en su Trono del Pavo Real. Los tronos mogol no eran como los europeos: eran grandes plataformas cubiertas en las que el emperador se reclinaba en cojines.

"Durante el transcurso de largos años, cuantiosas joyas de valor se habían acumulado en el tesoro real, cada una de las cuales bien podía ser una lágrima de Venus o un rizo del Sol.

Al asumir el emperador se le ocurrió, siguiendo el consejo de varones prudentes, que la adquisición de tales valiosas joyas y la acumulación de tan raros diamantes podía brindar un único servicio, el de adornar el trono del imperio.

En consecuencia, ordenó que, además de las joyas de la joyería imperial, rubíes, granates, diamantes, ricas perlas y esmeraldas, todo pesando 230 kg, debían ser llevados a la inspección del emperador y entregados a Bebadal Khan, el superintendente del departamento de orfebrería.

También debería dársele 1.150 kg de oro puro.

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Image caption El fabuloso trono ha sido imaginado una...
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Image caption ...y varias veces. Esta hermosa versión es de Ghulam Ali Khan.

El trono iba a ser de 3 metros de longitud, 2,5 metros de ancho y 5 de altura, y se iba a confeccionar con las joyas antes mencionadas.

El exterior del baldaquín iba a ser esmaltado con gemas ocasionales, el interior iba a ser confeccionado con rubíes, granates y otras joyas e iba a apoyarse en 12 columnas de esmeraldas.

En la parte superior de cada columna tenía que haber dos pavos reales, profusamente cubiertos con gemas y, entre cada uno, un árbol hecho con rubíes y diamantes, esmeraldas y perlas".

"Era un encargo muy importante y quería que superara a todos los tronos que hubieran existido antes de ese, para proyectar una gran imagen del imperio mogol", explica Sharma.

Diamantes históricos que adornaban el Trono del Pavo real y un rubí

  • * Koh-i-noor 186 quilates

  • * Shah Akbar 95 quilates

  • * Shah 88,77 quilates

  • * Jehangir 83 quilates

  • * Timur El segundo rubí espinel más grande del mundo de 283 quilates

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El 12 de marzo de 1635, el emperador Sha Jahan ascendió por primera vez al recién terminado Trono del Pavo Real.

Había tomado 7 años completarlo.

El joyero y viajero francés Jean Baptiste Tavernier tuvo la oportunidad de examinarlo de cerca y confirmó la descripción del cronista de la corte.

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Image caption El emperador mogol Alam II sentado en el Trono del Pavo Real. El trono original ya no estaba para cuando se pintó esta imagen así que se trata de una réplica o de un retrato de memoria de lo que se perdió. (alrededor de 1800)

Admiró las gemas, entre ellas una que era como una gota dorada, pesaba unos 200 gramos y estaba suspendida de un gran rubí en el pecho de un pavo real.

"Pero lo más preciado en mi opinión de este magnífico trono -escribió Tavernier- son las doce columnas que sostienen el dosel, rodeadas de bellas hileras de perlas, redondas y de gran calidad, que pesan de 24 a 40 gramos".

Sin embargo, la joya más grande en el trono debía ser el emperador mismo, como decía un poético verso tallado en el trono:

"De qué sirven las joyas y el oro, que el mar y la mina crean, más que para adornar este trono. Esencialmente, estas joyas no son importantes, lo es Sha Jahan. Si él no estuviera sentado en el trono, éste carecería de significado".

Un magnífico lugar para un trono magnífico

Image caption Mármol blanco, flores rojas, hojas verdes en las paredes y pilares del Diwan-e-Khas.

Su lugar en los dos palacios-fortaleza de Delhi y Agra era por lo general en el salón de la audiencia privada conocido como Diwan-I-Khas, aunque también se usaba en la sala de audiencia pública conocida como Diwan-i-Am cuando venía más gente.

Y ese Diwan-I-Khas, aunque está ubicado adentro de un exclusivo complejo palaciego, fue diseñado de tal manera que le diera al público que estaba afuera del Fuerte Rojo la oportunidad de ver a su emperador.

"No era que los súbditos pudieran entrar al palacio, pero podían verlo", explica el historiador de la Universidad de Columbia Manan Ahmed.

"Se podían ver. El emperador podía ver al mendigo caminando con su perro y su tazón de mendigar allá a lo lejos en las calles de la ciudad, pero el mendigo también podía ver al emperador".

De India a Persia

Un siglo después de que Sha Jahan se recostara en su legendario trono por primera vez, el antes próspero imperio mogol cayó en picada.

Cuando Nader Sah invadió la India mogol, Anand Ram Makhulis, uno de los cortesanos del emperador de ese momento, describió los eventos diciendo:

"Aquí y allá había alguna oposición, pero en la mayoría de los lugares las personas eran masacradas. Los persas pusieron sus manos violentas en todo y en todos. Durante mucho tiempo, las calles quedaron sembradas de cadáveres, como los caminos de un jardín con hojas y flores muertas. La ciudad quedó reducida a cenizas".

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Image caption Nader Sah en el Trono del Pavo Real, rodeado de sus séquitos, después de llevárselo de Delhi.

El premio mayor fue el Trono del Pavo Real, pues significaba que había hecho suya la grandeza mogol.

Necesitó 7 elefantes para cargarlo durante el largo camino de vuelta a Persia.

En ocasiones, se reclinaba feliz en el que ahora era su trono. Sin embargo, aunque parecía quererlo tanto, el Trono del Pavo Real desapareció.

Qué pasó

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Image caption Nader Sah, uno de los personajes más importantes de la historia de Irán, en uno de los dos únicos retratos al óleo que sobreviven de él, luciendo con ornamentos que se cree fueron del tesoro mogol.

"La explicación más plausible es que lo fundieron y reconstituyeron su oro y piedras preciosas en armas y armaduras para Nader Sah", opina la historiadora Yuthika Sharma.

"Algunas de sus partes se convirtieron en objetos preciados y otras partes fueron reproducidas en pinturas", agrega el historiador Ahmed.

"Una pintura fascinante creada por el artista indio Muhammad Reza Hindi muestra a Nader Sah adornado con bellas joyas, una daga en su empuñadura, un cinturón y una espada, y todos estos son premios, trofeos de su saqueo de Delhi esencialmente", señala Sharma.

Diez años después de su gran triunfo en India, Nader Sah fue asesinado por sus propios oficiales y su reino se disolvió en la anarquía.

Los mogoles, por su parte, se aferraron al poder durante otro siglo hasta que fueron inexorablemente derribados por un nuevo agresor, el imperio británico.

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