China, el país que practica la economía colaborativa como ningún otro

Paraguas de alquiler Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La idea de compartir paraguas no funcionó muy bien.

Ok, compartir un auto tiene sentido. Y también bicicletas. ¿Pero compartir una pelota?

En un complejo deportivo en Pekín, Wang Hui En escanea un código en un armario con su teléfono inteligente.

La puerta se abre y sale una pelota de baloncesto que utilizar allí por una tarifa de alquiler de US$0,30 por hora.

Wang es el director ejecutivo de One Tiyu, que se traduce como One Sports, y tiene planes de lanzar literalmente 20 millones de balones de fútbol y baloncesto por toda China.

"La economía compartida está en auge en este momento", me dice.

Image caption Wang Hui En quiere difundir un esquema de alquiler de balones de baloncesto y fútbol en toda China.

"Pero no estamos tratando de adueñarnos del término, solo queremos ofrecer la mejor experiencia para nuestros clientes", dice.

La manía de compartir

China ha adoptado la tecnología de pago basada en teléfonos móviles como en ningún otro lugar del planeta y eso ha llevado al espectacular despegue de la llamada economía colaborativa.

En algunos casos se trata de auténticos sistemas para compartir de punto a punto, como hacer coincidir a conductores con capacidad no utilizada en sus vehículos con pasajeros que van en la misma dirección.

Otros son más bien esquemas de alquiler de alta tecnología, en los que productos como bicicletas, paseos en taxi o pelotas se combinan con clientes, y millones de pequeños pagos se suman hasta resultar en grandes cantidades de ingresos.

Es un negocio tan bueno y con un crecimiento tan rápido en China que está atrayendo miles de millones de dólares de financiación de capital de riesgo.

Image caption Si estacionas ilegalmente su bicicleta en Hefei, es probable que la encuentres aquí.

Pero todos los nuevos modelos de negocio traen consigo nuevos desafíos y éste no es diferente.

Los inconvenientes

Un esquema para compartir paraguas recientemente se topó con dificultades pues 300.000 de ellos desaparecieron.

Un esquema de compartir el sueño, en el cual la gente podía alquilar tiempo en cápsulas para dormir siestas diurnas, no obedecía las regulaciones hoteleras de China y fue cerrado, al menos por ahora.

Incluso compartir bicicletas, un exitoso logro en términos de número de usuarios, ha enfrentado algunos de los mismos problemas, desde el robo al vandalismo hasta una acogida poco cálida de las autoridades.

La imagen de varios miles de bicicletas confiscadas en un gran campo por estar ilegalmente estacionadas en la ciudad de Hefei es un recordatorio visual de que el éxito de estos esquemas depende de mucho más que la mera inscripción de suficientes clientes.

Pero a pesar de las desventajas, el potencial revolucionario de estas innovaciones sigue siendo grande.

Image caption Li Xiaoqun es un fan de la economía del compartir de China

La tecnología de seguimiento móvil fue lo que permitió que la nueva generación de bicicletas compartidas de China se puedan dejar en cualquier lugar, en vez de limitarse a los puntos de estacionamiento.

Aunque cientos de miles de bicicletas dispersas al azar le molesten a algún funcionario local, las cifras hablan por sí mismas en términos de la popularidad del esquema.

En algunas ciudades chinas, la explosión del uso compartido de bicicletas ha sido responsable de la duplicación del número de ciclistas en el espacio de un año o poco más.

"Potencial revolucionario"

Karl Fyellstrom, consultor de transporte urbano con Far East BRT en la ciudad de Guangzhou, sostiene que los nuevos negocios han hecho más por el ciclismo, casi de la noche a la mañana, que décadas de campañas.

"He estado promoviendo el ciclismo durante diez años, no sólo en China sino en todo el mundo, y es difícil", me dice.

"Pero la llegada de esta forma de compartirlas ha sido toda un revolución. Me parece que es una oportunidad realmente histórica".

En los terrenos de un bloque residencial, rodeado de unos inodoros desechados tras la remodelación de un baño, Li Xiaoqun está haciendo ejercicio en una máquina de caminar.

Image caption Es como un gimnasio en caja.

Es otro ejemplo de la manía de compartir y Li está probando este tipo de gimnasio por primera vez.

El pequeño cuarto deja mucho que desear en comparación con un gimnasio promedio.

Pero a US$2 por hora Li parece contenta.

"A la gente le gustan la idea de compartir", dice.

"Esperamos ver más cosas compartidas, son sorpresas agradables. Todos esperamos que los esquemas de intercambio se desarrollen bien".

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