"Pasaron 50 años y no sabíamos dónde habían enterrado a nuestra hija": los desgarradores relatos de los padres que perdieron a sus bebés pocas semanas antes de nacer

Retazos
Image caption "Compartir historias" es el lema de "Stillborn stories". Las ilustraciones son Katie Horwich.

La muerte fetal, que ocurre cuando un bebé ya ha cumplido las 24 semanas dentro del vientre materno, es un tema del que poco se habla.

Pero en Reino Unido, un sitio de internet viene recolectando detalladas entrevistas con madre, padres y médicos sobre estos casos, que publican en el espacio "Stillbirth Stories" (Historias sobre la muerte fetal).

Y su ánimo es el impulsar una conversación sobre un tema que es considerado tabú y tiene un fuerte impacto emocional en las madres y padres que lo sufren, debido a que no es tratado como un aborto natural y el bebé, sin vida, debe muchas veces ser parido como si estuviera vivo.

Image caption El ánimo de la página es el impulsar una conversación sobre un tema que es considerado tabú.

Una cama fría

"Había una cama fría donde pude poner a Jannah. Ella pasó la noche allí. Y eso fue especial, realmente especial".

A las 41 semanas de embarazo, Rabia sintió que había llegado el momento de dar a luz a su hija.

Sin embargo, en el hospital, a ella y a su compañero, David, les dijeron que no sentían en latido del corazón del niño. Jannah -era el nombre que le habían elegido- había sufrido una muerte fetal.

La pareja pudo estar dos días con su bebé en una habitación especial del hospital.

David recuerda el tiempo que pasaron juntos como una familia.

"Estuve con ella durante dos días enteros. Fue algo maravilloso. El hospital tenía allí una especie de cuarto especial para llevar el duelo, así que podías tener tu tiempo para estar con el bebé".

"Nunca dejé a Jannah sola. Siempre pedí que alguien estuviera con ella, incluso sabiendo que estaba muerta. Pero siempre sentí que ella tenía el derecho de ser amada durante esos días. La abrazamos y la besamos. Y nunca la dejamos sola".

"Como uno hace con cualquier bebé".

"Este cuarto para hacer el duelo tenía cama doble, así que me pude quedar a dormir allí. Los tres dormimos juntos. Fue hermoso tenerla como parte de nuestra familia".

"Nos tomamos muchas fotos, grabamos videos, quisimos tener muchos momentos para guardar en nuestra memoria. Sé que puede sonar extraño, pero la miré sin cansarme y estudié todas las partes de su cuerpo, incluso los espacios entre sus pequeños dedos".

Image caption Estas experiencias tienen un fuerte impacto emocional en las madres y padres que las sufren.

"No es lo mismo".

Alexis murió poco antes de nacer. Era 1963 y ni a Marjorie, la madre, ni a su esposo, Alex, les permitieron ver o cargar a su bebé.

Y eso ocurrió 50 años antes de que supieran dónde la habían enterrado.

"Yo sabía que Alex tenía que ir a registrar a la bebé. Yo creo que dije: '¿Qué van a hacer con ella?', y él me respondió: 'Bueno, ya lo sabes, van a tener que enterrarla'".

"Entonces fuimos al hospital y preguntamos dónde estaba nuestra hija. Y nos dijeron que la habían sepultado en alguno de los cementerios de Stockport (una ciudad ubicada en el norte de Reino Unido), sin más detalles".

"Tuvimos más hijos y todo fue pasando, pensamos 'algún día vamos a encontrarla'. Hasta que llegó el día en que fuimos y salimos decididos a buscar a Alexis de verdad".

"Fuimos a un gran crematorio en Stockport y ellos nos enviaron a la biblioteca central. Nos dijeron que toda la información estaba en microfilm y estaba almacenada en ese lugar. Allí vimos registrados dos entierros que habían ocurrido en los mismos días en los que Alexis fue sepultada".

Image caption El bebé sin vida debe muchas veces ser parido como si estuviera vivo.

"Pero había un caso especial: uno señalaba que había un entierro el 17 de abril, cuando Alexis había nacido el 15. Decía '31 semanas' y era una niña. Sabíamos que habían puesto 'stillborn' (muerte fetal) en la lápida".

"Entonces volvimos al cementerio y allí nos dieron un libro donde estaban anotados todos los casos similares al de Alexis. Una mujer nos dio el número de la tumba".

"Cuando nos acercamos al lugar que nos habían indicado, no hallamos nada. No había una lápida, sino pura grama, pero ese era el espacio donde la habían enterrado. Finalmente, pedí si podía poner algo en ese lugar. Entonces me respondieron: 'No, la tumba le pertenece a alguien. Puedes poner flores, pero nada más'".

"Así que compramos algo que se pudiera poner sobre el pasto y colocamos algunas flores. Me dio rabia porque habíamos comprado una especie de florero con su nombre para dejarlo en ese lugar".

"Otra cosa que me impactó es que ella estaba allí con muchos otros bebés, que yo no conocía. Yo solo espero, y rezo, para que lo que me pasó a mí ojalá no le pase a nadie más, porque es una de las cosas más crueles que le puede ocurrir a una pareja".

"Tengo un lugar donde puedo ir, y sé que ella está ahí. Le pongo flores en su tumba. Pero no es lo mismo".

Image caption "La gente compartiendo sus historias es el mayor alivio".

"Es mucho más común de lo que se piensa"

Guy falleció de muerte fetal el 13 de noviembre de 2015, a las 25 semanas de gestación. Era el hijo de Sam y Martin.

"Teníamos una pareja de amigos muy cercanos a quienes les quisimos contar lo que había ocurrido. Pero físicamente no podía encontrar las palabras para contarlo".

"Una vez el bebé nació sin vida, decidimos usar Facebook. Buscamos la forma más rápida de que nuestros amigos y familiares se dieran cuenta de lo que había pasado y de esa forma no tuviéramos que hablar con nadie".

"La respuesta a eso me sobrepasó. Recibí muchos mensajes privados en que me contaban que habían pasado por la misma experiencia. Que ellos habían perdido también a un bebé. Y tengo que decir que sentí un gran alivio".

Image caption Existen todavía reticencias a hablar de este tema.

"Me sentí así al saber que había otras personas que habían vivido lo mismo. Pero también me pregunté por qué nunca habían dicho nada. Incluso me enteré de esos casos porque me habían enviado mensajes privados, no públicos".

"Que la gente comparta sus historias es la mayor ayuda, la mejor manera de aliviar a otros, porque la mayoría de las personas es bastante reticente a hablar de esto".

"Al conocer gente mediante internet, no sabes muchas veces si son realmente quienes dicen que son. Pero en este caso, fueron genuinos testimonios de personas que querían compartir sus historias".

"Terminé conociendo a uno de ellos durante un funeral. Algunas de las chicas con las que conversaba en internet dijeron que iban a ir, así que les dije que nos reuniéramos allí para ponerle caras a los nombres".

"Y en los últimos meses, me he encontrado con que tengo un nuevo grupo de amigas".

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