Por qué el tiburón blanco no es la "máquina de comer" que aparece en la película de Steven Spielberg

Turista tomando una foto dentro de jaula Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Investigadores entrevistaron a 150 personas, de unos 20 países, que se sumergieron en una jaula para ver a los tiburones de cerca.

"Cuando uno está en la superficie y mira hacia abajo, siente temor ante lo desconocido. Pero cuando uno está bajo del agua, ve que un tiburón es menos atemorizante. Cuando lo vi por primera vez, resultó que era más grande de lo esperado y más colorido".

Esto es lo que dijo una turista inglesa de 26 años en Bluff, un pueblo costero en el sur de Nueva Zelanda, después de sumergirse en una jaula de aluminio, para apreciar de cerca al gran tiburón blanco.

Dos investigadores, el indio Raj Aich y su colega británica Soosie Lucas, están estudiando cómo esas jaulas impactan en la interacción de los humanos con esta especie.

Durante el año pasado entrevistaron a 150 personas, de unos 20 países, que se sumergieron en la jaula. El menor de ellos tenía 12 años y el mayor 70.

"Nuestra investigación muestra que quienes participaron en el estudio volvieron con una actitud más positiva hacia los tiburones", dijo Aich.

"Esto ayuda a desmitificar al gran tiburón blanco".

El estigma de "Tiburón"

Los tiburones blancos han arrastrado un problema de imagen desde el estreno hace más de 40 años de "Tiburón". Dirigida por Steven Spielberg, la película muestra a un tiburón que ataca repetidamente a los bañistas en un pueblo de Estados Unidos.

"Es como si Dios hubiera creado al diablo y le hubiera dado mandíbulas", resuena una voz en el tráiler de la película. El narrador dice fríamente que es una "máquina de comer" que "vive para matar".

Cartel de la película Jaws Derechos de autor de la imagen ALAMY
Image caption "La terrorífica película basada en el terrorífico superventas", dice el cartel de la película.

Desde entonces, varias generaciones crecieron con la imagen de ese monstruo que se desliza desde el fondo del mar hacia la superficie, buscando presas humanas para despedazarlas con sus filosos dientes.

Décadas después de la película, ese estereotipo es perpetuado por programas de televisión sedientos de audiencia.

Hace dos años, un video de un buzo que se salva de enfrentarse con un tiburón blanco que se mete por entre las barras de la jaula cerca de las costas de México se volvió viral y generó escalofriantes titulares.

Vulnerables

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) colocó al tiburón blanco en su lista roja de especies vulnerables.

Tiburón blanco Derechos de autor de la imagen Science Photo Library
Image caption Al momento de alimentarse prefiere focas, leones marinos, atunes, salmones y pequeñas ballenas dentadas.

En la vida real, el gran tiburón blanco puede pesar hasta dos toneladas y crecer hasta los seis metros.

Alcanza una velocidad de unos 64 kilómetros por hora y tiene una vida razonablemente larga.

Al momento de alimentarse prefiere focas, leones marinos, atunes, salmones y pequeñas ballenas dentadas.

"Inquisitivos y sensibles"

"Son inquisitivos, agudos y sensibles", explicó Aich.

"A veces me sumerjo en el agua después de lanzar los cebos y los tiburones no vienen hacia el bote o vienen por unos pocos segundos y se van. Es fundamental la voluntad del tiburón de encontrarse con el hombre".

El tiburón blanco, según el especialista Craig Ferreira, "es capaz de tener una violencia explosiva, pero en absoluto es un animal agresivo y sediento de sangre, y su comportamiento se centra en no involucrarse en conflictos, sólo combatirá como último recurso".

Turistas fotografiando un tiburón blanco. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El gran tiburón blanco puede pesar hasta dos toneladas y crecer hasta los seis metros.

Ataques en cifras

Entre 2011 y 2016 hubo un promedio de 82 ataques anuales, según el Archivo Internacional de Ataques de Tiburones.

Más de la mitad de esos ataques no provocados ocurrieron en aguas continentales de Norteamérica.

No es un animal agresivo y sediento de sangre y su comportamiento se centra en no involucrarse en conflictos, sólo combatirá como último recurso”

Craig Ferreira, especialista en tiburones

Sólo 13 casos fatales fueron atribuidos a tiburones blancos en Australia desde 1870, según Lea Gibbs, especialista en geografía de la Universidad de Wollongong.

Atracción turística

Entre diciembre y junio, dos embarcaciones navegan cada día con cientos de turistas abordo que pagan unos US$363 cada uno para sumergirse en una jaula para ver al "rey del océano".

Atraídos por cebos de atún, los tiburones nadan hacia la zona de aguas turquesas donde el mar Tasmania y el océano Austral se unen.

Jaula de buceo
Image caption Los turistas que lo vieron de cerca, describieron al tiburón blanco como "calmo, pacífico y hermoso". Otros lo encontraron "inquisitivo y curioso".

Cuando los investigadores entrevistaron a quienes se sumergieron en la jaula, hablaron de la "gran epifanía blanca".

Ellos describieron al tiburón como "calmo, pacífico y hermoso". Otros lo encontraron "inquisitivo y curioso". "Vino hacia la jaula para ver qué estaba pasando", dijo otro turista.

"Experiencia conmovedora"

Para un canadiense de 60 años, ver al tiburón blanco fue una "experiencia conmovedora, para nada atemorizante".

"La gente dice muchas cosas horrorosas de los tiburones y desde niño uno es moldeado con ciertas creencias, pero me sentí totalmente en paz ante esos animales", dijo.

"Es algo completamente diferente a lo que habíamos visto en TV", expresó una pareja estadounidense que estaba pasando su luna de miel en la zona.

Interacción

La cuestión a resolver es si la jaula es una buena manera de mejorar la interacción del ser humano con los tiburones.

Tiburón blanco
Image caption Desde 1870 solo se han relacionado 13 muertes con ataques de tiburones blancos en Australia.

Para el experto del Museo de Historia Natural de Florida, George Burgess, esparcir atunes en el agua para atraerlos "no es una situación natural, por lo que conduce a un comportamiento de los tiburones que tampoco es natural".

En la isla Stewart, la tercera más grande de Nueva Zelanda y otro destino popular para el buceo, los pescadores locales se han quejado de que los tiburones seguían y atacaban sus botes.

En la película Tiburón, Matt Hooper, el personajes de un oceanógrafo y experto en tiburones, le dice al jefe de policía que investiga las muertes en la playa: "No hay nada en el mar a lo que este pez le tanga miedo (…). No le teme a nada".

Esto no es del todo cierto, como están empezando a descubrir los turistas de todo el mundo que se sumergen en la jaula.


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