Muere en un motín carcelario Byron Lima, el preso "más poderoso de Guatemala"

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Image caption Lima cumplía una sentencia de 20 años por el asesinato del obispo Juan Gerardi.

El excapitán Byron Lima, considerado "el prisionero más poderoso de Guatemala", murió este lunes durante un motín en la cárcel de máxima seguridad de Pavón, cerca de la capital, según confirmaron las autoridades a BBC Mundo.

Lima falleció durante un enfrentamiento "entre dos grupos criminales", en el que también perecieron otras 12 personas.

El exmilitar cumplía una sentencia de 20 años por el asesinato del obispo Juan Gerardi, cometido en 1998, considerado el delito político más grave en la historia reciente de Guatemala, según periodistas que lo investigaron.

También fue imputado por lavado de dinero, asociación ilícita, tráfico de influencias y uso ilegal de teléfonos móviles en la prisión.

La Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala (Cicig) señaló que Lima mantenía el control de la cárcel de Pavón.

"Es realmente un preso con mucho poder", le dijo en 2014 a BBC Mundo el entonces comisionado Iván Velásquez.

Disputa

Según informó el ministro de Gobernación guatemalteco, Francisco Rivas, el motivo del ataque en el que murió Lima fue la disputa por controlar la venta de drogas en la prisión.

"El control de la cárcel de Pavón versaba sobre la distribución de droga dentro de la cárcel, así como los sistemas de disciplina a lo interno", indicó.

Rivas señaló además que uno de los gruposatacó a los escoltas de Lima con una granada.

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Image caption En el motín murieron al menos otros 12 reos más y otros 50 resultaron heridos.

Luego el exmilitar recibió dos disparos.

En el ataque murió una mujer de nacionalidad argentina de 24 años de edad. Se investiga la razón de su presencia en la cárcel.

La cárcel está ahora bajo el control de 2.000 elementos de la Policía Nacional Civil.

Poder

El abogado de Byron Lima, Moisés Galindo, le dijo a Prensa Libre que el ataque contra su cliente fue "planificado".

Lima contaba con un grupo de presos que le servían y custodiaban, según datos de la Cicig.

El poder del exmilitar era tal que incluso controlaba el movimiento de prisioneros.

"Tenía el manejo de la cárcel donde se encontraba, conseguía trasladar a quien quisiera", señaló el comisionado Iván Velásquez.

Ese poder le permitió incluso que durante varios años se desestimaran varias investigaciones en su contra.

La Fiscalía General le había abierto 12 causas penales por delitos como amenazas, extorsiones, agresiones y tráfico de drogas.

De hecho no fue hasta que intervino la Cicig que se logró encauzarle un proceso firme que le mantuvo en prisión.

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