Tambopata: la reserva natural de Perú que empieza a convertirse en un desierto

Imagen satelital de la deforestación en la Reserva Nacional Tambopata, en Madre de Dios, Perú. Derechos de autor de la imagen Monitoring of the Andean Amazon Project
Image caption La deforestación causada por la minería ilegal en la Reserva Nacional de Tambopata equivale a unas 500 canchas de fútbol.

Una de las reservas naturales más biodiversas del mundo ha empezado a convertirse en un desierto.

El desastre ambiental que ocurre en Tambopata, en la Amazonía peruana, se debe a la presencia de mineros ilegales que deforestan la zona para buscar oro en los lechos de los ríos.

El fenómeno empezó en los años 70 a pequeña escala en la zona de amortiguamiento de la parte protegida, es decir, en el área periférica a esta.

Con el paso del tiempo aumentó la cantidad de mineros en el lugar, hasta superar los 20.000 en la actualidad, según César Sierra, alto comisionado de la Minería Ilegal de la Presidencia del Consejo de Ministros de Perú.

En los últimos años especialistas advirtieron sobre la inminente llegada de los mineros al núcleo mismo de Tambopata, al que iban acercándose a razón de dos canchas y media de fútbol por día.

Finalmente están dentro.

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Image caption Detalle de la deforestación en la zona A de la imagen anterior, cerca del río Malinowsky.

500 canchas de fútbol

La Asociación de Conservación Amazónica (ACA) y el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía (MAAP, por sus siglas en inglés) detectó la entrada de los mineros ilegales a Tambopata en septiembre de 2015, gracias a las manchas marrones que se abrían en la selva espesa.

La devastación ha avanzado progresivamente desde entonces en la zona protegida que ocupa unas 275.000 hectáreas, como puede verse en las imágenes satelitales que acompañan a este artículo.

Ya se han deforestado más de 450 hectáreas hasta septiembre de 2016, es decir, un área equivalente a más de 500 canchas de fútbol.

Las imágenes de la ACA y el MAAP muestran cómo la deforestación alteró el curso del río Malinowski, que marca el límite natural de Tambopata.

Además, el mercurio, mineral usado para extraer el oro, ha contaminado este cuerpo de agua y envenena a los que se dedican a esta actividad y a las poblaciones cercanas.

Pedro Gamboa, jefe del Sernanp, le comenta a BBC Mundo que antes uno de los puestos de control de su oficina quedaba al pie del Malinowski y ahora se encuentra a 20 minutos caminando.

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Image caption La deforestación ha causado el desvío del río Malinowski.

Suelos desérticos

Tambopata alberga más de 632 especies de aves, 1.200 de mariposas, 103 de anfibios, 180 de peces, 169 de mamíferos, 103 de reptiles y 1.255 especies de plantas.

El antropólogo y especialista en minería en pequeña y gran escala, Gerardo Damonte, le dice a BBC Mundo que la Amazonía tiene un ecosistema frágil, al que cualquier tipo de impacto negativo puede llevar a la desertificación.

Sin cobertura de árboles, los suelos se erosionan por acción del agua de la lluvia y de los ríos y pierden fertilidad: se vuelven desérticos.

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Image caption Los mineros esperan que pasen las interdicciones y vuelven a buscar oro días después.

Operaciones militares

Pedro Gamboa, del Sernanp, le cuenta a BBC Mundo que en el límite de la reserva, al otro lado del río Malinowsky, había servicios de combustible, comidas, bebidas y hospedaje para los mineros. También se ejercía la trata de personas, como ya sucede en la zona de amortiguamiento.

"Hay gente que tiene teléfonos satelitales. tienen todas las comodidades. Tienen canales de cable, congeladores a gas, pueden ver películas, tomar cerveza helada", detalla Gamboa.

El funcionario asegura que la Marina de Guerra peruana ha realizado 13 interdicciones u operaciones de erradicación de minería ilegal en Tambopata desde octubre de 2015, en las que se destruyen motores de succión de agua y campamentos.

Estas tácticas han servido para eliminar las instalaciones de servicios que abastecían a unos 500 mineros.

También han permitido expulsar a los mineros de 230 hectáreas de la reserva Tambopata.

Pero aunque estén "liberadas", seguirán destruidas y no se sabe si los ilegales pueden regresar.

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Image caption Los guardabosques tienen solo "su palabra" para disuadir a los mineros ilegales de entrar a Tambopata.

"Si viene una patrulla puedo irme y volver al día siguiente", dice Damonte sobre cómo piensan y operan los mineros.

Para el especialista, las interdicciones son insuficientes. "La evidencia muestra que una política de control de la minería ilegal basada en la coerción y no va a funcionar".

Cuando se acaban las interdicciones, es difícil defender Tambopata. Sólo hay 53 guardaparques en nueve puestos de control que se encargan de la vigilancia de toda la reserva, según Gamboa, del Sernanp.

Al preguntarle qué recursos tienen cuando están solos para disuadir a los mineros ilegales de que entren en la reserva, el funcionario responde: "Solamente su palabra".

Para Damonte, se necesita formalizar a los mineros, registrarlos para saber dónde se asientan, y ofrecerles otras alternativas económicas.

Gamboa añade que el Sernanp se ha aliado con las comunidades indígenas aledañas a Tambopata para que los ayuden a cuidar la reserva, a cambio de que puedan aprovechar sus recursos.

"Promovemos el turismo, el cultivo de castaña y cacao", asegura.

Pero hasta ahora, la evidencia de las imágenes muestra que las estrategias usadas hasta el momento no han podido evitar que la tupida selva se convierta lentamente en un terreno árido.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Así se ve ahora la selva en La Pampa, en la zona de amortiguamiento de Tambopata, a causa de la minería ilegal.

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